J. Guillermo Suescún
Para los que nos la damos de periodistas, y para los que no hemos podido comernos el cuento de la “aldea global”, cayó como bendición un artículo de uno de los pocos periodistas que se pueden considerar paradigmáticos para el mundo entero, Ryszard Kapuscinski. La primera vez que leí “¿Reflejan los Medios la Realidad del Mundo?” fue en el periódico Alma Mater de la Universidad de Antioquia, y quedé satisfecho al comprobar por medio de las palabras de “Kapu” –así le decimos de cariño los miembros del circulo seudointelectual de Medellín– que los medios no tienen tanto poder como el que se le adjudica.
Digo que es un alivio, pues los tales Medios Masivos emiten más basura que realidad, y siempre creímos que todo el mundo estaría expuesto a tal atrocidad. Pero paradójicamente sólo los que vivimos en países desarrollados, o medio desarrollados, somos los que adolecemos de la mala calidad de los medios y su manipulación, mientras que los países sin desarrollo, que no poseen televisión, radio, y algunos, ni prensa, salieron librados de tal mal.
Aunque no todo lo que se emite o se publica en los medios es de mala calidad, la realidad es que es poco lo que se puede rescatar. Y el problema no es necesariamente que haya mala calidad de contenidos, sino que carecemos de educación de públicos; y un público sin educación traga entero.
Entonces, a parte de que muchos medios sólo ven a su público como un cliente –y un cliente bruto– al que se le debe entretener como en circo romano, al carecer de criterios para seleccionar lo que se consume, este cliente termina asumiendo al medio como la realidad misma. Y algunos podríamos decir que eso se volvió la “Matrix” de mucha gente, y en esta historia, necesitaremos convertirnos en los equivalentes a“Neo”.
Los periodistas y comunicadores tenemos una responsabilidad muy concreta, y no es cambiar los medios, ni decir que vamos a producir material educativo y limpio, porque eso lo ven muy pocos. La verdadera misión que tenemos es educar a esos clientes de los Medios Masivos, que no tienen un criterio para consumir lo que ellos les dan. Entonces, si empezamos educando a nuestra novia, papá, mamá, hermanitos, tíos, primos, cuñados, suegros, amigos… en fin, podremos cambiar un poco las cosas.
Claro que también ayuda el producir material de buena calidad, pero si no hay quien lo vea con criterio, seguiremos produciendo para guetos educados o especializados, mientras el resto de la gente, que tiene acceso a medios, seguirá moldeando su vida de acuerdo a los consejos de virreinas, preocupándose por la vida de los famosos, adelgazando para la moda, y creando modelos de vida de acuerdo a las tendencias internacionales.
……………………….
Pues bien. Reseña cálida y general, que aprovecha a Kapu para abundar en el propio pensamiento acerca de los medios y de su influencia. En realidad, poco se cita el texto de Kapu, poco se va a él, poco se refiere el texto al pensamiento del polaco. Quiero decir que la reseña se queda en la introducción y pareciera que todo lo que se recuerda es la primera lectura, por allá en otro semestre.
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