Paola Andrea Bocanumenth Ramírez
Jaime Jaramillo Panesso, ese es el nombre del columnista que ha dedicado gran parte de sus escritos a los temas nacionales, y que los ha reflejado en el periódico El Mundo. Todos los domingos, en sus páginas internas, podemos encontrar muchas opiniones de este personaje, que la mayoría de las veces, por no exagerar diciendo que todas, hace referencia a casos de la vida pública nacional, que son o han sido historia en algún momento, y también otros temas que aunque no hayan nacido en este país, son tocados por sus definiciones tan “cálidas”, que en ciertas ocasiones han dejado un cierto escozor en mi estómago por la temperatura a la que se elevan sus comentarios.
Y es que no se trata de si el tema es o no trivial, es él con su estilo el que se encarga de enganchar al lector; con sus frases que invitan a buscar las siguientes porque al parecer traerán mas emociones que las anteriores; y quiero agregar que sus escritos han producido en mí ciertas confusiones; su ideología política? Sus posiciones fijadas? Tal vez no es esto lo que más atrae mi interés; tal vez lo hace el hecho que nunca se espera con que va a salir en una próxima sección.
Puede ser también su manera tan sincera de dirigir sus “opiniones” a los lectores; o una forma de ver la vida, desde su perspectiva de ciudadano herido y haciendo uso de su “libertad de expresarse”, mas no de escritor consagrado a la información.
Y no se me malinterprete; porque en ningún momento he querido difamar ni mucho menos mancillar a este periodista; al contrario, yo estoy en una posición de alumna, y no precisamente porque sea él el encargado de mi educación ni mucho menos, sino porque soy yo la encargada de conocer y aprender, para luego aplicar cuando ya sea yo posiblemente quien esté ocupando su lugar.
Puedo resaltar en él la forma de decir las cosas; porque en este país donde literalmente LA LENGUA CASTIGA, no cualquiera se pone a da su opinión tan de frente y su posición critica tan clara a los ojos de todos; por ejemplo, Jaime es un hombre de muchos temas, pero de un solo estilo; fácilmente puede explicarnos el funcionamiento de un acordeón y cada una de sus partes, incluyendo sus 71 botones; como también nos puede sacudir con frases como: …”Hacemos proclamas sobre la verdad mientras los medios de comunicación y algunos columnistas dedican la tinta, el papel y la garganta a difundir noticias sin confirmar, chismes de farándula, sutiles calumnias disfrazadas de chistes o de presunto ingenio burlesco que minan la confianza pública en las instituciones y en la democracia…”.
Al ser un columnista de opinión es obvio que nos muestre sus puntos de vista; y eso tal vez es una ventaja para él sobre los que hacemos parte de este juego del “comunicar”. La opinión debe ser libre, y aunque no siempre sea así, él tiene el titulo de “opinante” a voces, lo que le permite tratar con propiedad los temas, porque tiene la barrera protectora del periodismo, pero a la vez la inmunidad vulnerable del periodista colombiano.
Que la verdad, que la democracia que los medios de comunicación, que el mercadeo político, que el Polo Democrático, que el aniversario del Ché, que la reconciliación en Bellavista; que la zorra que tenia un Pablito (como el mismo se refirió al tema de Virginia Vallejo en una columna de opinión del día 28 de octubre de este año); todos estos son algunos de los temas que Jaime Jaramillo Panesso y su pluma como extensión de su pensamiento ha reflejado en los dominicales del Mundo; ya sea para alertar, enterar, opinar o difamar.
Monday, November 26, 2007
Columnistas del 23 de septiembre
John James Yepes
Considero que la de Guillermo Maya es la mejor columna publicada el día domingo 23 de septiembre en el periódico El Mundo. Trata de una problemática local, es un abrebocas de lo que es, desde la perspectiva del autor, el peso de los intereses individuales por encima de los colectivos en las decisiones administrativas. Soy claro defensor de la subjetividad del ser humano y pienso que al igual que Guillermo Maya puede estar interpretando sólo una parte del suceso, es una posición válida y sobre el papel, justa.
Y le pregunto a usted profesor, aunque sé que es tema para el chat, ¿cuál es el rol del columnista? Porque a mi modo de ver, no es el publicar cada semana, sino de alguna manera, aportar a la opinión publica y remembrar lo olvidado, que es tanto en este país.
La danza de los millones Guillermo Maya Muñoz
Guillermo Maya es el único columnista del periódico El Mundo que el domingo 23 de septiembre se atrevió a hablar de Medellín. Esta es una opinión desde la razón y la emoción, que trae a colación un tema importante de la agenda administrativa municipal. Habla de cómo es preponderante, a veces, las obras de cemento e infraestructura que los proyectos sociales. Muestra la realidad que nos dice, como en el caso antes mencionado del TLC: que los problemas y sus soluciones son diferentes dependiendo de dónde se le mire. En otras palabras, ninguna administración logra ponerse de acuerdo en qué debe gastarse la plata.
Un Acuerdo sobre lo Fundamental Alfonso Monsalve Solórzano
Es una buena opinión que Alfonso Monsalve hace sobre los acuerdos de paz en Colombia, tomando como punto de inicio, el presente político del país. En general, Monsalve respalda la gestión hecha por este gobierno en lo que a la guerra se refiere. Es quizás un punto de vista, un pensamiento, más que una investigación propiamente dicha, pero es completamente válido, máxime cuando es Alfonso Monsalve, columnista de El Mundo, quien lo dice.
“¡Arriba los pobres del mundo!” Sergio De La Torre
Sergio de la Torre hace un breve relato sobre el TLC y sus trabas, camino bastante recorrido, tema muy comentado pero que nadie entiende a cabalidad y que todos rechazan o afirman según de donde se le mire. Una crítica a la izquierda colombiana y su afán por oponerse a todo. Un llamado de atención sobre lo que se piensa y lo que se ha hecho en E. U. en cuanto a decisiones políticas. Una muestra evidente de que cada país ve en el TLC algo completamente diferente.
Contracorriente Un episodio lamentable Ramón Elejalde Arbelaez
Ramón Elejalde hace un llamado de atención sobre el asesor de imagen del partido de la U, J. J. Rendón, tan mencionado por estos días. Cuenta cómo es lamentable que un partido político tan joven y tan pujante, pueda tener entre sus asesores y pensantes a personajes como éste. Es este un artículo de opinión interesante pero que no conlleva mucha investigación, algo que no es una premisa, supongo yo, pero que hace falta. De todas maneras, no siempre la investigación es la vía más recurrente para hacer un buen trabajo.
Lege Quaeso Extradición, ¿de una sola vía? Mario Arango Marín
Es una columna realista sobre un tema en el que no se profundiza mucho. Un tema noticioso que vislumbra crudamente la verdad sobre el caso de financiamiento al paramilitarismo por empresas privadas. Es una reflexión que deja un sin sabor en el lector, será por eso que no tiene una conclusión explícita.
Manos en el fuego Chiquita Banana, verdes en rama Jaime Jaramillo Panesso
Jaime Jaramillo Panesso escribe sobre el post-escándalo en el que se vio involucrada la multinacional estadounidense Chiquita Brands. Un tema álgido que parece no ha pasado ni pasará al olvido fácilmente. Esta opinión es un aporte valioso a lo que se conoce de este problema, lo que informan los diarios y noticieros de televisión es sólo el hecho en sí y quizás nuevos acontecimientos que deben cumplir con un dote de relevancia muy grande. Es bueno ver que el columnista de alguna manera no olvida y está siempre recordándole a la opinión pública los pormenores y post-traumas del asunto.
Considero que la de Guillermo Maya es la mejor columna publicada el día domingo 23 de septiembre en el periódico El Mundo. Trata de una problemática local, es un abrebocas de lo que es, desde la perspectiva del autor, el peso de los intereses individuales por encima de los colectivos en las decisiones administrativas. Soy claro defensor de la subjetividad del ser humano y pienso que al igual que Guillermo Maya puede estar interpretando sólo una parte del suceso, es una posición válida y sobre el papel, justa.
Y le pregunto a usted profesor, aunque sé que es tema para el chat, ¿cuál es el rol del columnista? Porque a mi modo de ver, no es el publicar cada semana, sino de alguna manera, aportar a la opinión publica y remembrar lo olvidado, que es tanto en este país.
La danza de los millones Guillermo Maya Muñoz
Guillermo Maya es el único columnista del periódico El Mundo que el domingo 23 de septiembre se atrevió a hablar de Medellín. Esta es una opinión desde la razón y la emoción, que trae a colación un tema importante de la agenda administrativa municipal. Habla de cómo es preponderante, a veces, las obras de cemento e infraestructura que los proyectos sociales. Muestra la realidad que nos dice, como en el caso antes mencionado del TLC: que los problemas y sus soluciones son diferentes dependiendo de dónde se le mire. En otras palabras, ninguna administración logra ponerse de acuerdo en qué debe gastarse la plata.
Un Acuerdo sobre lo Fundamental Alfonso Monsalve Solórzano
Es una buena opinión que Alfonso Monsalve hace sobre los acuerdos de paz en Colombia, tomando como punto de inicio, el presente político del país. En general, Monsalve respalda la gestión hecha por este gobierno en lo que a la guerra se refiere. Es quizás un punto de vista, un pensamiento, más que una investigación propiamente dicha, pero es completamente válido, máxime cuando es Alfonso Monsalve, columnista de El Mundo, quien lo dice.
“¡Arriba los pobres del mundo!” Sergio De La Torre
Sergio de la Torre hace un breve relato sobre el TLC y sus trabas, camino bastante recorrido, tema muy comentado pero que nadie entiende a cabalidad y que todos rechazan o afirman según de donde se le mire. Una crítica a la izquierda colombiana y su afán por oponerse a todo. Un llamado de atención sobre lo que se piensa y lo que se ha hecho en E. U. en cuanto a decisiones políticas. Una muestra evidente de que cada país ve en el TLC algo completamente diferente.
Contracorriente Un episodio lamentable Ramón Elejalde Arbelaez
Ramón Elejalde hace un llamado de atención sobre el asesor de imagen del partido de la U, J. J. Rendón, tan mencionado por estos días. Cuenta cómo es lamentable que un partido político tan joven y tan pujante, pueda tener entre sus asesores y pensantes a personajes como éste. Es este un artículo de opinión interesante pero que no conlleva mucha investigación, algo que no es una premisa, supongo yo, pero que hace falta. De todas maneras, no siempre la investigación es la vía más recurrente para hacer un buen trabajo.
Lege Quaeso Extradición, ¿de una sola vía? Mario Arango Marín
Es una columna realista sobre un tema en el que no se profundiza mucho. Un tema noticioso que vislumbra crudamente la verdad sobre el caso de financiamiento al paramilitarismo por empresas privadas. Es una reflexión que deja un sin sabor en el lector, será por eso que no tiene una conclusión explícita.
Manos en el fuego Chiquita Banana, verdes en rama Jaime Jaramillo Panesso
Jaime Jaramillo Panesso escribe sobre el post-escándalo en el que se vio involucrada la multinacional estadounidense Chiquita Brands. Un tema álgido que parece no ha pasado ni pasará al olvido fácilmente. Esta opinión es un aporte valioso a lo que se conoce de este problema, lo que informan los diarios y noticieros de televisión es sólo el hecho en sí y quizás nuevos acontecimientos que deben cumplir con un dote de relevancia muy grande. Es bueno ver que el columnista de alguna manera no olvida y está siempre recordándole a la opinión pública los pormenores y post-traumas del asunto.
Lecturas a Héctor Abad Faciolince
Alejandra María Correa Quijano
Con certeza puedo decir que todas las columnas de Héctor Abad me gustan, claro está asuntos unas más que otras, pero en general, sus artículos son tratados de manera responsable, independiente y sensata. Su buena dosis de ironía y humor, hacen que sus escritos tomen un tinte ameno, pero no por ser ameno, pierda su forma crítica y argumentada con la que refiere asuntos difíciles de tratar, por ser éstos, de índole nacional e internacional. Pienso que es un escritor con licencia para tratar cualquier tema, sobre todo, cuando son de carácter político, literario, violación a los derechos humanos, trámites legales, y por su puesto a todo asunto que traspase los límites de la honradez a la mentira, de la vida a la muerte, del respeto al irrespeto. Por supuesto, no se podía esperar menos de este hombre, quien recibió con dedicación y convencimiento las enseñanzas de su padre –humanista y defensor de los derechos humanos- admirado y recordado por muchos.
Como persona, lo admiro por su delicadeza y sensibilidad para abordar temas como: el homosexualismo, el respeto por la mujer, y en general cualquier vulneración a los derechos fundamentales. Y en el ámbito profesional, por ser un maestro en el arte de escribir, pues genera en mí credibilidad y admiración por su forma acertada de argumentar con visión responsable y humanista.
Ahora bien, en sus artículos de opinión, de los meses de octubre y noviembre, aborda múltiples contenidos; por ejemplo, “El aroma del poder” es un artículo que referencia a Chávez como el alfa vecino, poderoso y seductor, que con sus coqueteos y ofertas consigue los halagos de miles de mujeres que sueñan disfrutar de las mieles del poder, y se envilecen ante el más mínimo ofrecimiento. Claro está, que me gustó la manera amena y sensible de preguntarse si será envidia la de H. Abad, por carecer de éstos gustos tan escasos en hombres que no tienen poder económico, pero que a mi parecer representan ese hombre escaso en el género masculino.
Otro artículo en el que rechaza la presencia constante de la muerte, como una forma de solucionar cualquier discordia o desacuerdo, lo explica con la palabra pasión; y hace referencia a esta palabra, su significado y raíz. Además, hace alusión a la pasión metafóricamente hablando, como una manera de sufrimiento y padecimiento en Colombia, puesto que la historia nos ha mostrado la manera de padecer en la guerra, en el amor, en la pobreza; hasta convertirse la palabra pasión en nuestro lema. Igualmente escudándose en la pasión que tienen por Colombia –país de patriotas- algunos columnistas y periodistas, desde los medios de comunicación celebran con cierto entusiasmo las bajas en la guerrilla o en el paramilitarismo como un triunfo estatal. ¿Será que la muerte se pasea feliz por este país del Corazón de Jesús, o será que el trofeo de los militares es la cabeza de Tirofijo o Marulanda? Si es así, no quiero vivir en un país apasionado por la guerra y la injusticia social. Es por ello que comparto la posición de H. Abad.
Que tal este otro asuntito que padecemos todos los colombianos. “El certificado del DAS”. Esto será pasión, necesidad, u otra forma de atraco que se inventó el gobierno. Que vergüenza que una persona que tiene derecho a emplearse dignamente, tenga que hacer una fila interminable, a pleno sol o al agua, para certificar que no es un delincuente. Cuando hay tantos delincuentes con tres y cuatro certificaciones falsas, con las que se pasean por éste y muchos países. Éste es el único país en el que sus habitantes tienen que declarar que no son delincuentes; acaso, dónde está la información secreta e inteligente que les brindan los sistemas informáticos. Acaso no tienen acceso a las bases de datos de instituciones y organizaciones públicas y privadas. O es que se les olvida que entidades como el DAS, la SIJIN, o la policía tienen potestad, y la misma Ley colombiana los autoriza para investigar en las bases de datos. Más bien, creo que es una disculpa para apropiarse de 28 millones de pesos diarios, sólo en la ciudad de Medellín. Por lo menos deberían inventarse una manera menos ofensiva para quedarse con el dinero de los colombianos.
Otro asunto que preocupa a H. Abad, es la fila que mensualmente tienen que hacer los jubilados de este país para reclamar el derecho que se ganaron, por haber trabajado más de la mitad de sus vidas. Y no es para más. Ahora bien, que les guste encontrarse con sus compañeros cada mes, es algo que eligen por gusto; pero que los obliguen a certificar su existencia por medio de un papel que expide un Notario, es vergonzoso. Acaso, no es suficiente con hacer unas largas filas al sol y al agua. No, además tiene que llevar un papel que compruebe que está vivo.
En cuanto a la escritura se refiere, habla de la necesidad del gerundio en muchos casos, puesto que, evitarlo en otros, cambia el sentido de lo que se quiere decir. Ejemplifica el asunto así: “En estos días el gobernador de Brasilia dictó una ordenanza mediante la cual "se prohíbe el uso del gerundio como disculpa para la falta de eficiencia". La prohibición, menos mal, no va dirigida a todos los ciudadanos de Brasilia, sino solamente a los funcionarios de la administración regional. Según el gobernador Arruda, los funcionarios se amparan en expresiones como "estamos trabajando en eso", "estamos preparando" o "estamos planeando", para postergar una respuesta concreta y en últimas no hacer nada”. De la misma manera, critíca a García Márquez, quien en una de sus entrevistas se atrevió a decir “debería prohibirse en todas las novelas del mundo el uso de los adverbios terminados en "mente". Asunto que rechazo en compañía de mi columnista, puesto que como dice “Esta ligereza ha sido una peste en las salas de redacción de los periódicos y entre los editores de las editoriales. Obsesionados con suprimir este tipo de adverbios, cada rato termina uno leyendo frases tan horribles como que "la señorita María miró a su novio de manera fija, mientras él le hablaba de manera lenta, y de manera abrupta caía la noche." En vez de este terror a unos adverbios útiles, cuyo riesgo de cacofonía existe solamente si se repiten mucho, estos correctores deberían volver a leer Cien años de soledad, y así verían que esta gran novela está llena de adverbios terminados en mente.
Tal vez la columna más reciente, que ha generado hasta demanda, es la que escribió el 13 de octubre, en la que se refiere al candidato Luis Pérez, y lo compara con la alcaldía de Sergio Fajardo. Desafortunadamente para Lupe -como lo llama-, no es positivo el artículo, más aún, cuando estamos a dos semanas de las elecciones a alcaldía. Digo desafortunado es artículo, por que Abad hace alusión a las antiguas formas de hacer política, en la que las faenas de contratos raros se campeaban por los pasillos de la alcaldía.
