Julián David Arenas
Ejercicio basado en el artículo:
¿Reflejan los medios la realidad del mundo?
Nuevas censuras, sutiles manipulaciones, de Ryszard Kapuscinski.
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Aquel dicho popular que reza: “cada cual juzga por su condición”, es una idea simple y relevante a la hora de justificar un modelo de comportamiento que enfrentamos como nación ante el trillado pero vigente tema del boom de los medios masivos de comunicación y la globalización.
No suele ser muy complicado crearnos la imagen construida con base en recuerdos, hablando por todos aquellos que hemos visitado por cualquier circunstancia un grupo, familia, barrio o comunidad donde prevalezca en su mayoría la abundancia de escasez de recursos. Fácil de traer a la memoria aquellos escenarios e identificar algún elemento que los haga sobresalir y que se destaque como símbolo de supremacía y diferencia ante los demás, cabe en cualquier espacio, perdido entre estatuillas sagradas, sobre un estrecho clóset de mimbre o en el rincón de la sala-cocina-comedor-alcoba, aquello que según el modelo económico actual te hace sentir mejor que una persona común y corriente, un artefacto electrónico que brinde entretenimiento.
Gracias a estos recuerdos, indagamos que no tiene mucha relevancia saber si habrá dinero para pagar la próxima cuenta de la luz, siempre y cuando tengamos el mejor sonido de la cuadra, del caserío o de la zona, si nos cortarán los servicios o si preferimos quedar mal en una cuota para pagar el reproductor de Discos de Video Digital, pero que nos vemos las últimas películas, lo hacemos, sin dimensionar realmente lo que a todos y cada uno de los pertenecientes al estado nos desvía de la esencia para intervenir de forma idónea ante la realidad en la que nos encontramos. Gracias a este modelo de consumo, nos aventuramos sin preocuparnos por cómo estamos en cultura, formación y salud, parece ser que la evidencia de aparatos de entretenimiento entre las ruinas y la miseria, deja imágenes proyectadas en nuestras mentes de garantías de educación, acceso a información de calidad, generación de empleo directo y por ende, cobertura para respaldar una alimentación básica adecuada.
Los expertos en alta costura definen a los individuos como seres según lo que usan como prenda de vestir, los maestros culinarios identifican una cultura según lo que allí se prepara y cómo lo sirven para comer, en muchas ocasiones las cosas no suelen ser como deberían, bueno, como lo vemos, sin embargo, muchos somos como nos expresamos y determinamos la categoría de ver nuestro mundo como escribimos, entonces no estamos muy lejos de parecernos a las encuestas, sondeos, estudios momentáneos y apresurados aplicados a menos de un 2 o 3 por ciento de lo que representa un determinado grupo y de inmediato lo clasificamos e insertamos su especie y sus características entre lo que se convertirá como patrón de una mayoría que su realidad nunca será representada de la manera como lo concebimos.
Al juzgar por lo que somos y poseemos no resulta complicado pensar que el sistema implementado de alienación está funcionando como los países modelo a seguir o industrializados lo pudieron haber planeado para tomar las riendas del orden mundial actual, muchos de los teóricos o simplemente amantes al fenómeno mediático afirman que “si no sale por los medios, no existe”, tienen razón, el reconocido periodista Polaco Capuscinski – del cual tengo conocimiento gracias a los medios de comunicación - y sus datos frente a la cantidad de personas que no poseen ningún tipo de medio masivo, podría decirse entonces que están dejando de enterarse de cosas que existen más de tres cuartos de la población mundial, ¿preocupante?, tal vez para muchos, de ser así, ¿a quiénes les importaría?, el modelo sigue funcionando debido a una simple razón: está implementado para rebasar a nuestros semejantes, a no mirar hacia los de abajo, seguir a quien está arriba, dejándonos de sentir bien sabiendo que todo podría ser peor.
Esta posición ambigua me despierta múltiples sentimientos, acaso nos preguntamos, ¿serán más felices esas personas que los que tienen acceso a la información?, no creo que desde que se haya creado el periodismo se hayan tomado el trabajo de hacer una investigación o un trabajo de campo serio para determinar si son más alegres, inteligentes o mejores seres humanos aquellos que no tienen contacto con algún medio de comunicación, sería irónico, como también lo es emplear la mayor parte de ellos para generar conflicto y preocupaciones entre semejantes, evidenciando todo aquello que complace al sado-masoquista que llevamos dentro.