Posición que el columnista deja ver sin indiferencia ni temor, al referirse a Lupe como un candidato desacertado para la ciudad de Medellín. Asunto éste que también comparto, y al que le aplaudo por el estilo literario. Más que saber escribir, se necesita sensatez, claridad, responsabilidad y honradez para enfrentar un tema tan delicado, al que solamente se le enfrentaron dos columnistas: H, Abad y Pascual Gaviria. Gustándome más la manera de abordar ese artículo, el primero que el segundo.
Con certeza puedo decir que todas las columnas de Héctor Abad me gustan, claro está asuntos unas más que otras, pero en general, sus artículos son tratados de manera responsable, independiente y sensata. Su buena dosis de ironía y humor, hacen que sus escritos tomen un tinte ameno, pero no por ser ameno, pierda su forma crítica y argumentada con la que refiere asuntos difíciles de tratar, por ser éstos, de índole nacional e internacional. Pienso que es un escritor con licencia para tratar cualquier tema, sobre todo, cuando son de carácter político, literario, violación a los derechos humanos, trámites legales, y por su puesto a todo asunto que traspase los límites de la honradez a la mentira, de la vida a la muerte, del respeto al irrespeto. Por supuesto, no se podía esperar menos de este hombre, quien recibió con dedicación y convencimiento las enseñanzas de su padre –humanista y defensor de los derechos humanos- admirado y recordado por muchos.
Como persona, lo admiro por su delicadeza y sensibilidad para abordar temas como: el homosexualismo, el respeto por la mujer, y en general cualquier vulneración a los derechos fundamentales. Y en el ámbito profesional, por ser un maestro en el arte de escribir, pues genera en mí credibilidad y admiración por su forma acertada de argumentar con visión responsable y humanista.
Ahora bien, en sus artículos de opinión, de los meses de octubre y noviembre, aborda múltiples contenidos; por ejemplo, “El aroma del poder” es un artículo que referencia a Chávez como el alfa vecino, poderoso y seductor, que con sus coqueteos y ofertas consigue los halagos de miles de mujeres que sueñan disfrutar de las mieles del poder, y se envilecen ante el más mínimo ofrecimiento. Claro está, que me gustó la manera amena y sensible de preguntarse si será envidia la de H. Abad, por carecer de éstos gustos tan escasos en hombres que no tienen poder económico, pero que a mi parecer representan ese hombre escaso en el género masculino.
Otro artículo en el que rechaza la presencia constante de la muerte, como una forma de solucionar cualquier discordia o desacuerdo, lo explica con la palabra pasión; y hace referencia a esta palabra, su significado y raíz. Además, hace alusión a la pasión metafóricamente hablando, como una manera de sufrimiento y padecimiento en Colombia, puesto que la historia nos ha mostrado la manera de padecer en la guerra, en el amor, en la pobreza; hasta convertirse la palabra pasión en nuestro lema. Igualmente escudándose en la pasión que tienen por Colombia –país de patriotas- algunos columnistas y periodistas, desde los medios de comunicación celebran con cierto entusiasmo las bajas en la guerrilla o en el paramilitarismo como un triunfo estatal. ¿Será que la muerte se pasea feliz por este país del Corazón de Jesús, o será que el trofeo de los militares es la cabeza de Tirofijo o Marulanda? Si es así, no quiero vivir en un país apasionado por la guerra y la injusticia social. Es por ello que comparto la posición de H. Abad.
Que tal este otro asuntito que padecemos todos los colombianos. “El certificado del DAS”. Esto será pasión, necesidad, u otra forma de atraco que se inventó el gobierno. Que vergüenza que una persona que tiene derecho a emplearse dignamente, tenga que hacer una fila interminable, a pleno sol o al agua, para certificar que no es un delincuente. Cuando hay tantos delincuentes con tres y cuatro certificaciones falsas, con las que se pasean por éste y muchos países. Éste es el único país en el que sus habitantes tienen que declarar que no son delincuentes; acaso, dónde está la información secreta e inteligente que les brindan los sistemas informáticos. Acaso no tienen acceso a las bases de datos de instituciones y organizaciones públicas y privadas. O es que se les olvida que entidades como el DAS, la SIJIN, o la policía tienen potestad, y la misma Ley colombiana los autoriza para investigar en las bases de datos. Más bien, creo que es una disculpa para apropiarse de 28 millones de pesos diarios, sólo en la ciudad de Medellín. Por lo menos deberían inventarse una manera menos ofensiva para quedarse con el dinero de los colombianos.
Otro asunto que preocupa a H. Abad, es la fila que mensualmente tienen que hacer los jubilados de este país para reclamar el derecho que se ganaron, por haber trabajado más de la mitad de sus vidas. Y no es para más. Ahora bien, que les guste encontrarse con sus compañeros cada mes, es algo que eligen por gusto; pero que los obliguen a certificar su existencia por medio de un papel que expide un Notario, es vergonzoso. Acaso, no es suficiente con hacer unas largas filas al sol y al agua. No, además tiene que llevar un papel que compruebe que está vivo.
En cuanto a la escritura se refiere, habla de la necesidad del gerundio en muchos casos, puesto que, evitarlo en otros, cambia el sentido de lo que se quiere decir. Ejemplifica el asunto así: “En estos días el gobernador de Brasilia dictó una ordenanza mediante la cual "se prohíbe el uso del gerundio como disculpa para la falta de eficiencia". La prohibición, menos mal, no va dirigida a todos los ciudadanos de Brasilia, sino solamente a los funcionarios de la administración regional. Según el gobernador Arruda, los funcionarios se amparan en expresiones como "estamos trabajando en eso", "estamos preparando" o "estamos planeando", para postergar una respuesta concreta y en últimas no hacer nada”. De la misma manera, critíca a García Márquez, quien en una de sus entrevistas se atrevió a decir “debería prohibirse en todas las novelas del mundo el uso de los adverbios terminados en "mente". Asunto que rechazo en compañía de mi columnista, puesto que como dice “Esta ligereza ha sido una peste en las salas de redacción de los periódicos y entre los editores de las editoriales. Obsesionados con suprimir este tipo de adverbios, cada rato termina uno leyendo frases tan horribles como que "la señorita María miró a su novio de manera fija, mientras él le hablaba de manera lenta, y de manera abrupta caía la noche." En vez de este terror a unos adverbios útiles, cuyo riesgo de cacofonía existe solamente si se repiten mucho, estos correctores deberían volver a leer Cien años de soledad, y así verían que esta gran novela está llena de adverbios terminados en mente.
Tal vez la columna más reciente, que ha generado hasta demanda, es la que escribió el 13 de octubre, en la que se refiere al candidato Luis Pérez, y lo compara con la alcaldía de Sergio Fajardo. Desafortunadamente para Lupe -como lo llama-, no es positivo el artículo, más aún, cuando estamos a dos semanas de las elecciones a alcaldía. Digo desafortunado es artículo, por que Abad hace alusión a las antiguas formas de hacer política, en la que las faenas de contratos raros se campeaban por los pasillos de la alcaldía.
Posición que el columnista deja ver sin indiferencia ni temor, al referirse a Lupe como un candidato desacertado para la ciudad de Medellín. Asunto éste que también comparto, y al que le aplaudo por el estilo literario. Más que saber escribir, se necesita sensatez, claridad, responsabilidad y honradez para enfrentar un tema tan delicado, al que solamente se le enfrentaron dos columnistas: H, Abad y Pascual Gaviria. Gustándome más la manera de abordar ese artículo, el primero que el segundo.
Por Monsalve Solórzano
Opiniones
John James Yepes
Alfonso Monsalve Solórzano es columnista del periódico antioqueño El Mundo, gran académico y profesor de las Ciencias Sociales en la Universidad de Antioquia, es un apasionado de la investigación y cofundador del programa de televisión La Fuerza de los Argumentos.
En sus columnas de los domingos Monsalve Solórzano escribe sobre política, tecnología, medio ambiente y cuanto tema esté en ese momento en boca de todos. Es un buen catedrático y profesional de las ciencias sociales, de argumentos fuertes y frases sencillas. No es un literato ni se muestra como periodista, es más bien un docente activo y un buen lector de revistas, y a esto debe el hablar con facilidad de diferentes temas.
Por lo que he leído de sus columnas, Monsalve Solórzano es más de opinar y comentar que de investigar y exponer, aunque hay que aclarar que para opinar se debe tener cierto bagaje académico y leer mucho, lo cual puede entenderse como una somera investigación; la diferencia está en que no es aquel periodista que investiga un tema a profundidad para encontrar un argumento que ponga a temblar la opinión pública.
Entre sus columnas encontré unas muy flojas que se limitan al juicio personal del autor -más o menos como ésta- y otras más entretenidas pues pone sobre la mesa una serie de ideas bien interesantes y más especializadas ¿será entonces que la diferencia entre una y otra está en lo general o no, del tema tratado?
“Michael Porter (www.eltiempo.com Sep. 29) afirma que debemos concentrarnos en lo que sabemos hacer bien, fortaleciendo los clusters que ya existen, los de café y flores; luego, los de plásticos y manufacturas de metal; finalmente del petróleo y el gas, a los clusters de químicos más sofisticados y de la agricultura a los de logística y a los de alimentos especializados. Ricardo Haussman, por su parte, sostiene que es necesario, en el proceso de internacionalización de la economía, apuntar a nuevos productos de alto valor agregado, basados en ciencia y tecnología, para obtener mayores ingresos. Haussman sostiene que “los países ricos producen y exportan productos para países ricos, y los países pobres producen y exportan productos para países pobres.”
El Mundo, 7 de octubre de 2007
Esa columna, por ejemplo, me parece más interesante que esta:
“Parece ser que se está abriendo paso en la ciudad el recurso de “alianzas estratégicas” para promover candidaturas a la alcaldía, que consistirían en que si se propone y sale elegido como alcalde un determinado candidato, éste firmaría un ‘pagaré social’ en el que se compromete a realizar la obra u obras que la comunidad pide a cambio.”
El Mundo, 21 de octubre
Si hay algo que está claro en Alfonso Monsalve Solórzano es que es uribista de tiempo completo. Defensor de la ley de justicia y paz, y de la seguridad democrática. Esto queda claro en la mayoría de sus opiniones, no me cabe la menor duda y lo apoyo además.
John James Yepes
Alfonso Monsalve Solórzano es columnista del periódico antioqueño El Mundo, gran académico y profesor de las Ciencias Sociales en la Universidad de Antioquia, es un apasionado de la investigación y cofundador del programa de televisión La Fuerza de los Argumentos.
En sus columnas de los domingos Monsalve Solórzano escribe sobre política, tecnología, medio ambiente y cuanto tema esté en ese momento en boca de todos. Es un buen catedrático y profesional de las ciencias sociales, de argumentos fuertes y frases sencillas. No es un literato ni se muestra como periodista, es más bien un docente activo y un buen lector de revistas, y a esto debe el hablar con facilidad de diferentes temas.
Por lo que he leído de sus columnas, Monsalve Solórzano es más de opinar y comentar que de investigar y exponer, aunque hay que aclarar que para opinar se debe tener cierto bagaje académico y leer mucho, lo cual puede entenderse como una somera investigación; la diferencia está en que no es aquel periodista que investiga un tema a profundidad para encontrar un argumento que ponga a temblar la opinión pública.
Entre sus columnas encontré unas muy flojas que se limitan al juicio personal del autor -más o menos como ésta- y otras más entretenidas pues pone sobre la mesa una serie de ideas bien interesantes y más especializadas ¿será entonces que la diferencia entre una y otra está en lo general o no, del tema tratado?
“Michael Porter (www.eltiempo.com Sep. 29) afirma que debemos concentrarnos en lo que sabemos hacer bien, fortaleciendo los clusters que ya existen, los de café y flores; luego, los de plásticos y manufacturas de metal; finalmente del petróleo y el gas, a los clusters de químicos más sofisticados y de la agricultura a los de logística y a los de alimentos especializados. Ricardo Haussman, por su parte, sostiene que es necesario, en el proceso de internacionalización de la economía, apuntar a nuevos productos de alto valor agregado, basados en ciencia y tecnología, para obtener mayores ingresos. Haussman sostiene que “los países ricos producen y exportan productos para países ricos, y los países pobres producen y exportan productos para países pobres.”
El Mundo, 7 de octubre de 2007
Esa columna, por ejemplo, me parece más interesante que esta:
“Parece ser que se está abriendo paso en la ciudad el recurso de “alianzas estratégicas” para promover candidaturas a la alcaldía, que consistirían en que si se propone y sale elegido como alcalde un determinado candidato, éste firmaría un ‘pagaré social’ en el que se compromete a realizar la obra u obras que la comunidad pide a cambio.”
El Mundo, 21 de octubre
Si hay algo que está claro en Alfonso Monsalve Solórzano es que es uribista de tiempo completo. Defensor de la ley de justicia y paz, y de la seguridad democrática. Esto queda claro en la mayoría de sus opiniones, no me cabe la menor duda y lo apoyo además.
Monday, November 19, 2007
El dilema del dilema
John James Yepes
La era en la que vivimos es quizás la más tensionante de todas las que ha padecido la humanidad, pues nunca antes estuvo el ser humano más absorbido por su entorno. Aunque hay que entender que cada era iba imponiendo al hombre diferentes maneras de esclavitud, por ejemplo, diferentes referentes conceptuales e interpretaciones del mundo. De todas formas es esta era, la Era de la Información o la Nueva Era, la que nos tiene a todos con “estrés”, palabra novedosa que sirve para definir casi todos los síntomas cotidianos de que nos quejamos hoy.
¿Por qué nos tocó vivir esta y no otra era? Sólo Dios lo sabe, aunque esté de moda ser ateo. Pero, ¿quién dice qué está de moda y qué no? Una repuesta superficial y muy escuchada es que son los medios de comunicación quienes nos educan y educan a nuestros hijos, que son éstos quienes han hecho de la sociedad una masa estereotipada que no piensa por si misma, porque no cuenta con una realidad propia sino que mira el mundo a través de los medios masivos y más exactamente, la televisión. Una vez me preguntaba un amigo “¿si en la televisión nos muestran un mar paradisíaco, por qué creer que es real si sólo tenemos acceso a éste por medio de sólo dos de nuestros cinco sentidos?”, no había terminado yo de comprender cuando me añadió “¿cómo sé yo que existe Uribe y que existe Tirofijo, si en mi realidad inmediata no los conozco?”…
Ryszard Kapuscinski, periodista y escritor polaco, sostiene que la televisión es un medio de comunicación que se hace con afán y sin profundidad. Un medio que ha desplazado a otros medios tan importantes durante la Era Industrial como la prensa y que ha hecho de los periodistas simples reporteros de informaciones, y no investigadores de hechos noticiosos. Dice, además, que la inmediatez, entre otras cosas, provoca la falsedad o verdad a medias de la información que la tele transmite.
Si nos refiriéramos al caso colombiano veríamos, para comenzar, que solamente nuestras leyes y concepciones políticas sobre lo que es el periodismo, son el primer tropiezo para lograr una televisión y una información de calidad. El derecho a la libertad de expresión, consagrado en el artículo 20 de nuestra Constitución, fue interpretado por la Corte Constitucional en una sencilla regla de tres: “todo ciudadano es libre de expresar lo que piensa y de fundar, por ende, medios de comunicación, esta labor es propia del periodismo, ahora bien, cualquier ciudadano puede ser periodista”. -Las comillas son mías-…
De esta manera, el periodismo es visto en Colombia como un oficio y no como profesión. Entendiendo oficio como una ocupación ordinaria, definición de diccionario. Un ejemplo cercano es el oficio de albañil, y aún éste tiene su ciencia. Es por eso que los periodistas colombianos, por estos días, no salimos del estrés.
La era en la que vivimos es quizás la más tensionante de todas las que ha padecido la humanidad, pues nunca antes estuvo el ser humano más absorbido por su entorno. Aunque hay que entender que cada era iba imponiendo al hombre diferentes maneras de esclavitud, por ejemplo, diferentes referentes conceptuales e interpretaciones del mundo. De todas formas es esta era, la Era de la Información o la Nueva Era, la que nos tiene a todos con “estrés”, palabra novedosa que sirve para definir casi todos los síntomas cotidianos de que nos quejamos hoy.
¿Por qué nos tocó vivir esta y no otra era? Sólo Dios lo sabe, aunque esté de moda ser ateo. Pero, ¿quién dice qué está de moda y qué no? Una repuesta superficial y muy escuchada es que son los medios de comunicación quienes nos educan y educan a nuestros hijos, que son éstos quienes han hecho de la sociedad una masa estereotipada que no piensa por si misma, porque no cuenta con una realidad propia sino que mira el mundo a través de los medios masivos y más exactamente, la televisión. Una vez me preguntaba un amigo “¿si en la televisión nos muestran un mar paradisíaco, por qué creer que es real si sólo tenemos acceso a éste por medio de sólo dos de nuestros cinco sentidos?”, no había terminado yo de comprender cuando me añadió “¿cómo sé yo que existe Uribe y que existe Tirofijo, si en mi realidad inmediata no los conozco?”…
Ryszard Kapuscinski, periodista y escritor polaco, sostiene que la televisión es un medio de comunicación que se hace con afán y sin profundidad. Un medio que ha desplazado a otros medios tan importantes durante la Era Industrial como la prensa y que ha hecho de los periodistas simples reporteros de informaciones, y no investigadores de hechos noticiosos. Dice, además, que la inmediatez, entre otras cosas, provoca la falsedad o verdad a medias de la información que la tele transmite.
Si nos refiriéramos al caso colombiano veríamos, para comenzar, que solamente nuestras leyes y concepciones políticas sobre lo que es el periodismo, son el primer tropiezo para lograr una televisión y una información de calidad. El derecho a la libertad de expresión, consagrado en el artículo 20 de nuestra Constitución, fue interpretado por la Corte Constitucional en una sencilla regla de tres: “todo ciudadano es libre de expresar lo que piensa y de fundar, por ende, medios de comunicación, esta labor es propia del periodismo, ahora bien, cualquier ciudadano puede ser periodista”. -Las comillas son mías-…
De esta manera, el periodismo es visto en Colombia como un oficio y no como profesión. Entendiendo oficio como una ocupación ordinaria, definición de diccionario. Un ejemplo cercano es el oficio de albañil, y aún éste tiene su ciencia. Es por eso que los periodistas colombianos, por estos días, no salimos del estrés.
Caballero: La cúspide máxima del sarcasmo
Una apología a la sátira y a la ironía
Jorge Luís Yarce Tamayo
Antonio Caballero: Vivió su niñez y juventud entre España, Colombia y Francia, en donde realizo estudios de ciencias políticas. Ha sido columnista y caricaturista de numerosos diarios y revistas colombianos y extranjeros. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Planeta (1999) con “No es por aguar la fiesta”, libro que recoge sus principales notas políticas publicadas en la década de los noventa. Actualmente vive en Madrid y es columnista de la revista Semana. Y etc. etc. etc. etc…
Ahora…Hablar de su columna, no deja de ser una ardua labor, llena de paradigmas y de conflictos, como el trabajo completo de éste periodista. Una cosa es innegable, su pluma está dotada de una sátira, una ironía y un agudo e hiriente sarcasmo, que ya los más hábiles entre los hábiles, desearían tener y lo que es mejor, saberlo utilizar con tal maestría e ingenio.
Con todo respeto, y sin otra autoridad que la que poseo por, simplemente, ser un lector meticuloso, o por lo menos encaprichado, de las columnas de Caballero, si me atrevo a plantear, con toda firmeza, que su trabajo debería centrase en lo político… es en éste campo donde salen a relucir sus mejores “armas”. Es en lo político, donde, de manera mordaz y casi descarnada, desmenuza uno a uno sus argumentos y esculpe esa imagen tan TRISTEMENTE irrisoria de nuestra nación “boba”, ¡eh!... ¡Perdón!, la correcta expresión sería: “Patria Boba[1]”, pero, a merito de sonar apátrida, no es distinto usar el tenor histórico de aquella frasecilla siniestra y el darle a esta estructura de neoliberalismo, republicano, centro-descentralizado, con fachada de nación socialista, la connotación de nación boba [sálvenos dios, que también lo sea de bobos, aunque igual se sigue perdiendo el tiempo].
En fin, Antonio Caballero, es un ejemplo de maestría al escribir y tratar de dar a la opinión pública una imagen cercana de una realidad de mascaradas, en este proceso trata de ser imparcial, pero es innegable que su balanza siempre se inclina un poco de un lado o del otro… y si el tema incumbe al gobierno, generalmente se inclina en contra de aquél; si el tema es sobre el señor presidente de la república, la balanza definitivamente se cae de un lado y como dice la cultura popular “ el que lleva del bulto” es el señor presidente.
Claro está, que, como toda regla, para confirmarse requiere de su excepción, es mejor salvar mi opinión, contando de antemano la excepción a la balanza de Caballero. Un caso extraordinario, se dá, en el articulo titulado: “la muerte de Martín Caballero” del 27 de octubre de 2007, publicado en la edición 1330 de la revista Semana. Dónde el periodista, se ahoga en elogios para las fuerzas militares, para el señor general de la república Freddy Padilla de León y para el señor ministro de la defensa, Juan Manuel Santos. Si no fuera por que el lenguaje sigue siendo, muy de Caballero y de“caballero”, es decir: de diccionario decimonónico y pomposa prosa; podría incluso pensarse, que no es de su autoría; y no es que ponga en entre dicho su labor [imprudente y osado de mi parte, si lo hiciera] sino que resulta anti-natura tantos elogios y vistos buenos, salidos de tan inexpugnable bastión de oposición al gobierno y a todo lo que de él derive.
Es casi lúgubre, tratar de enmarcar palabras como las expresadas en el mencionado articulo, sobre la “dada de baja” por parte del ejercito del Guerrillero Martín Caballero, quien estaba al mando del bloque 37 de las FARC, a lo cual el periodista se refiere en los términos que siguen, y sito: “Este duro golpe a las FARC ratifica que en los últimos meses hay una conducción más acertada de las operaciones militares. Méritos que sin duda hay que darle al alto mando, en especial al general Freddy Padilla de León, y al ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, que se han apersonado de los cambios en la estrategia militar[2].” [Subrayado fuera de texto].
Si bien, existe un tácito vestigio del ánimo empalador y desalmado contra el gobierno, en este articulo particular, el estilo, esa esencia fundamental del periodista, no es óbice para exaltar la labor del “enemigo”.
De otro punto hay también, en el mérito de las excepciones, aquellos “resbalones” que “ni fu ni fa” con lo que tiene que ver a la sagacidad y estilo de Antonio Caballero. Casos como el articulo “los Fiscales de la Para-política” del 20 de octubre del presente año, publicado en la edición 1329 de Semana. Dónde, además de hacer un desabrido sumario de los fiscales encargados de los casos de los ex-senadores que renunciaron al fuero, no elabora mayores argumentos, es más, podría preguntarse, sin temor alguno: ¿habría algo para argumentar? Éste es un ejemplo de mero cumplimiento, es como si la columna no hubiere salido de su pecho, como sí lo hace en tantas otras.
Pero bueno, del lado de las glorias… y aunque me salga de lo establecido, no puedo dejar de mencionar el articulo publicado el pasado 17 de noviembre, titulado “Heráldica”. Si he de ser sincero, no pude hacer cosa distinta, en las 5 veces que lo leí por puro capricho, que destornillarme de la risa, con tan magistral uso del lenguaje, es una maravilla, una apología a la sátira y a la ironía, es la cúspide máxima del sarcasmo… es ese: “el avispamiento, la imbecilidad y la lambonería”[3] tan nuestros, tan colombianos, tan de nuestra “estirpe política” que aunque ofenda una u otra susceptibilidad de algún acunado niño de familia omnipotente de la poli-burguesía colombiana, no deja, por más que se quiera, de ser un reflejo, de esa realidad absurda y desbordada de nuestra “nación boba”.
En definitiva, en lo que a Antonio Caballero se refiere, o mejor, a su columna, desde que el tema posea un marcado carácter político, no cabe la menor duda que es una pieza de opinión digna de ser leída y que deleita a un lector crítico y suspicaz. Si versa sobre tema distinto, seguramente se encontrara el milagro de la iluminación en alguna, pero en términos generales, no son más que mero cumplimiento editorial, lo que no demerita la labor del periodista, sino más bien las políticas en las cuales se halla inmerso. Con razón, al igual que un toro brío, se va de cabeza contra todo lo que, de color política se vista.
[1] Se conoce como la Patria Boba al período histórico de Colombia comprendido entre las declaraciones de independencia de 1810 y la entrada a Santa Fe de Bogotá de los realistas durante la reconquista española en 1816. Este período fue caracterizado por la inestabilidad política y varias guerras regionales y civiles en una nación en formación. Se llama “Patria Boba” por la laxitud en los procesos y la multiplicidad de movimientos incoherentes u opositores.
[2]CABALLERO, Antonio. “La muerte de Martín Caballero” 27 de octubre de 2007, edición 1330, Revista Semana.
[3] CABALLERO, Antonio. “Heráldica”. 17 de noviembre de 2007, edición 1333, Revista Semana.
Jorge Luís Yarce Tamayo
Antonio Caballero: Vivió su niñez y juventud entre España, Colombia y Francia, en donde realizo estudios de ciencias políticas. Ha sido columnista y caricaturista de numerosos diarios y revistas colombianos y extranjeros. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Planeta (1999) con “No es por aguar la fiesta”, libro que recoge sus principales notas políticas publicadas en la década de los noventa. Actualmente vive en Madrid y es columnista de la revista Semana. Y etc. etc. etc. etc…
Ahora…Hablar de su columna, no deja de ser una ardua labor, llena de paradigmas y de conflictos, como el trabajo completo de éste periodista. Una cosa es innegable, su pluma está dotada de una sátira, una ironía y un agudo e hiriente sarcasmo, que ya los más hábiles entre los hábiles, desearían tener y lo que es mejor, saberlo utilizar con tal maestría e ingenio.
Con todo respeto, y sin otra autoridad que la que poseo por, simplemente, ser un lector meticuloso, o por lo menos encaprichado, de las columnas de Caballero, si me atrevo a plantear, con toda firmeza, que su trabajo debería centrase en lo político… es en éste campo donde salen a relucir sus mejores “armas”. Es en lo político, donde, de manera mordaz y casi descarnada, desmenuza uno a uno sus argumentos y esculpe esa imagen tan TRISTEMENTE irrisoria de nuestra nación “boba”, ¡eh!... ¡Perdón!, la correcta expresión sería: “Patria Boba[1]”, pero, a merito de sonar apátrida, no es distinto usar el tenor histórico de aquella frasecilla siniestra y el darle a esta estructura de neoliberalismo, republicano, centro-descentralizado, con fachada de nación socialista, la connotación de nación boba [sálvenos dios, que también lo sea de bobos, aunque igual se sigue perdiendo el tiempo].
En fin, Antonio Caballero, es un ejemplo de maestría al escribir y tratar de dar a la opinión pública una imagen cercana de una realidad de mascaradas, en este proceso trata de ser imparcial, pero es innegable que su balanza siempre se inclina un poco de un lado o del otro… y si el tema incumbe al gobierno, generalmente se inclina en contra de aquél; si el tema es sobre el señor presidente de la república, la balanza definitivamente se cae de un lado y como dice la cultura popular “ el que lleva del bulto” es el señor presidente.
Claro está, que, como toda regla, para confirmarse requiere de su excepción, es mejor salvar mi opinión, contando de antemano la excepción a la balanza de Caballero. Un caso extraordinario, se dá, en el articulo titulado: “la muerte de Martín Caballero” del 27 de octubre de 2007, publicado en la edición 1330 de la revista Semana. Dónde el periodista, se ahoga en elogios para las fuerzas militares, para el señor general de la república Freddy Padilla de León y para el señor ministro de la defensa, Juan Manuel Santos. Si no fuera por que el lenguaje sigue siendo, muy de Caballero y de“caballero”, es decir: de diccionario decimonónico y pomposa prosa; podría incluso pensarse, que no es de su autoría; y no es que ponga en entre dicho su labor [imprudente y osado de mi parte, si lo hiciera] sino que resulta anti-natura tantos elogios y vistos buenos, salidos de tan inexpugnable bastión de oposición al gobierno y a todo lo que de él derive.
Es casi lúgubre, tratar de enmarcar palabras como las expresadas en el mencionado articulo, sobre la “dada de baja” por parte del ejercito del Guerrillero Martín Caballero, quien estaba al mando del bloque 37 de las FARC, a lo cual el periodista se refiere en los términos que siguen, y sito: “Este duro golpe a las FARC ratifica que en los últimos meses hay una conducción más acertada de las operaciones militares. Méritos que sin duda hay que darle al alto mando, en especial al general Freddy Padilla de León, y al ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, que se han apersonado de los cambios en la estrategia militar[2].” [Subrayado fuera de texto].
Si bien, existe un tácito vestigio del ánimo empalador y desalmado contra el gobierno, en este articulo particular, el estilo, esa esencia fundamental del periodista, no es óbice para exaltar la labor del “enemigo”.
De otro punto hay también, en el mérito de las excepciones, aquellos “resbalones” que “ni fu ni fa” con lo que tiene que ver a la sagacidad y estilo de Antonio Caballero. Casos como el articulo “los Fiscales de la Para-política” del 20 de octubre del presente año, publicado en la edición 1329 de Semana. Dónde, además de hacer un desabrido sumario de los fiscales encargados de los casos de los ex-senadores que renunciaron al fuero, no elabora mayores argumentos, es más, podría preguntarse, sin temor alguno: ¿habría algo para argumentar? Éste es un ejemplo de mero cumplimiento, es como si la columna no hubiere salido de su pecho, como sí lo hace en tantas otras.
Pero bueno, del lado de las glorias… y aunque me salga de lo establecido, no puedo dejar de mencionar el articulo publicado el pasado 17 de noviembre, titulado “Heráldica”. Si he de ser sincero, no pude hacer cosa distinta, en las 5 veces que lo leí por puro capricho, que destornillarme de la risa, con tan magistral uso del lenguaje, es una maravilla, una apología a la sátira y a la ironía, es la cúspide máxima del sarcasmo… es ese: “el avispamiento, la imbecilidad y la lambonería”[3] tan nuestros, tan colombianos, tan de nuestra “estirpe política” que aunque ofenda una u otra susceptibilidad de algún acunado niño de familia omnipotente de la poli-burguesía colombiana, no deja, por más que se quiera, de ser un reflejo, de esa realidad absurda y desbordada de nuestra “nación boba”.
En definitiva, en lo que a Antonio Caballero se refiere, o mejor, a su columna, desde que el tema posea un marcado carácter político, no cabe la menor duda que es una pieza de opinión digna de ser leída y que deleita a un lector crítico y suspicaz. Si versa sobre tema distinto, seguramente se encontrara el milagro de la iluminación en alguna, pero en términos generales, no son más que mero cumplimiento editorial, lo que no demerita la labor del periodista, sino más bien las políticas en las cuales se halla inmerso. Con razón, al igual que un toro brío, se va de cabeza contra todo lo que, de color política se vista.
[1] Se conoce como la Patria Boba al período histórico de Colombia comprendido entre las declaraciones de independencia de 1810 y la entrada a Santa Fe de Bogotá de los realistas durante la reconquista española en 1816. Este período fue caracterizado por la inestabilidad política y varias guerras regionales y civiles en una nación en formación. Se llama “Patria Boba” por la laxitud en los procesos y la multiplicidad de movimientos incoherentes u opositores.
[2]CABALLERO, Antonio. “La muerte de Martín Caballero” 27 de octubre de 2007, edición 1330, Revista Semana.
[3] CABALLERO, Antonio. “Heráldica”. 17 de noviembre de 2007, edición 1333, Revista Semana.
Un mundo de información y de rasgos culturales
John Jairo Gómez Hoyos
Un inusual evento se tomó esta semana las instalaciones del la Biblioteca Pública Piloto, La Exposición Mundial de Diarios –Expomundi- que reunió 836 diarios de 44 países, incluido Colombia. Reconocidos e influyentes periódicos como The New York Times y Wall Street Journal de Estados Unidos; Le Mond de Francia; Pravda de Rusia; Granma de Cuba; El País de España; O Globo de Brasil, entre otros, estamparon los más de 100 paneles blancos que fueron necesarios para la muestra. El lugar lucía como un laberinto, plagado de información y de diseños hasta ahora desconocidos para mí, en las sensibles páginas de periódicos que debieron recorrer miles de kilómetros para llegar a una ciudad que jamás pensaron visitar.
Sólo hojear cualquier ejemplar que luciera llamativo era introducirse en una cultura periodística e informativa, tan diferente una de otra que no era necesario leer su contenido para darse cuenta. Con sólo observar la letra, el diseño y la calidad del papel era suficiente para sacar propias conclusiones.
Uno de las tareas era, precisamente, observar diarios que habitan por fuera de estas fronteras, para compararlos desde su diseño, textura, lenguaje y contenido; un buen ejercicio si se quiere conocer los rasgos de cada país, pues sin duda alguna cada publicación da mucha cuenta de ello.
Agradable era sentirse atraído por algún periódico de otro continente aún cuando la motivación sólo fuera curiosear, pues sus diseños y grafías, que ni siquiera se asemejan con las que inundan nuestras publicaciones, llamaban con un guiño que finalmente obligaba a, por lo menos, echarles una repasadita. Muchos se destacan por su diseño basado en la imagen como primer elemento informativo; otros por contener tanto material informativo que sobrepasaban los 2 kilos de peso; también los había de medidas extravagantes que llegaban a medir 54x 58 centímetros. Sin embargo no fue ninguna de estas características inmediatamente visibles las que me motivaron realizar una comparación, pues finalmente no son más que simples diferencias físicas característica de cada región y cultura.
Para leer y analizar buscaba un medio de un país cercano al nuestro, con un léxico y cultura similares, aunque diferentes, y con un reconocimiento literario destacado. Sin duda Argentina fue una buena elección.
La Nación de Buenos Aires, lleva más de 130 años informando al pueblo gaucho, es el segundo diario en cantidad de circulación en su país. Su tendencia es tradicionalmente conservadora, suele ser vía de expresión de sectores afines a la Iglesia Católica, demostrado en su editorial del día (16 de julio) en el que se exalta la labor y el destacado premio que recibió en Alemania un cura llamado Miguel Hrymacz, quien “es una figura fundamental en la batalla diaria para poner fin a la pobreza y a la exclusión social, dos de los flagelos recurrentes en esta zona (Florencia Varela, Arg.)” como lo describe el propio periódico. Así como también menciona en sus páginas de opinión temáticas relacionadas con las fuerzas armadas y el sector agrícola Argentino. Información tradicional en sus páginas.
Mientras en Colombia los diarios generalmente solo expresa sus opiniones de las situaciones coyunturales a través de un único Editorial, La Nación siempre utiliza dos editoriales en la que trata temas, como en esta ocasión, disímiles entre si y muy lejanos a las temáticas que estamos acostumbrados a leer en las publicaciones colombianas. Tanto las columnas de opinión como las editoriales de esta edición tratan y hacen análisis de índole económico, sin embargo también se mencionan algunos temas sociales de gran relevancia. En el mismo recuadro que encierra los editoriales, aparece además un pequeño análisis de la arremetida del gobierno español en contra del grupo separatista ETA, una ñapa editorial diría yo.
Un cuarto de las páginas de opinión se habilitan para los editoriales de esta publicación, el espacio restante contiene cartas que envían los lectores con temas diversos y tres columnas que tratan temas nacionales e internacionales con un enfoque económico. Se pensaría que este tema se ha convertido en una obsesión Argentina después de la crisis económica pasada, que aún en la actualidad, a pesar de estar relativamente superada, deja ver algunas secuelas.
Se destaca el profundo análisis que, a pesar de las limitantes espaciales con que cuenta cada columna, logran desarrollar los escritores con un contexto que sorprende. No sólo ofrecen un panorama de la República Argentina sino también de la región. Un diario nacional pensado a nivel global.