Luego de hacerme a la idea de cómo sería mi vida luego de saber que no tengo contacto alguno con el mundo exterior, sino única o escasamente por nómadas o viajeros esporádicos, misioneros e investigadores a quienes posiblemente no les entienda su dialecto, sería muy feliz en mi comunidad nativa auto sostenible y altamente espiritual, donde no me doy cuenta de las atrocidades que le puede hacer una nación a otra, donde no tengo idea de rivalidades ideológicas y religiosas que generan conflictos con matanzas de miles de personas, entre ellos la mitad inocentes ajenos a la problemática, respiraría una relativa paz donde no esperaré falsas promesas de representantes políticos que dicen luchar por la equidad y los derechos del hombre, que velen por nuestra salud y educación transparentemente sin resultados, me imagino un mundo donde nosotros mismos somos el mensaje que trasmitimos a través de nuestro selecto y respetado grupo de mensajeros que velan por buscar y entregar una verdad que servirá como fundamento para sobrevivir ante la amenaza exterior.
Sin embargo, no me quejo de mi realidad como estudioso del fenómeno, al contrario, me siento complacido, frente a lo frío que se torna el escenario, opté que para sobrevivir y evolucionar hay que adaptarse. Pese a pertenecer a un país catalogado por aquellos dueños del orden como uno de los del tercer mundo, rescato a los pioneros, a un tipo especial de individuos que crecieron en esta posición geográfica diversa y misteriosa, que tuvieron la visión, pensaron que necesitaríamos representantes en el futuro que pondrían en alto el nombre de nuestra región y que merecían ser reconocidos en otros lugares para sopesar aquella imagen que muchos opacan con su afán de obtener poder y justicia por su propia cuenta.
La implementación de sistemas impresos, radiales y de imágenes donde tratamos de conocernos cada vez mejor, pese a lo rápido que mutamos, poseen esa pequeña característica de crearnos y vendernos la idea similar a la de una religión, por la cual finalmente obtendremos el reconocimiento que creemos que merecemos, alimentar el ego a costa de muchos entes que se dejan seducir fácilmente por discursos hipnóticos y, en su mayoría como mencionó Mac Luhan, simplemente por el medio donde es transmitido el mensaje; serán masajeados varios cientos de un cuarto de la población mundial, retroalimentando el proceso, gracias a todos ellos, podemos alimentar también la esperanza de que lo que puede ser liderado por los que nos atrevemos limpia, sana y públicamente a opinar, podemos persuadir para transformar comportamientos e intervenir en el resto de la población excluida.
Lo menciono porque en nuestro país y en muchos otros, nos encontramos cegados por aquellos que realizan actos mediados por el afán de la venta mediática, de la supremacía de la cobertura por cantidad obviando calidad, por justificar sus realidades y formas de ver el universo manipulando a personal bien capacitado pero decepcionado finalmente por la hostilidad reinante que opacó sus sueños, aquellos que por presión se olvidaron de prestar un servicio a la humanidad en pro del bienestar y la calidad de vida, sin embargo, este no se convertiría en el nodo del asunto, el eje gira en torno a nuestro folclor, costumbres; todo parece indicar que los que tenemos el privilegio y el acceso a la información no trascendemos ni cuestionamos ésta con el rigor requerido, no tenemos tiempo por pensar en la ideología del progreso, por aquellos memes arraigados, la herencia genética, la formación, por como nos vestimos, tal vez por lo que cocinamos, o mejor, por lo que nos comemos, continuamos engullendo desmesuradamente colesterol informático a través de Amplitud o Frecuencia Modulada, sobre rojos y gruesos Tabloides, a 24 Fotogramas por segundo y por Banda Ancha a una velocidad que no está muy lejos de implementar la Tonelada Bit por segundo.
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Bien interesante. Artículo meditado, cuestionador, sumido en cierta visión romántica del mundo, pero válida. No creo que el mundo de los incontaminados por la información pueda existir o haya existido. Y en ese terreno es oportuno discutir con Kapucinski, pues sus argumentos estaban de parte de los más alejados, perdidos, incomunicados y felices, pero en ese orden de ideas ni siquiera esas gentes pudieron leer y saber del propio K.
Me hubiera gustado, sí, que su texto se detuviera a veces en afirmaciones o posturas del señor K, pues eran convenientes las referencias al artículo base de la digresión.
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