“Narcotráfico; Un espejo peligroso” es uno de los editoriales de esta edición. Allí se denuncia la poca rigurosidad policial que existe en Argentina para desmantelar grupos narcotraficantes; y en adelante empiezan a enunciar las dificultades que ha existido en algunos de los países latinoamericanos por culpa de este delito. Constantemente se hace alusión a las misma problemática en los países hermanos y que medidas se han implementado para combatirla. “En San Pablo, ha quedado fehacientemente probado que el crimen organizado no sólo se dedica a las drogas, sino también al contrabando, secuestros, robos en gran escala, juego ilegal, grupos de exterminación y tráfico de todo tipo (órganos, prostitución, niños)” declara el diario en uno de los apartes del editorial. Pensaría yo que se busca visualizar el futuro con base en experiencias ajenas de países que han sufrido un flagelo que en la Argentina ya empieza a tomar grandes dimensiones.
Pensar en información local contextualizada con el entorno regional se convierte, sin duda, en un elemento necesario para prever las consecuencias futuras. Creo yo ese es la intención de La Nación, de acuerdo a lo que observé.
Un inusual evento se tomó esta semana las instalaciones del la Biblioteca Pública Piloto, La Exposición Mundial de Diarios –Expomundi- que reunió 836 diarios de 44 países, incluido Colombia. Reconocidos e influyentes periódicos como The New York Times y Wall Street Journal de Estados Unidos; Le Mond de Francia; Pravda de Rusia; Granma de Cuba; El País de España; O Globo de Brasil, entre otros, estamparon los más de 100 paneles blancos que fueron necesarios para la muestra. El lugar lucía como un laberinto, plagado de información y de diseños hasta ahora desconocidos para mí, en las sensibles páginas de periódicos que debieron recorrer miles de kilómetros para llegar a una ciudad que jamás pensaron visitar.
Sólo hojear cualquier ejemplar que luciera llamativo era introducirse en una cultura periodística e informativa, tan diferente una de otra que no era necesario leer su contenido para darse cuenta. Con sólo observar la letra, el diseño y la calidad del papel era suficiente para sacar propias conclusiones.
Uno de las tareas era, precisamente, observar diarios que habitan por fuera de estas fronteras, para compararlos desde su diseño, textura, lenguaje y contenido; un buen ejercicio si se quiere conocer los rasgos de cada país, pues sin duda alguna cada publicación da mucha cuenta de ello.
Agradable era sentirse atraído por algún periódico de otro continente aún cuando la motivación sólo fuera curiosear, pues sus diseños y grafías, que ni siquiera se asemejan con las que inundan nuestras publicaciones, llamaban con un guiño que finalmente obligaba a, por lo menos, echarles una repasadita. Muchos se destacan por su diseño basado en la imagen como primer elemento informativo; otros por contener tanto material informativo que sobrepasaban los 2 kilos de peso; también los había de medidas extravagantes que llegaban a medir 54x 58 centímetros. Sin embargo no fue ninguna de estas características inmediatamente visibles las que me motivaron realizar una comparación, pues finalmente no son más que simples diferencias físicas característica de cada región y cultura.
Para leer y analizar buscaba un medio de un país cercano al nuestro, con un léxico y cultura similares, aunque diferentes, y con un reconocimiento literario destacado. Sin duda Argentina fue una buena elección.
La Nación de Buenos Aires, lleva más de 130 años informando al pueblo gaucho, es el segundo diario en cantidad de circulación en su país. Su tendencia es tradicionalmente conservadora, suele ser vía de expresión de sectores afines a la Iglesia Católica, demostrado en su editorial del día (16 de julio) en el que se exalta la labor y el destacado premio que recibió en Alemania un cura llamado Miguel Hrymacz, quien “es una figura fundamental en la batalla diaria para poner fin a la pobreza y a la exclusión social, dos de los flagelos recurrentes en esta zona (Florencia Varela, Arg.)” como lo describe el propio periódico. Así como también menciona en sus páginas de opinión temáticas relacionadas con las fuerzas armadas y el sector agrícola Argentino. Información tradicional en sus páginas.
Mientras en Colombia los diarios generalmente solo expresa sus opiniones de las situaciones coyunturales a través de un único Editorial, La Nación siempre utiliza dos editoriales en la que trata temas, como en esta ocasión, disímiles entre si y muy lejanos a las temáticas que estamos acostumbrados a leer en las publicaciones colombianas. Tanto las columnas de opinión como las editoriales de esta edición tratan y hacen análisis de índole económico, sin embargo también se mencionan algunos temas sociales de gran relevancia. En el mismo recuadro que encierra los editoriales, aparece además un pequeño análisis de la arremetida del gobierno español en contra del grupo separatista ETA, una ñapa editorial diría yo.
Un cuarto de las páginas de opinión se habilitan para los editoriales de esta publicación, el espacio restante contiene cartas que envían los lectores con temas diversos y tres columnas que tratan temas nacionales e internacionales con un enfoque económico. Se pensaría que este tema se ha convertido en una obsesión Argentina después de la crisis económica pasada, que aún en la actualidad, a pesar de estar relativamente superada, deja ver algunas secuelas.
Se destaca el profundo análisis que, a pesar de las limitantes espaciales con que cuenta cada columna, logran desarrollar los escritores con un contexto que sorprende. No sólo ofrecen un panorama de la República Argentina sino también de la región. Un diario nacional pensado a nivel global.
“Narcotráfico; Un espejo peligroso” es uno de los editoriales de esta edición. Allí se denuncia la poca rigurosidad policial que existe en Argentina para desmantelar grupos narcotraficantes; y en adelante empiezan a enunciar las dificultades que ha existido en algunos de los países latinoamericanos por culpa de este delito. Constantemente se hace alusión a las misma problemática en los países hermanos y que medidas se han implementado para combatirla. “En San Pablo, ha quedado fehacientemente probado que el crimen organizado no sólo se dedica a las drogas, sino también al contrabando, secuestros, robos en gran escala, juego ilegal, grupos de exterminación y tráfico de todo tipo (órganos, prostitución, niños)” declara el diario en uno de los apartes del editorial. Pensaría yo que se busca visualizar el futuro con base en experiencias ajenas de países que han sufrido un flagelo que en la Argentina ya empieza a tomar grandes dimensiones.
Pensar en información local contextualizada con el entorno regional se convierte, sin duda, en un elemento necesario para prever las consecuencias futuras. Creo yo ese es la intención de La Nación, de acuerdo a lo que observé.
La información como negocio en el mundo contemporáneo
John Jairo Gómez Hoyos
Sin duda el periodismo al que se refiere Ryszard Kapuscinski en el texto Nuevas censuras, sutiles manipulaciones, es el de una época en la que esta profesión apenas era practicada por pocos, de hecho no era considerada como tal. Si bien no podemos pretender que la información actual sea tratada como 40 ò 50 años atrás, pues las épocas y los medios para comunicarla cambian, tampoco podemos permitir que desaparezca su esencia fundamental y la rigurosidad que elaborar una noticia requiere.
No en vano estamos en una sociedad que tiene por uno de sus mayores patrimonios la información, esto gracias al desarrollo de nuevas tecnologías que inundan las oficinas de prensa, los canales de televisión, las empresas y hasta nuestros hogares. Si bien estas herramientas permiten masificar la información y abrir nuevos espacios de debate como los blog o la opinión de lectores en los diarios, también han permitido, gracias a la mediocridad, mala utilización y manipulación de muchos medios de comunicación, un retroceso en el objetivo único que, para mí, debe tener la noticia: informar contextualmente, con claridad y ajustado a la realidad. A tal punto se ha llegado que en muchas ocasiones el medio finalmente llega a entenderse como el mensaje.
Como afirma Kapuscinski “la gran revolución de las nuevas tecnologías es un fenómeno reciente. Su primera consecuencia importante ha sido un cambio radical en el universo del periodismo.” Cambios obvios y hasta necesarios en una profesión que, como muchas, encuentra nuevas herramientas para trabajar, pero que están afectando visceralmente el producto final. Diría yo, analógicamente, que mientras con una cámara antigua, de los años 60, es necesario acercarse demasiado al objetivo para conseguir una excelente toma, en la actualidad sólo basta con utilizar una cámara digital con un potente zoom para conseguir la toma deseada, y si no es suficiente con ello puede editarse en un computador hasta que satisfaga las necesidades. Y ese es el comodísimo que algunas nuevas tecnologías de la información han permitido que los hechos sean vistos por el periodista desde un “palco” para luego difundirla irresponsablemente.
Las difíciles condiciones pasadas que Kapuscinski menciona en su texto a la hora de investigar para realizar la noticia y el tiempo que todo ello tomaba, contrastan radicalmente con las facilidades que nuevas tecnologías ofrecen en la actualidad para desarrollar una pieza informativa en tiempo record. “La mayor parte de ellos (la nueva generación de periodistas) pisaban por primera vez el continente africano y habían desembarcado directamente en el aeropuerto de Kigali, en aviones fletados por la ONU, sabiendo apenas dónde se encontraban” afirma el escritor.
Esto, sin duda alguna ha llevado a que la información sea entregada sin contexto y con datos que poco aporta a la ilustración del lector.
Para conocer es necesario tener muchos datos y experiencias; realizar acercamientos humanos con las fuentes. Y son estas prácticas acumuladas y sistematizadas las que generan el conocimiento y por ende una realidad casi exacta. Allí lo importante es el sujeto, con todo y sus particularidades. El ambiente en el que crece, el clima, la cultura, la política y hasta la economía, hacen que el estudio de éste no pueda hacerse basándose en postulados generales. No se puede partir de marcos teóricos para mirar la realidad de un pueblo. Basta con visitarlo, escucharlo y aprender de él. Los hechos que viven los directamente afectados hablan por sí solos. La labor de un periodista debe ser la de hacer una inserción en el campo de trabajo.
Debemos entender lo importante e imprescindible de una investigación metódica para determinar cuales son los alcances y características desconocidos de la información que se difunde en los medios, pues existen muchos elementos como el manejo que se le da a la información y la forma como se redacta una noticia. Afirma Kapuscinski que esos periodistas “esos dulces soñadores en búsqueda de la verdad que antes dirigían los periódicos, han sido reemplazados, a menudo, a la cabeza de las empresas, por hombres de negocios.”
Es aquí donde el autor plantea otra dificultad por muchos conocida, y es que los medios de comunicación se han ido consolidándose en torno al poder económico y político, y por lo tanto cerrando la posibilidad de que el periodista cumpla con una labor ideal. El trabajo del periodista entra a hacer parte de los intereses económicos y políticos de los medios. Esta situación impide que se haga efectivo un derecho y es a recibir información de los poderes públicos, dado que muchos de los medios están siendo comandados por instituciones financieras, grupos industriales. El periodismo, como años atrás, debe plantearse como herramienta mediante la cual la sociedad permanece informada sobre todo lo que le afecta, sobre las decisiones que se toman en los círculos de poder, tanto del poder económico como del poder político, y de las problemáticas que ese grupo social está padeciendo en un momento determinado. Todo eso sucede actualmente, lastimosamente bajo una figura de manipulación que surgió desde que la información fue entendida como producto mercantil y de intereses individuales; en palabras de Ryszard Kapuscinski “el descubrimiento de que la información es una mercancía cuya venta y difusión pueden proporcionar importantes beneficios.” Es decir, en la actualidad los medios no entienden la información como debe ser: como un derecho, como una democracia.
Sin duda el periodismo al que se refiere Ryszard Kapuscinski en el texto Nuevas censuras, sutiles manipulaciones, es el de una época en la que esta profesión apenas era practicada por pocos, de hecho no era considerada como tal. Si bien no podemos pretender que la información actual sea tratada como 40 ò 50 años atrás, pues las épocas y los medios para comunicarla cambian, tampoco podemos permitir que desaparezca su esencia fundamental y la rigurosidad que elaborar una noticia requiere.
No en vano estamos en una sociedad que tiene por uno de sus mayores patrimonios la información, esto gracias al desarrollo de nuevas tecnologías que inundan las oficinas de prensa, los canales de televisión, las empresas y hasta nuestros hogares. Si bien estas herramientas permiten masificar la información y abrir nuevos espacios de debate como los blog o la opinión de lectores en los diarios, también han permitido, gracias a la mediocridad, mala utilización y manipulación de muchos medios de comunicación, un retroceso en el objetivo único que, para mí, debe tener la noticia: informar contextualmente, con claridad y ajustado a la realidad. A tal punto se ha llegado que en muchas ocasiones el medio finalmente llega a entenderse como el mensaje.
Como afirma Kapuscinski “la gran revolución de las nuevas tecnologías es un fenómeno reciente. Su primera consecuencia importante ha sido un cambio radical en el universo del periodismo.” Cambios obvios y hasta necesarios en una profesión que, como muchas, encuentra nuevas herramientas para trabajar, pero que están afectando visceralmente el producto final. Diría yo, analógicamente, que mientras con una cámara antigua, de los años 60, es necesario acercarse demasiado al objetivo para conseguir una excelente toma, en la actualidad sólo basta con utilizar una cámara digital con un potente zoom para conseguir la toma deseada, y si no es suficiente con ello puede editarse en un computador hasta que satisfaga las necesidades. Y ese es el comodísimo que algunas nuevas tecnologías de la información han permitido que los hechos sean vistos por el periodista desde un “palco” para luego difundirla irresponsablemente.
Las difíciles condiciones pasadas que Kapuscinski menciona en su texto a la hora de investigar para realizar la noticia y el tiempo que todo ello tomaba, contrastan radicalmente con las facilidades que nuevas tecnologías ofrecen en la actualidad para desarrollar una pieza informativa en tiempo record. “La mayor parte de ellos (la nueva generación de periodistas) pisaban por primera vez el continente africano y habían desembarcado directamente en el aeropuerto de Kigali, en aviones fletados por la ONU, sabiendo apenas dónde se encontraban” afirma el escritor.
Esto, sin duda alguna ha llevado a que la información sea entregada sin contexto y con datos que poco aporta a la ilustración del lector.
Para conocer es necesario tener muchos datos y experiencias; realizar acercamientos humanos con las fuentes. Y son estas prácticas acumuladas y sistematizadas las que generan el conocimiento y por ende una realidad casi exacta. Allí lo importante es el sujeto, con todo y sus particularidades. El ambiente en el que crece, el clima, la cultura, la política y hasta la economía, hacen que el estudio de éste no pueda hacerse basándose en postulados generales. No se puede partir de marcos teóricos para mirar la realidad de un pueblo. Basta con visitarlo, escucharlo y aprender de él. Los hechos que viven los directamente afectados hablan por sí solos. La labor de un periodista debe ser la de hacer una inserción en el campo de trabajo.
Debemos entender lo importante e imprescindible de una investigación metódica para determinar cuales son los alcances y características desconocidos de la información que se difunde en los medios, pues existen muchos elementos como el manejo que se le da a la información y la forma como se redacta una noticia. Afirma Kapuscinski que esos periodistas “esos dulces soñadores en búsqueda de la verdad que antes dirigían los periódicos, han sido reemplazados, a menudo, a la cabeza de las empresas, por hombres de negocios.”
Es aquí donde el autor plantea otra dificultad por muchos conocida, y es que los medios de comunicación se han ido consolidándose en torno al poder económico y político, y por lo tanto cerrando la posibilidad de que el periodista cumpla con una labor ideal. El trabajo del periodista entra a hacer parte de los intereses económicos y políticos de los medios. Esta situación impide que se haga efectivo un derecho y es a recibir información de los poderes públicos, dado que muchos de los medios están siendo comandados por instituciones financieras, grupos industriales. El periodismo, como años atrás, debe plantearse como herramienta mediante la cual la sociedad permanece informada sobre todo lo que le afecta, sobre las decisiones que se toman en los círculos de poder, tanto del poder económico como del poder político, y de las problemáticas que ese grupo social está padeciendo en un momento determinado. Todo eso sucede actualmente, lastimosamente bajo una figura de manipulación que surgió desde que la información fue entendida como producto mercantil y de intereses individuales; en palabras de Ryszard Kapuscinski “el descubrimiento de que la información es una mercancía cuya venta y difusión pueden proporcionar importantes beneficios.” Es decir, en la actualidad los medios no entienden la información como debe ser: como un derecho, como una democracia.
El arte de desinformar
Paola Andrea Bocanumenth Ramírez
¿Hasta dónde pueden realmente llegar los medios de comunicación? Si nos ponemos a mirar en forma detenida la situación; no es necesariamente que los medios estén mostrando una irrealidad, simplemente esta mostrando la realidad mas solicitada y demandada por los espectadores; no es lo mismo para los medias comunicar o mostrar unas imágenes y unas noticias que producen excitación y que miles de personas se quedarán frente al televisor criticando o soltando todo tipo de comentarios frente al tema; que informar una realidad, que es tan común y tan evidente, que ciertamente se ha vuelto invisible a nuestros ojos; que finalmente hemos aprendido a convivir con ella, y que si acaso la vemos en nuestro televisor, estaremos ya hastiados de vivir y de presenciar esta situación tan constante.
Tal vez no es que seamos ajenos a las situaciones y que los medios nos oculten la realidad; tal vez es que solo ya no la vemos ya como noticia, nos hemos inmunizado frente a la situación, y hemos decidido buscar las ¡emociones en otras cosas… y que hacen los medios?? Pues aprovecharse de esto y ganar cada día mas adeptos con las realidades redactadas y construidas, no solo por el director del noticiero, o el jefe del reportero, sino por las estadísticas de demanda.
No todo el mundo es partidario de estas situaciones, y no todo el mundo quiere sentarse por horas frente a un televisor a ver estas cosas; pero si las opciones que se nos ofrecen son en su mayoría las mismas; si para nosotros ya es mas noticia el participante que salió del Reality que el país que se esta quedando al final en la lista de pobreza mundial entonces para que los medias van a caer en el error y ha ser finalmente condenados por sus espectadores?
Ahora, no estoy queriendo justificar esta situación ni muchos dar mi voto a favor de lo que esta ocurriendo en el mundo; pero hay una realidad que todos conocemos, y que precisamente por ser tan palpable no la vemos... estamos como muy acostumbrados a juzgar a la primera impresión y eso es lo que nos hace vulnerables a caer en engaños y a cometer injusticias; somos unos fieles seguidores de los grandes medios y por eso les creemos todo lo que dicen, y por eso es que aceptamos todo lo que nos ofrecen: hemos perdido nuestro sentido critico y racional, hemos olvidado la esencia de informar y la esencia de ser informado; hemos empezado a caer en el juego del “amor a primera vista” y no hemos querido mirar mas allá de lo que esto significa.
Somos perfectas máquinas traga datos; y es que no nos sabemos alimentar; entonces, ante esta situación los medias qué optan por hacer?; nos dan la información a su modo, y nosotros la consumimos… también a su modo
La tecnología al igual que las riquezas no están en poder de toda la humanidad, entonces esas personas que no tienen ni la mas mínima posibilidad de mirar las cosas desde su punto; que solo se pueden limitar a recibir la información de la “pantalla chica”; carecemos de bolita de cristal para saber lo que pasa; tampoco tenemos la forma de tele transportarnos para vivir situaciones en carne propia; tenemos entonces dos opciones: creer o no… y ciertamente se puede observar que somos HOMBRES DE FE.
¿Hasta dónde pueden realmente llegar los medios de comunicación? Si nos ponemos a mirar en forma detenida la situación; no es necesariamente que los medios estén mostrando una irrealidad, simplemente esta mostrando la realidad mas solicitada y demandada por los espectadores; no es lo mismo para los medias comunicar o mostrar unas imágenes y unas noticias que producen excitación y que miles de personas se quedarán frente al televisor criticando o soltando todo tipo de comentarios frente al tema; que informar una realidad, que es tan común y tan evidente, que ciertamente se ha vuelto invisible a nuestros ojos; que finalmente hemos aprendido a convivir con ella, y que si acaso la vemos en nuestro televisor, estaremos ya hastiados de vivir y de presenciar esta situación tan constante.
Tal vez no es que seamos ajenos a las situaciones y que los medios nos oculten la realidad; tal vez es que solo ya no la vemos ya como noticia, nos hemos inmunizado frente a la situación, y hemos decidido buscar las ¡emociones en otras cosas… y que hacen los medios?? Pues aprovecharse de esto y ganar cada día mas adeptos con las realidades redactadas y construidas, no solo por el director del noticiero, o el jefe del reportero, sino por las estadísticas de demanda.
No todo el mundo es partidario de estas situaciones, y no todo el mundo quiere sentarse por horas frente a un televisor a ver estas cosas; pero si las opciones que se nos ofrecen son en su mayoría las mismas; si para nosotros ya es mas noticia el participante que salió del Reality que el país que se esta quedando al final en la lista de pobreza mundial entonces para que los medias van a caer en el error y ha ser finalmente condenados por sus espectadores?
Ahora, no estoy queriendo justificar esta situación ni muchos dar mi voto a favor de lo que esta ocurriendo en el mundo; pero hay una realidad que todos conocemos, y que precisamente por ser tan palpable no la vemos... estamos como muy acostumbrados a juzgar a la primera impresión y eso es lo que nos hace vulnerables a caer en engaños y a cometer injusticias; somos unos fieles seguidores de los grandes medios y por eso les creemos todo lo que dicen, y por eso es que aceptamos todo lo que nos ofrecen: hemos perdido nuestro sentido critico y racional, hemos olvidado la esencia de informar y la esencia de ser informado; hemos empezado a caer en el juego del “amor a primera vista” y no hemos querido mirar mas allá de lo que esto significa.
Somos perfectas máquinas traga datos; y es que no nos sabemos alimentar; entonces, ante esta situación los medias qué optan por hacer?; nos dan la información a su modo, y nosotros la consumimos… también a su modo
La tecnología al igual que las riquezas no están en poder de toda la humanidad, entonces esas personas que no tienen ni la mas mínima posibilidad de mirar las cosas desde su punto; que solo se pueden limitar a recibir la información de la “pantalla chica”; carecemos de bolita de cristal para saber lo que pasa; tampoco tenemos la forma de tele transportarnos para vivir situaciones en carne propia; tenemos entonces dos opciones: creer o no… y ciertamente se puede observar que somos HOMBRES DE FE.
Los medios en la realidad mundial
Alejandra María Correa Quijano
En medio de la maraña o red en la que viaja la información en momento real, estamos inmersos también quienes dependemos de alguna manera de los medios y de las noticias y acontecimientos que transcurren en el mundo. Muchos son los cambios que ha sufrido la comunicación por la presencia instantánea y casi presente de los hechos; se cambiaron las condiciones que en otras épocas sorprendía por la ética, lo humano, la verdad sobre la información; en cambio en la actualidad, prima el negocio y la rapidez de informar a toda costa, sin medir las consecuencias que pueda generar dicha información, por el simple hecho de tener la chiva o primicia. Me sorprende tanto, que a veces me asusta la calidad de los contenidos, la falta de conciencia social frente a asuntos que tienen que ver más con la condición del ser humano. Se deshumanizó la información y se cubrió de intereses económicos.
El negocio es redondo, “quien da más” parece ser el lema de los medios escritos, radiales y televisivos. Lo que importa es cuanto dinero dejan las pautas publicitarias y políticas, o las entrevistas que son cambiadas por dinero o por favores políticos en Colombia. Si usted se sorprende, lo entiendo; porque yo también me sorprendí cuando un futuro colega me dijo. “¿Sabías que nuestra profesión se ha vuelto más de estomago que de ética?” Consciente de ello, le respondí a mí pesar afirmativamente; pero lo que no me esperaba, era que me dijera. “Algunos periodistas radiales están cobrando por entrevista 500 o 600 mil pesos para promocionar a un personaje”. Con razón tenemos el estigma que a muchos nos avergüenza.
Tampoco se escapan los medios impresos y televisivos; mencionemos por ejemplo las posturas políticas que asumen nuestros medios locales, las pautas de cuatro años en un medio como El Mundo y El Colombiano, valen aproximadamente siete mil millones durante los cuatro años de gobierno. ¿Será por ello, que se asumen posturas de favorabilidad en las elecciones para gobernador y alcalde?, o será por tradición política y ética periodística… El negocio es redondo, cuando hay que trabajarle a políticos y a sus “proyectos urbanos”. Dista mucho el interés de un medio, cuando la noticia tiene que ver con asuntos sociales y humanos: desapariciones, muertes, accidentes, desastres, hambre, pobreza y desplazamiento forzado, entre otras; generalmente estos temas no tienen muchos dolientes, y quienes ocupan cargos importantes en los medios, tienen interés por vender pauta, y negociar conciencias.
En honor a la verdad y la conciencia social, reclamo valores, principios y ética periodística y humana a quienes trabajen en medios de comunicación. Debemos rescatar y dar valor agregado a la divulgación de los derechos humanos, y ser conscientes de las múltiples necesidades que en materia de salud, vivienda, alimentación y educación afrontan nuestras comunidades. Pocas veces los medios sensibilizan a sus lectores frente a estos asuntos; en cambio, con frecuencia, vemos diferentes medios escritos publicando historias de vida; claro está, que estos personajes son bien seleccionados. “Ojalá sea el hijo de peranito y sutanito, ese que está en París, al que le ayudó el doctor tal, para gestionar la beca en tal país. Y ojalá sea bien amigo, o recomendado por la familia del medio informativo, esto ayuda a que por lo menos la página contenga algunas fotografías a color y la crónica engrandezca sus virtudes”. Aclaro que no estoy en desacuerdo con éste tipo de artículos, y comparto la idea de resaltar personajes que enorgullezcan al país; lo que llama mi atención, es que escasas veces se publican artículos de corte social, o con fines de ayuda a personas afectadas. Definitivamente en los medios, las cosas se mueven con hilos de seda.
¿Dónde quedó la ética? Con mucho respeto, para quienes son mercaderes de la información, quiero decirles que las ventas informativas no son el ejercicio del periodismo. El mercadeo tiene otro fin y otros contextos. Y me parece triste que después de pasar por una facultad de periodismo, en la que la mayoría del tiempo somos invitados a reflexionar y a trabajar por las comunidades en el campo social e informativo, terminemos dejando a un lado el pensamiento social y comunitario. No seamos invisibles, no nos volvamos insensibles ante el dolor y la ayuda que podemos ofrecer en el ejercicio de esta profesión. La guerra sucia de los medios por informar ha impedido que los lectores y los no lectores se beneficien de la información publicada, haciendo honor a la verdad.
En medio de la maraña o red en la que viaja la información en momento real, estamos inmersos también quienes dependemos de alguna manera de los medios y de las noticias y acontecimientos que transcurren en el mundo. Muchos son los cambios que ha sufrido la comunicación por la presencia instantánea y casi presente de los hechos; se cambiaron las condiciones que en otras épocas sorprendía por la ética, lo humano, la verdad sobre la información; en cambio en la actualidad, prima el negocio y la rapidez de informar a toda costa, sin medir las consecuencias que pueda generar dicha información, por el simple hecho de tener la chiva o primicia. Me sorprende tanto, que a veces me asusta la calidad de los contenidos, la falta de conciencia social frente a asuntos que tienen que ver más con la condición del ser humano. Se deshumanizó la información y se cubrió de intereses económicos.
El negocio es redondo, “quien da más” parece ser el lema de los medios escritos, radiales y televisivos. Lo que importa es cuanto dinero dejan las pautas publicitarias y políticas, o las entrevistas que son cambiadas por dinero o por favores políticos en Colombia. Si usted se sorprende, lo entiendo; porque yo también me sorprendí cuando un futuro colega me dijo. “¿Sabías que nuestra profesión se ha vuelto más de estomago que de ética?” Consciente de ello, le respondí a mí pesar afirmativamente; pero lo que no me esperaba, era que me dijera. “Algunos periodistas radiales están cobrando por entrevista 500 o 600 mil pesos para promocionar a un personaje”. Con razón tenemos el estigma que a muchos nos avergüenza.
Tampoco se escapan los medios impresos y televisivos; mencionemos por ejemplo las posturas políticas que asumen nuestros medios locales, las pautas de cuatro años en un medio como El Mundo y El Colombiano, valen aproximadamente siete mil millones durante los cuatro años de gobierno. ¿Será por ello, que se asumen posturas de favorabilidad en las elecciones para gobernador y alcalde?, o será por tradición política y ética periodística… El negocio es redondo, cuando hay que trabajarle a políticos y a sus “proyectos urbanos”. Dista mucho el interés de un medio, cuando la noticia tiene que ver con asuntos sociales y humanos: desapariciones, muertes, accidentes, desastres, hambre, pobreza y desplazamiento forzado, entre otras; generalmente estos temas no tienen muchos dolientes, y quienes ocupan cargos importantes en los medios, tienen interés por vender pauta, y negociar conciencias.
En honor a la verdad y la conciencia social, reclamo valores, principios y ética periodística y humana a quienes trabajen en medios de comunicación. Debemos rescatar y dar valor agregado a la divulgación de los derechos humanos, y ser conscientes de las múltiples necesidades que en materia de salud, vivienda, alimentación y educación afrontan nuestras comunidades. Pocas veces los medios sensibilizan a sus lectores frente a estos asuntos; en cambio, con frecuencia, vemos diferentes medios escritos publicando historias de vida; claro está, que estos personajes son bien seleccionados. “Ojalá sea el hijo de peranito y sutanito, ese que está en París, al que le ayudó el doctor tal, para gestionar la beca en tal país. Y ojalá sea bien amigo, o recomendado por la familia del medio informativo, esto ayuda a que por lo menos la página contenga algunas fotografías a color y la crónica engrandezca sus virtudes”. Aclaro que no estoy en desacuerdo con éste tipo de artículos, y comparto la idea de resaltar personajes que enorgullezcan al país; lo que llama mi atención, es que escasas veces se publican artículos de corte social, o con fines de ayuda a personas afectadas. Definitivamente en los medios, las cosas se mueven con hilos de seda.
¿Dónde quedó la ética? Con mucho respeto, para quienes son mercaderes de la información, quiero decirles que las ventas informativas no son el ejercicio del periodismo. El mercadeo tiene otro fin y otros contextos. Y me parece triste que después de pasar por una facultad de periodismo, en la que la mayoría del tiempo somos invitados a reflexionar y a trabajar por las comunidades en el campo social e informativo, terminemos dejando a un lado el pensamiento social y comunitario. No seamos invisibles, no nos volvamos insensibles ante el dolor y la ayuda que podemos ofrecer en el ejercicio de esta profesión. La guerra sucia de los medios por informar ha impedido que los lectores y los no lectores se beneficien de la información publicada, haciendo honor a la verdad.
¿Reflejan los medios la realidad del mundo?
Nuevas censuras, sutiles manipulaciones.[1]
Una revisión a los postulados dados entre mercado y medios masivos de comunicación.
Jorge Luís Yarce Tamayo.
Para las consideraciones, al respecto de lo enunciado, en el abrebocas que es el titulo de Kapuscinski. Es necesario plantear algunos parámetros, para hallar una conclusión a tan basto paradigma… a tales cuestiones, y siguiendo muy de cerca, los planteamientos de este periodista, es necesario considerar las actuaciones que han venido desarrollando al interior de la sociedad y la cultura los medios masivos de comunicación, o los “media”[2], como se refiere el escritor.
Es de considerar que en el actual devenir de la sociedad, y muy de la mano de lo planteado por Eco, sobre “la aldea global”, el mundo entero está planteándose asimismo, la imperiosa necesidad de la permanente comunicación. Esto ligado, absoluta e indiscutiblemente, con las nociones que al respecto se dan sobre el desarrollo económico, la sosténibilidad y el libre comercio. En tal sentido, la participación de la comunicación, entendiéndola como elemento constitutivo de los “mass media[3]”, es un pilar inescindible de los sistemas económicos. El pecado en dicha concepción, es la configuración de la información, la comunicación y sus estructuras; como materias, objeto del mencionado mercado y no, como herramienta o mecanismo para su consolidación y mantenimiento.
Lo así planteado, abre la puerta a la inmensa inquietud, que ya Kapuscinski, nos presentaba, de forma contundente en su tesis. “¿los medias reflejan el mundo?”[4]… la consideración al respecto debe realizarse, en sentido de la participación que los media tienen en la globalización y en ésta, en la consolidación de los sistemas mercantiles.
Es innegable que los medios de comunicación son activos participes del mercado y sus políticas de consumo… lo que es mas difuso, es su participación como mercancía. El escritor a esto, establecía una clara manifestación de la conversión al mercado, de los medios. Evidencia que se halla, en sus palabras, en el detrimento innegable de la actividad periodística, dónde “ya no es una misión de vida, sino una simple profesión” o en casos más absurdos, es un simple[…] “hobby”. Ya no es la digna profesión dada a la sociedad y entregada a la interpretación de un mundo complejo… ahora, el “periodista” es sólo una expresión de las políticas empresariales de monopolios mercantiles, donde no es él quien estructura la información acorde a la confrontación de investigación y realidad, sino que es la voluntad del poder económico a través de los medios…. Esto en más, da muestra de otra polémica que parece incuestionable, pues los medios de comunicación, se convierten en parte inexorable en la mecánica de la “mano invisible”[5] omnisciente y omnipresente que maneja y dirige todas las formas del mercado mundial.
Un reflejo directo del cambio realizado en las estructuras directivas de los medios es, que, en donde existía un periodista dirigente, se superpuso un gerente de ventas, o administrador, etc. En palabras sencillas, un agente de mercado, alguien que sólo ve en los medios, el canal directo a el fin último, la consecución de riqueza o poder económico. Son entonces, así vistos los medios, un artilugio por el cual, el sistema económico predominante, se ase de la voluntad de las personas, subrepticiamente y las “obliga” a tomar decisiones en uno u otro sentido, a benéfico de los monopolios o emporios comerciales. Esto no es cosa distinta que manipulación, simple y llanamente.
Así las cosas. Parece indiscutible, que la labor de los medios de comunicación no es distinta a la que poseen los sistemas de producción : VENDER.
Las preguntas necesarias, son ¿dónde queda el fundamento de los medios? ¿dónde la intervención e interpretación de un mundo complejo? ¿cuál es el rol del periodista?... sé que resulta absurdo ceñirse a una corriente, que podría ser interminable, de preguntas… dónde las respuestas son tan bastas y variadas como las visiones posibles del mundo, ahora bien, no significa eso que por menos, no se pueda hacer un intento de acercamiento; pero ello implicaría un auto flagelo para una profesión de la cual soy parte, en tanto, en pro de mi dignidad y la dignidad de aquellos que hacen parte del sector comunicativo y del periodismo debería evitar la consecuente manifestación de opinión sobre el tema… pero, habrá que rogar por perdón a dios y seguir adelante, asumiendo esto como una acción “en cumplimiento del deber”. En fin… los periodistas, comunicadores y demás personas participes del gremio de los medios, son de manera evidente, fichas útiles, en una estratagema de juego global de ajedrez. Su voluntad y opinión quedan subsumidas a la imperiosa necesidad de trabajo, de recursos económicos y por demás a la voluntad de aquellos que pueden proveer esos tan [in] necesarios recursos. No es productivo para una organización que sólo piensa en rentas, el tener a un sujeto autónomo, libre de pensamiento y propenso a la acción. Esto quita recursos a la organización, no garantiza ventas y por ende no es prenda de que la labor del periodista sea del interés de las masas. De aquellos que pagan.
En definitiva, la interacción de mercado y medios de comunicación ha sido contraproducente, desde casi todos los puntos de vista, pues niega a las personas una interacción con la verdad, la investigación y la interpretación, así como inhibe a los periodistas y comunicadores a producir materiales de calidad, dado que la calidad no tiene, necesariamente, que ver con la receptividad de las masas y , en consecuencia, con las ventas que de ellos se haga. A modo de salvar mi opinión, no significa lo anterior que los periodistas sean incapaces de dar y crear piezas informativas de calidad… sólo están sujetos al monopolio del poder económico lo que dificulta su labor.
[1] Titulo original. KAPUSCINSKI, Ryszard.
[2] Media. Subrayado Referencia textual. Op cit.
[3] ECO, Humberto. Mass Media.
[4] KAPUSCINSKI, Ryszard. ¿Reflejan los medios la realidad del mundo?.
[5] Lease: SMITH, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. 1776.
Una revisión a los postulados dados entre mercado y medios masivos de comunicación.
Jorge Luís Yarce Tamayo.
Para las consideraciones, al respecto de lo enunciado, en el abrebocas que es el titulo de Kapuscinski. Es necesario plantear algunos parámetros, para hallar una conclusión a tan basto paradigma… a tales cuestiones, y siguiendo muy de cerca, los planteamientos de este periodista, es necesario considerar las actuaciones que han venido desarrollando al interior de la sociedad y la cultura los medios masivos de comunicación, o los “media”[2], como se refiere el escritor.
Es de considerar que en el actual devenir de la sociedad, y muy de la mano de lo planteado por Eco, sobre “la aldea global”, el mundo entero está planteándose asimismo, la imperiosa necesidad de la permanente comunicación. Esto ligado, absoluta e indiscutiblemente, con las nociones que al respecto se dan sobre el desarrollo económico, la sosténibilidad y el libre comercio. En tal sentido, la participación de la comunicación, entendiéndola como elemento constitutivo de los “mass media[3]”, es un pilar inescindible de los sistemas económicos. El pecado en dicha concepción, es la configuración de la información, la comunicación y sus estructuras; como materias, objeto del mencionado mercado y no, como herramienta o mecanismo para su consolidación y mantenimiento.
Lo así planteado, abre la puerta a la inmensa inquietud, que ya Kapuscinski, nos presentaba, de forma contundente en su tesis. “¿los medias reflejan el mundo?”[4]… la consideración al respecto debe realizarse, en sentido de la participación que los media tienen en la globalización y en ésta, en la consolidación de los sistemas mercantiles.
Es innegable que los medios de comunicación son activos participes del mercado y sus políticas de consumo… lo que es mas difuso, es su participación como mercancía. El escritor a esto, establecía una clara manifestación de la conversión al mercado, de los medios. Evidencia que se halla, en sus palabras, en el detrimento innegable de la actividad periodística, dónde “ya no es una misión de vida, sino una simple profesión” o en casos más absurdos, es un simple[…] “hobby”. Ya no es la digna profesión dada a la sociedad y entregada a la interpretación de un mundo complejo… ahora, el “periodista” es sólo una expresión de las políticas empresariales de monopolios mercantiles, donde no es él quien estructura la información acorde a la confrontación de investigación y realidad, sino que es la voluntad del poder económico a través de los medios…. Esto en más, da muestra de otra polémica que parece incuestionable, pues los medios de comunicación, se convierten en parte inexorable en la mecánica de la “mano invisible”[5] omnisciente y omnipresente que maneja y dirige todas las formas del mercado mundial.
Un reflejo directo del cambio realizado en las estructuras directivas de los medios es, que, en donde existía un periodista dirigente, se superpuso un gerente de ventas, o administrador, etc. En palabras sencillas, un agente de mercado, alguien que sólo ve en los medios, el canal directo a el fin último, la consecución de riqueza o poder económico. Son entonces, así vistos los medios, un artilugio por el cual, el sistema económico predominante, se ase de la voluntad de las personas, subrepticiamente y las “obliga” a tomar decisiones en uno u otro sentido, a benéfico de los monopolios o emporios comerciales. Esto no es cosa distinta que manipulación, simple y llanamente.
Así las cosas. Parece indiscutible, que la labor de los medios de comunicación no es distinta a la que poseen los sistemas de producción : VENDER.
Las preguntas necesarias, son ¿dónde queda el fundamento de los medios? ¿dónde la intervención e interpretación de un mundo complejo? ¿cuál es el rol del periodista?... sé que resulta absurdo ceñirse a una corriente, que podría ser interminable, de preguntas… dónde las respuestas son tan bastas y variadas como las visiones posibles del mundo, ahora bien, no significa eso que por menos, no se pueda hacer un intento de acercamiento; pero ello implicaría un auto flagelo para una profesión de la cual soy parte, en tanto, en pro de mi dignidad y la dignidad de aquellos que hacen parte del sector comunicativo y del periodismo debería evitar la consecuente manifestación de opinión sobre el tema… pero, habrá que rogar por perdón a dios y seguir adelante, asumiendo esto como una acción “en cumplimiento del deber”. En fin… los periodistas, comunicadores y demás personas participes del gremio de los medios, son de manera evidente, fichas útiles, en una estratagema de juego global de ajedrez. Su voluntad y opinión quedan subsumidas a la imperiosa necesidad de trabajo, de recursos económicos y por demás a la voluntad de aquellos que pueden proveer esos tan [in] necesarios recursos. No es productivo para una organización que sólo piensa en rentas, el tener a un sujeto autónomo, libre de pensamiento y propenso a la acción. Esto quita recursos a la organización, no garantiza ventas y por ende no es prenda de que la labor del periodista sea del interés de las masas. De aquellos que pagan.
En definitiva, la interacción de mercado y medios de comunicación ha sido contraproducente, desde casi todos los puntos de vista, pues niega a las personas una interacción con la verdad, la investigación y la interpretación, así como inhibe a los periodistas y comunicadores a producir materiales de calidad, dado que la calidad no tiene, necesariamente, que ver con la receptividad de las masas y , en consecuencia, con las ventas que de ellos se haga. A modo de salvar mi opinión, no significa lo anterior que los periodistas sean incapaces de dar y crear piezas informativas de calidad… sólo están sujetos al monopolio del poder económico lo que dificulta su labor.
[1] Titulo original. KAPUSCINSKI, Ryszard.
[2] Media. Subrayado Referencia textual. Op cit.
[3] ECO, Humberto. Mass Media.
[4] KAPUSCINSKI, Ryszard. ¿Reflejan los medios la realidad del mundo?.
[5] Lease: SMITH, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. 1776.
Columnas de un día
Cësar Jaramillo
Por casualidades del destino, llegó a mis manos El Colombiano del 21 de Septiembre. De hecho, creo que me lo robé. Sin embargo, no considero que la manera como fue adquirido sea de relevancia para este breve recuento.
En primera página se destacaba el supuesto atentado que se estaba maquinando contra el Presidente Álvaro Uribe en Pradera o en Florida, así como los desastres causados por el invierno en ciertos sectores de La Ciudad. Todo lo anterior acompañado de Imágenes a color, de precisión indiscutible, que siempre causan en el lector, comprador o ladrón de prensa, una sensación programada de impacto y expectativa. Ahora que recuerdo, y si mi memoria no es tan inexacta como mis palabras, lo que más llamó mi atención fue la compra de la Clínica León XIII por parte de la Universidad de Antioquia. Quién lo diría. No lo vimos venir.
La Editorial, por su parte, otorgó especial énfasis a la feria Medemed, concediéndole epítetos halagadores y brindando una detallada explicación de los eventos que ofrecía el encuentro. Hasta aquí, todo marchando.
Sin embargo, cuando le di un pueril vistazo a las diferentes columnas de opinión, me sentí de forma explícita, atraído por las palabras que allí se presentaban. Me refiero al hecho de haber encontrado razonamientos que compaginan con reflexiones ya formuladas por mi propia experiencia de los sucesos recientes.
Esto es algo inusitado. Lo digo por que (sin demeritar el periodismo de nuestra patria madre), casi siempre me estrello con análisis banales sobre asuntos que no importan ni al medio ni al lector. Es agradable poder hacer una distinción.
Ahora bien, como ha sido imposible encontrar las columnas en la Web, pues fue necesario transcribir los apartes más concretos (A juicio del Alumno) con la escueta velocidad de notario impotente, que me ha vilipendiado ante mis antiguas ex novias. Aclaro, velocidad a la hora de digitar textos.
Una prueba más de que no existe el crimen perfecto.
Título: Otra mirada a las obras públicas.
Por Carlos Felipe Londoño Álvarez, Rector EIA.
“Además, con pocas excepciones, los procesos de contratación de una obra pública en todas sus fases son muy deficientes y, a pesar de algunas buenas intenciones, estas son aisladas y no trascienden. Así, por ejemplo, los pliegos de condiciones no reflejan la situación real de cada obra; los plazos establecidos son muy cortos, distantes de la realidad y se fijan más con criterio político que técnico; y los presupuestos oficiales son muy bajos y no corresponden a las altas exigencias establecidas en los contratos, entre otros aspectos.”
“Ninguno de los actores es ajeno a la responsabilidad, pero son las entidades del estado quienes tienen la punta del cordel para empezar a desatar el nudo.”
Una manera técnica y limpia para acercarse al fenómeno de la contratación pública y los efectos que conlleva dentro de las dinámicas sociales. Actualmente, el caso más concreto es el de las pirámides de la Avenida Oriental, cosa que a mi parecer, no debe ser estudiada como un despilfarro de dinero o un error de la actual administración. Es, por el contrario, una prueba fehaciente de lo ignorante que puede llegar a significar un prejuicio parcializado. No estamos acostumbrados a pasar por las esquinas, por que no hay tiempo dadas las circunstancias, o la caminada hasta el semáforo es muy tediosa. Correr el riesgo de ser atropellado no es asunto que nos preocupe en lo más mínimo por una estúpida convicción de que somos algo semejantes a los inmortales. Nos refugiamos en críticas contra el pobre de Fajardo, y lo acusamos de improvisación para convertirnos en inquisidores y jueces de ojo.
Otro tema salpicado por comentarios dispersos y escasamente discutido con fundamentos sólidos.
Pero bueno, el artículo destaca el proceso como tal, y sus deficiencias. Apreciable Opción para enterar un poco a los lectores acerca de algo que, a pesar de ser tangible, también es poco comentado y analizado a la luz de hechos concisos y una seria disertación. Hace falta la voz de un experto para dar credibilidad a una columna.
.......
Título: La Meca de nosotros.
Por Adriana Mejía.
“Para bien o para mal la condición de ciudad capital se nota, aquí y en dondequiera que el dedo caiga sobre el mapamundi. Sin embargo, no puede ser la explicación que justifique el chocante narcisismo de Bogotá. Hay países que han implementado sistemas de desarrollo que les permiten tener varias ciudades referentes, con más de una capital, inclusive. Pero Colombia, desafortunadamente, no aprende de ellos. Es tal el centralismo, que no tener encuentros frecuentes y cercanos con Bogotá, es no estar en nada. No por snobismo, por imperiosa necesidad. A los que vivimos en lugares diferentes se nos presentan vueltas urgentes de variada índole que no pueden hacerse sino en Bogotá. Por razones de este calibre: Allá está el gobierno central y todas sus dependencias; los burócratas ni siquiera pasan al teléfono y, menos aún, se molestan en devolver llamadas; es común encontrar Bogoteños (?) que creen que Colombia termina donde termina la sabana; acudir a tramitadores profesionales cuesta igual o más que el puente aéreo. Por que así lo hemos permitido, por que esta es Colombia, señoras y señores. La que suelen ignorar los medios internacionales e ignora, a su vez, los temas internacionales.”
Esto se me había ocurrido tiempo atrás. No es que yo tenga algo contra la capital, pero es indiscutible el que se le haya dado un papel que fuera de ser centralista, es excluyente. Se le atribuyen poderes sobrenaturales y algunos Monarcas y Señores feudales nos hacen pensar que esa ciudad tan enorme para el campirano promedio (como yo), viene siendo un Berlín entre Chocontá y Soacha. Los modelos europeos, como tal, aplicados a la nada y reservados para el mejor postor, no se constituyen como solución sino como problema a largo plazo. Tampoco tengo nada contra esos modelos vanguardistas (aunque sí me caen mal la gran mayoría de los europeos por ególatras), pero el caer en un espacio histórico donde la ciudad colonial domina sus latifundios, es retroceder más y más, si es posible en nuestro caso. Para qué negarlo, aquí avanzar y reversar es apreciar redundancias poco etéreas.
Claro está. Lo que se intenta destacar es el avance científico, social, económico y cultural que ofrecen otras ciudades del país a las que no se les mira con el mismo lente y se les degrada por situaciones aisladas, o por un nepotismo clasista que nos sumerge en el pasado al que tanto huimos.
Muy práctico el tocar esta clase de temas sin dejarse llevar por regionalismos poco agradables o por un simple desprecio por la clase adinerada que reside en la fortaleza capitalina.
........
Título: Esta vida y la otra.
Por Manuel Guzmán Hennessey.
“El desinterés de los más jóvenes por la función pública esta justificado por las costumbres de los funcionarios. Y por su manera desfachatada de engatusar ingenuos, ignorantes o simplemente idiotas. La democracia que así reconstruye está condenada a aumentar sus niveles de deterioro, y los partidos políticos progresistas, que en el pasado concitaban la participación de los jóvenes, hoy no conmueven ni a jóvenes ni a viejos, pues ellos también han sido responsables de un declive moral que, poco a poco, ha ido convirtiendo la excelsa condición de servir a los demás, en poco menos que oficio de truhanes.”
El que en nuestra patria reine por encima de la democracia, la indiferencia, es culpa de todos los implicados. No podemos despotricar de todos los elegantes y respetables caballeros que han pasado por el poder. Ellos, por ser hijos de trabajadoras sexuales, se han dedicado a vender el país a cambio de una noche de placer con presidentes de naciones lejanas. Espero dispensen mi sarcasmo y estilo prosaico, pero vasta observar el plan de gobierno de Samper y los posteriores resultados, para darse cuenta que ese sujeto sufre alguna parafilia o consume drogas.
Sin embargo, semejante precedente sumado a la pasividad del pueblo, nos lleva a ser testigos de los cambios sin estar participando de ellos. Si los niños son el futuro de Colombia, estamos muertos. La educación política se limita a una sarta de sonsonetes que no dejan nada. Mucho menos puede ser base para la formulación de crítica democrática o de opinión pluralista.
La política es un legado tan importante como la rueda o la imprenta, aunque ahora se suma en la corrupción que sólo genera menosprecio por culpa del opresor y del oprimido. Ambas actitudes son punibles.
Muy buena apreciación la de Guzmán Hennessey. Ecuánime y tajante. No se centra en la situación del país desde los acercamientos entre gobierno y grupos al margen de la ley, o lo putrefacta que está la imagen del ejecutivo, sino que va directo al problema, a la causa de la deformación ética que se puede corroborar a la luz de los procesos políticos, y lo que estos representan para un estado de derecho.
............
Título: Entre ira y vergüenza.
Por Hernán Mira Fernández.
“-Nosotros aceptamos lo que pasó-, fue la respuesta de movimientos y partidos políticos cuando les preguntaron por el aval que le dieron a los trece senadores y representantes, y al gobernador del Cesar, Hernando Molina, que hoy están detenidos por su abierta alianza con los paramilitares para llegar al poder y, una vez ahí, utilizarlo para su beneficio personal y el de quienes los patrocinaron, que no son otros distintos a los que han asumido esta pobre patria en una bien larga noche de barbarie.”
“(…) Pero en ninguno de los casos, que se sepa, públicamente estos siniestros personajes se han mostrado avergonzados ante el país, a pesar del gran daño que hicieron a la democracia.”
“Históricamente, los partidos políticos colombianos han sito también desvergonzados y muchos lo siguen siendo, a pesar de algunos esfuerzos aislados que merecen mejor suerte. Aquí, muy desgraciadamente, se perdió la capacidad del asombro y por lo tanto de indignación, uno de los sentimientos morales más importantes. Reservamos el asombro para aplaudir al presidente montando un caballo fino sin que se le derrame el tinto caliente, esas sí son pruebas. Si se quiere de verdad poner en su sitio de honor la ética pública, tenemos que volver al pasmo ante actitudes que violan y atropellan los derechos humanos, civiles, e incrementan la corrupción, que empobrece un país de pobreza.”
Muy cierto. La justicia no puede ser esperada entre mentalidades que se conforman con un ramo de flores y unos chocolates. Si la actitud es siempre la misma, no podemos dar mucha fe a nuestra propia indignación ante los atropellos que se evidencian cotidianamente. Cuando el perdón depende de lo convincente que sea el sindicado, entonces la reparación se queda en lo convincente que puede llegar a ser una segunda vez.
Es un buen momento, dados lo sucesos, para replantear un sistema que se basa en castigar a los que no poseen ni poder militar ni palabras para conmover.
............
Título: Moravia.
Por Pascual Gaviria.
“Los dos morros bajos, separados por un arrume de laberintos y una quebrada, hacen parte de un extraño recodo, una pequeña anomalía geográfica que rompe las líneas calculadas que intentan las ciudades. Un nudo visto entre los hilos de cotas y calles que entregan los mapas.”
“Muy pronto Moravia se convirtió en un embudo interesante, una fortaleza que daba vueltas sobre sí misma, amurallada por basuras como ciertas ciudadelas imaginarias de Calvino. Allí estaban, un poco desarregladas, un poco raídas, todas las promesas y todas las desdichas de la ciudad.”
“Pero eso no la hacía menos atractiva: Moravia seguía siendo un extraño tesoro. Los lotes podridos y los ranchos inclinados se anhelaban, aparecían en los sueños, se disputaban con ofertas o extorsiones. La Bombay de Naipaul nos sirve de nuevo para apreciar el valor de los ranchos que compadecemos a la distancia.”
“No fue fácil. Toda tierra resulta entrañable después de unos años. Y Moravia tenía la ventaja de ser un pequeño reino autosuficiente. Peligroso, sucio, atiborrado…pero tan acogedor como las opciones únicas. Quienes ya están viviendo en La Huerta, en la montaña al occidente, miran su morro viejo con nostalgia, buscan el bus que los lleva hasta la orilla del antiguo basurero, visitan a sus vecinos y cuentan sus historias como si vivieran en un país lejano. Se podría hablar de un exilio feliz. Unos banderines de lata en lo alto del morro de basuras, donde antes estaban los ranchos, sirven de estandarte a la antigua fortaleza.”
¿No se los dije? Este sujeto es un prodigio. Que estilo, que poética, que expresiones tan acordes, mejor dicho, que garbo literario. Al momento de abordar el tema de Moravia, los escritores se refugian en términos despectivos y acomodados, sin pensar la ciudad como un escenario que muta y se transforma en pro de una funcionalidad improvisada. Pascual, por el contrario, nos dibuja un espacio, su gente, y las experiencias cariñosas de los que, en ese arrume de basura, dejaron mucho más que casuchas de cartón y calles laberínticas.
Por eso escogí este artículo. Plasma un trance de Medellín que pasa desapercibido, excepto cuando se siente el olor petrificante desde el metro. Nos reconcilia con los sentimientos de cuadra, y crea, desde ese referente artístico, la opinión pragmática. No sólo hay que ver, a la hora de juzgar las obras de un alcalde, las construcciones majestuosas o las esuelas que ha reconstruido. Es preciso, al mismo tiempo, reseñar la deuda social que se ha empezado a pagar por cuotas, sobre todo esta, la más bochornosa de nuestra historia.
Este es el resultado de lo que somos. Abandonamos el “Kitsch” a su suerte, porque no intentamos enfrentar el recodo macabro de nuestra propia existencia. Luego exigimos que la ciudad sea diferente, perfecta, sin barrios de desplazados y sin ríos contaminados. El precio de la displicencia, es la explosión de toda la basura moral que hemos ocultado.
Definitivamente, es difícil encontrar un periodista que posea la capacidad de alear fastuosamente las letras apropiadas, con la idea de un mundo circundado por escombros y experiencias que se escriben con el pecado de la ciudad, y la reconciliación de los actores ante una obra que ellos mismos han elegido interpretar.
Por casualidades del destino, llegó a mis manos El Colombiano del 21 de Septiembre. De hecho, creo que me lo robé. Sin embargo, no considero que la manera como fue adquirido sea de relevancia para este breve recuento.
En primera página se destacaba el supuesto atentado que se estaba maquinando contra el Presidente Álvaro Uribe en Pradera o en Florida, así como los desastres causados por el invierno en ciertos sectores de La Ciudad. Todo lo anterior acompañado de Imágenes a color, de precisión indiscutible, que siempre causan en el lector, comprador o ladrón de prensa, una sensación programada de impacto y expectativa. Ahora que recuerdo, y si mi memoria no es tan inexacta como mis palabras, lo que más llamó mi atención fue la compra de la Clínica León XIII por parte de la Universidad de Antioquia. Quién lo diría. No lo vimos venir.
La Editorial, por su parte, otorgó especial énfasis a la feria Medemed, concediéndole epítetos halagadores y brindando una detallada explicación de los eventos que ofrecía el encuentro. Hasta aquí, todo marchando.
Sin embargo, cuando le di un pueril vistazo a las diferentes columnas de opinión, me sentí de forma explícita, atraído por las palabras que allí se presentaban. Me refiero al hecho de haber encontrado razonamientos que compaginan con reflexiones ya formuladas por mi propia experiencia de los sucesos recientes.
Esto es algo inusitado. Lo digo por que (sin demeritar el periodismo de nuestra patria madre), casi siempre me estrello con análisis banales sobre asuntos que no importan ni al medio ni al lector. Es agradable poder hacer una distinción.
Ahora bien, como ha sido imposible encontrar las columnas en la Web, pues fue necesario transcribir los apartes más concretos (A juicio del Alumno) con la escueta velocidad de notario impotente, que me ha vilipendiado ante mis antiguas ex novias. Aclaro, velocidad a la hora de digitar textos.
Una prueba más de que no existe el crimen perfecto.
Título: Otra mirada a las obras públicas.
Por Carlos Felipe Londoño Álvarez, Rector EIA.
“Además, con pocas excepciones, los procesos de contratación de una obra pública en todas sus fases son muy deficientes y, a pesar de algunas buenas intenciones, estas son aisladas y no trascienden. Así, por ejemplo, los pliegos de condiciones no reflejan la situación real de cada obra; los plazos establecidos son muy cortos, distantes de la realidad y se fijan más con criterio político que técnico; y los presupuestos oficiales son muy bajos y no corresponden a las altas exigencias establecidas en los contratos, entre otros aspectos.”
“Ninguno de los actores es ajeno a la responsabilidad, pero son las entidades del estado quienes tienen la punta del cordel para empezar a desatar el nudo.”
Una manera técnica y limpia para acercarse al fenómeno de la contratación pública y los efectos que conlleva dentro de las dinámicas sociales. Actualmente, el caso más concreto es el de las pirámides de la Avenida Oriental, cosa que a mi parecer, no debe ser estudiada como un despilfarro de dinero o un error de la actual administración. Es, por el contrario, una prueba fehaciente de lo ignorante que puede llegar a significar un prejuicio parcializado. No estamos acostumbrados a pasar por las esquinas, por que no hay tiempo dadas las circunstancias, o la caminada hasta el semáforo es muy tediosa. Correr el riesgo de ser atropellado no es asunto que nos preocupe en lo más mínimo por una estúpida convicción de que somos algo semejantes a los inmortales. Nos refugiamos en críticas contra el pobre de Fajardo, y lo acusamos de improvisación para convertirnos en inquisidores y jueces de ojo.
Otro tema salpicado por comentarios dispersos y escasamente discutido con fundamentos sólidos.
Pero bueno, el artículo destaca el proceso como tal, y sus deficiencias. Apreciable Opción para enterar un poco a los lectores acerca de algo que, a pesar de ser tangible, también es poco comentado y analizado a la luz de hechos concisos y una seria disertación. Hace falta la voz de un experto para dar credibilidad a una columna.
.......
Título: La Meca de nosotros.
Por Adriana Mejía.
“Para bien o para mal la condición de ciudad capital se nota, aquí y en dondequiera que el dedo caiga sobre el mapamundi. Sin embargo, no puede ser la explicación que justifique el chocante narcisismo de Bogotá. Hay países que han implementado sistemas de desarrollo que les permiten tener varias ciudades referentes, con más de una capital, inclusive. Pero Colombia, desafortunadamente, no aprende de ellos. Es tal el centralismo, que no tener encuentros frecuentes y cercanos con Bogotá, es no estar en nada. No por snobismo, por imperiosa necesidad. A los que vivimos en lugares diferentes se nos presentan vueltas urgentes de variada índole que no pueden hacerse sino en Bogotá. Por razones de este calibre: Allá está el gobierno central y todas sus dependencias; los burócratas ni siquiera pasan al teléfono y, menos aún, se molestan en devolver llamadas; es común encontrar Bogoteños (?) que creen que Colombia termina donde termina la sabana; acudir a tramitadores profesionales cuesta igual o más que el puente aéreo. Por que así lo hemos permitido, por que esta es Colombia, señoras y señores. La que suelen ignorar los medios internacionales e ignora, a su vez, los temas internacionales.”
Esto se me había ocurrido tiempo atrás. No es que yo tenga algo contra la capital, pero es indiscutible el que se le haya dado un papel que fuera de ser centralista, es excluyente. Se le atribuyen poderes sobrenaturales y algunos Monarcas y Señores feudales nos hacen pensar que esa ciudad tan enorme para el campirano promedio (como yo), viene siendo un Berlín entre Chocontá y Soacha. Los modelos europeos, como tal, aplicados a la nada y reservados para el mejor postor, no se constituyen como solución sino como problema a largo plazo. Tampoco tengo nada contra esos modelos vanguardistas (aunque sí me caen mal la gran mayoría de los europeos por ególatras), pero el caer en un espacio histórico donde la ciudad colonial domina sus latifundios, es retroceder más y más, si es posible en nuestro caso. Para qué negarlo, aquí avanzar y reversar es apreciar redundancias poco etéreas.
Claro está. Lo que se intenta destacar es el avance científico, social, económico y cultural que ofrecen otras ciudades del país a las que no se les mira con el mismo lente y se les degrada por situaciones aisladas, o por un nepotismo clasista que nos sumerge en el pasado al que tanto huimos.
Muy práctico el tocar esta clase de temas sin dejarse llevar por regionalismos poco agradables o por un simple desprecio por la clase adinerada que reside en la fortaleza capitalina.
........
Título: Esta vida y la otra.
Por Manuel Guzmán Hennessey.
“El desinterés de los más jóvenes por la función pública esta justificado por las costumbres de los funcionarios. Y por su manera desfachatada de engatusar ingenuos, ignorantes o simplemente idiotas. La democracia que así reconstruye está condenada a aumentar sus niveles de deterioro, y los partidos políticos progresistas, que en el pasado concitaban la participación de los jóvenes, hoy no conmueven ni a jóvenes ni a viejos, pues ellos también han sido responsables de un declive moral que, poco a poco, ha ido convirtiendo la excelsa condición de servir a los demás, en poco menos que oficio de truhanes.”
El que en nuestra patria reine por encima de la democracia, la indiferencia, es culpa de todos los implicados. No podemos despotricar de todos los elegantes y respetables caballeros que han pasado por el poder. Ellos, por ser hijos de trabajadoras sexuales, se han dedicado a vender el país a cambio de una noche de placer con presidentes de naciones lejanas. Espero dispensen mi sarcasmo y estilo prosaico, pero vasta observar el plan de gobierno de Samper y los posteriores resultados, para darse cuenta que ese sujeto sufre alguna parafilia o consume drogas.
Sin embargo, semejante precedente sumado a la pasividad del pueblo, nos lleva a ser testigos de los cambios sin estar participando de ellos. Si los niños son el futuro de Colombia, estamos muertos. La educación política se limita a una sarta de sonsonetes que no dejan nada. Mucho menos puede ser base para la formulación de crítica democrática o de opinión pluralista.
La política es un legado tan importante como la rueda o la imprenta, aunque ahora se suma en la corrupción que sólo genera menosprecio por culpa del opresor y del oprimido. Ambas actitudes son punibles.
Muy buena apreciación la de Guzmán Hennessey. Ecuánime y tajante. No se centra en la situación del país desde los acercamientos entre gobierno y grupos al margen de la ley, o lo putrefacta que está la imagen del ejecutivo, sino que va directo al problema, a la causa de la deformación ética que se puede corroborar a la luz de los procesos políticos, y lo que estos representan para un estado de derecho.
............
Título: Entre ira y vergüenza.
Por Hernán Mira Fernández.
“-Nosotros aceptamos lo que pasó-, fue la respuesta de movimientos y partidos políticos cuando les preguntaron por el aval que le dieron a los trece senadores y representantes, y al gobernador del Cesar, Hernando Molina, que hoy están detenidos por su abierta alianza con los paramilitares para llegar al poder y, una vez ahí, utilizarlo para su beneficio personal y el de quienes los patrocinaron, que no son otros distintos a los que han asumido esta pobre patria en una bien larga noche de barbarie.”
“(…) Pero en ninguno de los casos, que se sepa, públicamente estos siniestros personajes se han mostrado avergonzados ante el país, a pesar del gran daño que hicieron a la democracia.”
“Históricamente, los partidos políticos colombianos han sito también desvergonzados y muchos lo siguen siendo, a pesar de algunos esfuerzos aislados que merecen mejor suerte. Aquí, muy desgraciadamente, se perdió la capacidad del asombro y por lo tanto de indignación, uno de los sentimientos morales más importantes. Reservamos el asombro para aplaudir al presidente montando un caballo fino sin que se le derrame el tinto caliente, esas sí son pruebas. Si se quiere de verdad poner en su sitio de honor la ética pública, tenemos que volver al pasmo ante actitudes que violan y atropellan los derechos humanos, civiles, e incrementan la corrupción, que empobrece un país de pobreza.”
Muy cierto. La justicia no puede ser esperada entre mentalidades que se conforman con un ramo de flores y unos chocolates. Si la actitud es siempre la misma, no podemos dar mucha fe a nuestra propia indignación ante los atropellos que se evidencian cotidianamente. Cuando el perdón depende de lo convincente que sea el sindicado, entonces la reparación se queda en lo convincente que puede llegar a ser una segunda vez.
Es un buen momento, dados lo sucesos, para replantear un sistema que se basa en castigar a los que no poseen ni poder militar ni palabras para conmover.
............
Título: Moravia.
Por Pascual Gaviria.
“Los dos morros bajos, separados por un arrume de laberintos y una quebrada, hacen parte de un extraño recodo, una pequeña anomalía geográfica que rompe las líneas calculadas que intentan las ciudades. Un nudo visto entre los hilos de cotas y calles que entregan los mapas.”
“Muy pronto Moravia se convirtió en un embudo interesante, una fortaleza que daba vueltas sobre sí misma, amurallada por basuras como ciertas ciudadelas imaginarias de Calvino. Allí estaban, un poco desarregladas, un poco raídas, todas las promesas y todas las desdichas de la ciudad.”
“Pero eso no la hacía menos atractiva: Moravia seguía siendo un extraño tesoro. Los lotes podridos y los ranchos inclinados se anhelaban, aparecían en los sueños, se disputaban con ofertas o extorsiones. La Bombay de Naipaul nos sirve de nuevo para apreciar el valor de los ranchos que compadecemos a la distancia.”
“No fue fácil. Toda tierra resulta entrañable después de unos años. Y Moravia tenía la ventaja de ser un pequeño reino autosuficiente. Peligroso, sucio, atiborrado…pero tan acogedor como las opciones únicas. Quienes ya están viviendo en La Huerta, en la montaña al occidente, miran su morro viejo con nostalgia, buscan el bus que los lleva hasta la orilla del antiguo basurero, visitan a sus vecinos y cuentan sus historias como si vivieran en un país lejano. Se podría hablar de un exilio feliz. Unos banderines de lata en lo alto del morro de basuras, donde antes estaban los ranchos, sirven de estandarte a la antigua fortaleza.”
¿No se los dije? Este sujeto es un prodigio. Que estilo, que poética, que expresiones tan acordes, mejor dicho, que garbo literario. Al momento de abordar el tema de Moravia, los escritores se refugian en términos despectivos y acomodados, sin pensar la ciudad como un escenario que muta y se transforma en pro de una funcionalidad improvisada. Pascual, por el contrario, nos dibuja un espacio, su gente, y las experiencias cariñosas de los que, en ese arrume de basura, dejaron mucho más que casuchas de cartón y calles laberínticas.
Por eso escogí este artículo. Plasma un trance de Medellín que pasa desapercibido, excepto cuando se siente el olor petrificante desde el metro. Nos reconcilia con los sentimientos de cuadra, y crea, desde ese referente artístico, la opinión pragmática. No sólo hay que ver, a la hora de juzgar las obras de un alcalde, las construcciones majestuosas o las esuelas que ha reconstruido. Es preciso, al mismo tiempo, reseñar la deuda social que se ha empezado a pagar por cuotas, sobre todo esta, la más bochornosa de nuestra historia.
Este es el resultado de lo que somos. Abandonamos el “Kitsch” a su suerte, porque no intentamos enfrentar el recodo macabro de nuestra propia existencia. Luego exigimos que la ciudad sea diferente, perfecta, sin barrios de desplazados y sin ríos contaminados. El precio de la displicencia, es la explosión de toda la basura moral que hemos ocultado.
Definitivamente, es difícil encontrar un periodista que posea la capacidad de alear fastuosamente las letras apropiadas, con la idea de un mundo circundado por escombros y experiencias que se escriben con el pecado de la ciudad, y la reconciliación de los actores ante una obra que ellos mismos han elegido interpretar.
EMP- No subestimemos a los chicos
David Julian Arenas Rodas
Luego del enamoramiento que experimenté de entrada al salón donde se exponían los diarios del mundo con el ejemplar de Israel, The Jerusalem Post, al saciarme con su magistral manejo en la diagramación, diseño, colores, fotografías, empleo de los espacios publicitarios, asignación y orden de importancia de sus temas de interés y columnas, luego de pasar casi 20 minutos anhelando desesperadamente encontrarme en un grado más ilustrado con el idioma inglés, con gran empeño, me esforzaba por enlazar palabras para darle el sentido a lo que allí se encontraba escrito, justo después de experimentar esa magia, de sorprenderme tanto por una publicación que literalmente no entiendo me dije – seleccionar un diario para trabajar, va estar un poco complicado - , pensaba que lo mejor sería buscar candidatos entre los países mas grandes o mas reconocidos de habla hispana, para llegar allí, seguí depurando aquellos que no pertenecían a nuestro continente.
Los países destacados o candidatos eran México, Venezuela y Argentina. Pasé hojas, publicaciones saturadas de información, ejemplares con casi cuatro páginas dedicadas a la opinión, otros con el mero editorial, una columna de opinión y otro párrafo con una carta de un lector y publicidad en medio tabloide , pasé líneas de diarios especializados en deportes, otros con un toque mas cultural, otros un poco artísticos, algunos con rasgos de poca experiencia y sin falta, los típicos con el formato que atraen multitudes caracterizados por sus noticias violentas, sus portadas con titulares impactantes y fotografías manchadas de sangre que sólo sirven como anzuelo de compra hacia una segura información poco profunda.
Con lo anterior no he querido decir que el resto de ejemplares no son buenos, o que las características de los descritos sean malos, respeto sus creadores y su público, sencillamente estaba en busca de aquel enamoramiento inicial, pero en Español. De esta manera, en medio de todos esos grandes del periodismo, me topé con el que quizás sea el más chico de los países de nuestra América Latina, Ecuador, con un aspecto muy curioso, la mayoría de los diarios expuestos eran creados o fundados en la ciudad de Guayaquil, de inmediato, como típico Paisa orgulloso, para otros engreído, asocié directamente esa localidad con nuestra ciudad natal, en fin, no me dejé persuadir fuertemente por ese indicio gracias al impacto que generó la página principal, el nombre del diario, la forma como encajaban su texto y sus fotografías, sus colores, la sencillez y su toque misterioso pero llamativo de un periódico que reflejaba seriedad y sutileza.
El Comercio, diario Quiteño, extraño nombre para lo que puede ser una versión de El Espectador combinado con la simpleza y antiguo formato de El Mundo, con ese trasfondo de seudo imparcialidad conservadora de El Colombiano, con el nombre de lo que podría remitirnos directamente a un ejemplar de Portafolio o a una revista especializada en economía y negocios.
En este diario me encontré con la esencia del periodismo Latinoamericano, por encima de lo agradable que se hacía pasar la mirada entre las frases gracias a su tipo de letra, a la distribución de los párrafos y al tamaño de sus títulos, sorprendentemente me topé con una región chica que trabaja como muchos de los grandes con un admirable uso de nuestro vasto y acaudalado lenguaje, con la fusión requerida en sus escritos al tratar temas de su región acomodadas al contexto Latino y Global, de comentarios ajustados, de palabras poco usuales que me han regalado un nuevo concepto que antes tomaba como una simple crítica: aprendí de leer al señor Fabián Corral B. en su columna “Acerca de la legitimidad” que no sólo se escribe de temas difíciles o de casos fáciles y usar terminología confusa no simplemente por tratar de impactar al lector o demostrar al público y hasta a los mismos colegas, que se es medianamente ilustrado o pleno de un buen léxico, no, en un nivel de mentalidad educativa, formativa y de maestro como escritor, es exigir al lector para que se tome el tiempo de practicar su ejercicio, es invitar a aquellos que se sienten aun atraídos por el mundo de la imprenta a que se sienten y se motiven a descubrir plenamente qué fue lo que aquel oculto intérprete del mundo nos ha querido dibujar con su combinación de refinadas frases.
“La belleza está donde uno la quiera ver”, recordando aquel diario Israelí donde sin comprender me envolvió, fue lo que finalmente encontré al cruzarme con un par de elementos de identificación, entre ellos un escrito de nuestro país, una sorprendente muestra de solidaridad, conocimiento, reconocimiento como hermano, colmado de augurios positivos, de denuncia, protesta y reflejo de una problemática social en nuestro país con las FARC, los secuestros, el caso específico de Ingrid, los diputados del Valle, las AUC, tópicos publicados por el Editorial anónimo del día 16 de julio de 2007 pero que quien sabe bajo qué argumentos o intensiones exaltaba “La última demanda de un líder”, de Alfonso López Michelsen por la defensa de los Derechos Humanos en Colombia, América y el resto del globo. Artículos enfocados, sedientos de justicia, representados en un clamor de ayuda para tratar de mejorar los problemas que parecen reinar en la mayoría de nuestros países vecinos, son evidentes en sus títulos llamativos como “sed de cárcel” de Enrique Echeverría o “Responsabilidad de los dirigentes” por Miguel Rivadeneira.
De manera pues que cuando se trata de aprender o de ilustrarse un poco acerca de la realidad de nuestro contexto en un momento como el de la pasada exposición Internacional de diarios, se trata de identificar el tipo de información que deseamos, saber de lo que queremos saber y no descartar nunca o subestimar actores con historia de poca relevancia simplemente por conservar nuestra mirada hacia el norte o hacerlo hacia abajo sin detenernos en lo que se encuentra en un rincón entre varios grandes, los mismos que tal vez sólo produzcan cantidad, mediados por la inmediatez y tienen relevancia exclusiva gracias al tener asegurada una compra por la imponencia magna de su exagerado número de habitantes.
Luego del enamoramiento que experimenté de entrada al salón donde se exponían los diarios del mundo con el ejemplar de Israel, The Jerusalem Post, al saciarme con su magistral manejo en la diagramación, diseño, colores, fotografías, empleo de los espacios publicitarios, asignación y orden de importancia de sus temas de interés y columnas, luego de pasar casi 20 minutos anhelando desesperadamente encontrarme en un grado más ilustrado con el idioma inglés, con gran empeño, me esforzaba por enlazar palabras para darle el sentido a lo que allí se encontraba escrito, justo después de experimentar esa magia, de sorprenderme tanto por una publicación que literalmente no entiendo me dije – seleccionar un diario para trabajar, va estar un poco complicado - , pensaba que lo mejor sería buscar candidatos entre los países mas grandes o mas reconocidos de habla hispana, para llegar allí, seguí depurando aquellos que no pertenecían a nuestro continente.
Los países destacados o candidatos eran México, Venezuela y Argentina. Pasé hojas, publicaciones saturadas de información, ejemplares con casi cuatro páginas dedicadas a la opinión, otros con el mero editorial, una columna de opinión y otro párrafo con una carta de un lector y publicidad en medio tabloide , pasé líneas de diarios especializados en deportes, otros con un toque mas cultural, otros un poco artísticos, algunos con rasgos de poca experiencia y sin falta, los típicos con el formato que atraen multitudes caracterizados por sus noticias violentas, sus portadas con titulares impactantes y fotografías manchadas de sangre que sólo sirven como anzuelo de compra hacia una segura información poco profunda.
Con lo anterior no he querido decir que el resto de ejemplares no son buenos, o que las características de los descritos sean malos, respeto sus creadores y su público, sencillamente estaba en busca de aquel enamoramiento inicial, pero en Español. De esta manera, en medio de todos esos grandes del periodismo, me topé con el que quizás sea el más chico de los países de nuestra América Latina, Ecuador, con un aspecto muy curioso, la mayoría de los diarios expuestos eran creados o fundados en la ciudad de Guayaquil, de inmediato, como típico Paisa orgulloso, para otros engreído, asocié directamente esa localidad con nuestra ciudad natal, en fin, no me dejé persuadir fuertemente por ese indicio gracias al impacto que generó la página principal, el nombre del diario, la forma como encajaban su texto y sus fotografías, sus colores, la sencillez y su toque misterioso pero llamativo de un periódico que reflejaba seriedad y sutileza.
El Comercio, diario Quiteño, extraño nombre para lo que puede ser una versión de El Espectador combinado con la simpleza y antiguo formato de El Mundo, con ese trasfondo de seudo imparcialidad conservadora de El Colombiano, con el nombre de lo que podría remitirnos directamente a un ejemplar de Portafolio o a una revista especializada en economía y negocios.
En este diario me encontré con la esencia del periodismo Latinoamericano, por encima de lo agradable que se hacía pasar la mirada entre las frases gracias a su tipo de letra, a la distribución de los párrafos y al tamaño de sus títulos, sorprendentemente me topé con una región chica que trabaja como muchos de los grandes con un admirable uso de nuestro vasto y acaudalado lenguaje, con la fusión requerida en sus escritos al tratar temas de su región acomodadas al contexto Latino y Global, de comentarios ajustados, de palabras poco usuales que me han regalado un nuevo concepto que antes tomaba como una simple crítica: aprendí de leer al señor Fabián Corral B. en su columna “Acerca de la legitimidad” que no sólo se escribe de temas difíciles o de casos fáciles y usar terminología confusa no simplemente por tratar de impactar al lector o demostrar al público y hasta a los mismos colegas, que se es medianamente ilustrado o pleno de un buen léxico, no, en un nivel de mentalidad educativa, formativa y de maestro como escritor, es exigir al lector para que se tome el tiempo de practicar su ejercicio, es invitar a aquellos que se sienten aun atraídos por el mundo de la imprenta a que se sienten y se motiven a descubrir plenamente qué fue lo que aquel oculto intérprete del mundo nos ha querido dibujar con su combinación de refinadas frases.
“La belleza está donde uno la quiera ver”, recordando aquel diario Israelí donde sin comprender me envolvió, fue lo que finalmente encontré al cruzarme con un par de elementos de identificación, entre ellos un escrito de nuestro país, una sorprendente muestra de solidaridad, conocimiento, reconocimiento como hermano, colmado de augurios positivos, de denuncia, protesta y reflejo de una problemática social en nuestro país con las FARC, los secuestros, el caso específico de Ingrid, los diputados del Valle, las AUC, tópicos publicados por el Editorial anónimo del día 16 de julio de 2007 pero que quien sabe bajo qué argumentos o intensiones exaltaba “La última demanda de un líder”, de Alfonso López Michelsen por la defensa de los Derechos Humanos en Colombia, América y el resto del globo. Artículos enfocados, sedientos de justicia, representados en un clamor de ayuda para tratar de mejorar los problemas que parecen reinar en la mayoría de nuestros países vecinos, son evidentes en sus títulos llamativos como “sed de cárcel” de Enrique Echeverría o “Responsabilidad de los dirigentes” por Miguel Rivadeneira.
De manera pues que cuando se trata de aprender o de ilustrarse un poco acerca de la realidad de nuestro contexto en un momento como el de la pasada exposición Internacional de diarios, se trata de identificar el tipo de información que deseamos, saber de lo que queremos saber y no descartar nunca o subestimar actores con historia de poca relevancia simplemente por conservar nuestra mirada hacia el norte o hacerlo hacia abajo sin detenernos en lo que se encuentra en un rincón entre varios grandes, los mismos que tal vez sólo produzcan cantidad, mediados por la inmediatez y tienen relevancia exclusiva gracias al tener asegurada una compra por la imponencia magna de su exagerado número de habitantes.
Exposición Mundial de Diarios
Alejandra María Correa Quijano
Visitar la exposición fue todo un acontecimiento, sobre todo, con la sorpresa de encontrar impresa en cada una de ellas, la representación y cultura de cada país. Fue evidente en la mayoría de los casos la identificación que cada país representa por medio de graficas, fotografías, y hasta la forma en el diseño. Para mí fue de gran provecho esta visita, puesto que como diseñadora gráfica, me inquietaba saber como era el diseño, diagramación e impresión en otros países. Ahora, desde la parte periodística, también fue sorprendente la forma de comunicar desde la escritura.
Ahora bien, de 416 diarios que representaron a 61 países, impacta más aún, que la gran mayoría fueron ediciones del 16 de julio del año en curso, ¡buen trabajo! Todos los medios asumen las noticias de forma diferente, es decir, cada periódico publica las noticias que considera relevantes para cada país, o que por la importancia mundial puede merecer un titular destacado. Pero cierta miopía nuestra, hace pensar que el mundo entero está interesado en noticias referentes a Europa o América; cuando ni siquiera somos mencionados en las páginas finales de los diarios. Igualmente pude evidenciar que los titulares de muchos diarios, tienen homogeneidad noticiosa de primera página, cuando se trata de noticias que incumben a países vecinos. Claro está, que entre los principales actores noticiosos internacionales que merecieron publicación en primera página se encuentra Bin Laden, y noticias sobre la guerra.
En cuanto a los formatos, gran variedad de tamaños enriquecieron la exposición, además del diseño y la diagramación que llaman la atención; por ejemplo, la edición del diario “AL-BAYRAK” del Libano, es una edición elegante, pues la cuartilla exterior impresa en papel propalcote y en policromía, simulan en diseño y calidad a una revista. Otro periódico que me impactó desfavorablemente en cuanto al diseño, es uno de Japón “YOMIURI SHIMBUN”, que carece de cabezote y en el que se observa mas importancia a las páginas interiores, además está diagramado en 9 columnas, con un diseño vertical que hace pesada la lectura. Uno más de Turquía, “SABAH”, bien diseñado, acompañado de imágenes que pintan bien el periódico e ilustran la noticia. Otro periódico que llamó mi atención es “THE STAR” de Malasia, de formato pequeño - 30 X 40 cms.- y con un tiraje de 17.500 ejemplares; aunque su tamaño es práctico para la lectura, tiene demasiadas hojas que lo dificultan para la lectura por volverse pesado -65 hojas-.
Lo anterior en cuanto a la forma y la apariencia. Ahora después de pasar por cada publicación, me detengo en las ediciones de Venezuela, uno porque me interesa saber un poco sobre la opinión de algunos columnistas, otro, porque el idioma ayuda, y finalmente, porque ha sido un país que ha atacado duramente algunos medios de comunicación, además de interesarme el conflicto interno de ese país. Me intereso por ojear “EL NACIONAL, EL CARABOBENO, DIARIO LA VOZ, y LA RAZÓN”. Me llama la atención El Nacional, e investigo los columnistas.
Empecemos por el señor Tulio Hernández, - Sociólogo, especializado en temas de Cultura y Comunicación. Se ha desempeñado como profesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Caracas, en las Escuelas de Arte y Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y como investigador en el Instituto de Investigaciones de la Comunicación (Ininco) de la UCV. Fue director-fundador del Centro de Investigación y Documentación de la Fundación Cinemateca Nacional de Venezuela y presidente de la Fundación para las Artes y la Cultura (Fundarte) de la Alcaldía de Caracas. Profesor invitado en los cursos de gestión y cooperación cultural de la OEI en San José de Costa Rica, Bogotá y en Barcelona en los cursos de la Fundación Interarts, la Universidad de Barcelona, y la Cátedra Unesco de Políticas Culturales de la Universidad de Girona. Después de ver esta interesante hoja de vida, es increíble encontrar este error en su columna (Han habido momentos difíciles), en una columna que habla sobre el futbol y las escenas chistosas que se han visto en partidos importantes. Pero ¿que diría Andrés Bello?
Sigo con PEDRO LLORENS, -Una de las plumas más mordaces y al mismo tiempo más ingeniosas de la opinión pública nacional. Comenzó a escribir en 1958, cuando estudiaba Arquitectura en México y enviaba entrevistas con actores y cantantes de mambo. Tiene vasta experiencia en el área del periodismo como reportero en casi todos los cargos de la redacción en medios de comunicación como Últimas Noticias, La República, El Universal y El Nacional, diario en el que confiere el toque final a los títulos de primera plana. Autor del Libro Contra Chávez, publicado por la editorial Debate en 2003-. La columna cuenta sobre una entrevista que le hicieron a Chávez en Rusia en el canal Channel One Rusia. De manera critica, habla sobre la entrevista que concedió Chávez a este canal, aunque deja ver que no está de acuerdo con las respuestas de su presidente, no habla mal de él, más bien, utiliza formas humorísticas de criticar las filosofías marxistas, leninistas y del Che, que acogen de forma explicita el socialismo pasado de moda. Es pues un crítico con buen tono y buen tema.
Que no falte el género femenino, MILAGROS SOCORRO -Oriunda de la Sierra de Perijá (1960). Periodista egresada de la Universidad del Zulia con maestría de Literatura Latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar. Periodista independiente de varios medios de comunicación social como la revista Exceso y la revista Bigott. En 1989 se lanzó a una aventura editorial que dio origen a la revista Babilonia y en 1991 fue galardonada con el premio de narrativa “Primera Bienal literaria Udón Pérez” por el libro de relatos Una atmósfera de viaje (1989). En 1997 obtuvo el premio José Antonio Ramos Sucre de Narrativa; en 1999 el Premio Nacional de Periodismo y en 2000 el Premio Municipal de Comunicación Social mención Periodismo de Opinión. Reconocida formadora de cronistas con su taller de Periodismo y Memoria en la Fundación Empresas Polar-. En su columna habla de manera burlona del General Cruz Weffer, Director de Alistamiento del Ministerio de Defensa, al que le cuestiona la forma inadecuada, por no decir, incompetente como son manejadas las fuerzas militares en Venezuela. Palabras mas, palabras menos, su dirección obedece a la ceguera que debe tener frente a las invasiones de funcionarios cubanos, el envío de soldados a trabajar en la agricultura, en vez de cumplir su misión militar. Mejor dicho, me encantó la manera como aborda el asunto de los militares y la forma como se agrupan para delinquir en un país que todo se puede. Felicitaciones Milagros Socorro, eres mi preferida.
Visitar la exposición fue todo un acontecimiento, sobre todo, con la sorpresa de encontrar impresa en cada una de ellas, la representación y cultura de cada país. Fue evidente en la mayoría de los casos la identificación que cada país representa por medio de graficas, fotografías, y hasta la forma en el diseño. Para mí fue de gran provecho esta visita, puesto que como diseñadora gráfica, me inquietaba saber como era el diseño, diagramación e impresión en otros países. Ahora, desde la parte periodística, también fue sorprendente la forma de comunicar desde la escritura.
Ahora bien, de 416 diarios que representaron a 61 países, impacta más aún, que la gran mayoría fueron ediciones del 16 de julio del año en curso, ¡buen trabajo! Todos los medios asumen las noticias de forma diferente, es decir, cada periódico publica las noticias que considera relevantes para cada país, o que por la importancia mundial puede merecer un titular destacado. Pero cierta miopía nuestra, hace pensar que el mundo entero está interesado en noticias referentes a Europa o América; cuando ni siquiera somos mencionados en las páginas finales de los diarios. Igualmente pude evidenciar que los titulares de muchos diarios, tienen homogeneidad noticiosa de primera página, cuando se trata de noticias que incumben a países vecinos. Claro está, que entre los principales actores noticiosos internacionales que merecieron publicación en primera página se encuentra Bin Laden, y noticias sobre la guerra.
En cuanto a los formatos, gran variedad de tamaños enriquecieron la exposición, además del diseño y la diagramación que llaman la atención; por ejemplo, la edición del diario “AL-BAYRAK” del Libano, es una edición elegante, pues la cuartilla exterior impresa en papel propalcote y en policromía, simulan en diseño y calidad a una revista. Otro periódico que me impactó desfavorablemente en cuanto al diseño, es uno de Japón “YOMIURI SHIMBUN”, que carece de cabezote y en el que se observa mas importancia a las páginas interiores, además está diagramado en 9 columnas, con un diseño vertical que hace pesada la lectura. Uno más de Turquía, “SABAH”, bien diseñado, acompañado de imágenes que pintan bien el periódico e ilustran la noticia. Otro periódico que llamó mi atención es “THE STAR” de Malasia, de formato pequeño - 30 X 40 cms.- y con un tiraje de 17.500 ejemplares; aunque su tamaño es práctico para la lectura, tiene demasiadas hojas que lo dificultan para la lectura por volverse pesado -65 hojas-.
Lo anterior en cuanto a la forma y la apariencia. Ahora después de pasar por cada publicación, me detengo en las ediciones de Venezuela, uno porque me interesa saber un poco sobre la opinión de algunos columnistas, otro, porque el idioma ayuda, y finalmente, porque ha sido un país que ha atacado duramente algunos medios de comunicación, además de interesarme el conflicto interno de ese país. Me intereso por ojear “EL NACIONAL, EL CARABOBENO, DIARIO LA VOZ, y LA RAZÓN”. Me llama la atención El Nacional, e investigo los columnistas.
Empecemos por el señor Tulio Hernández, - Sociólogo, especializado en temas de Cultura y Comunicación. Se ha desempeñado como profesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Caracas, en las Escuelas de Arte y Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y como investigador en el Instituto de Investigaciones de la Comunicación (Ininco) de la UCV. Fue director-fundador del Centro de Investigación y Documentación de la Fundación Cinemateca Nacional de Venezuela y presidente de la Fundación para las Artes y la Cultura (Fundarte) de la Alcaldía de Caracas. Profesor invitado en los cursos de gestión y cooperación cultural de la OEI en San José de Costa Rica, Bogotá y en Barcelona en los cursos de la Fundación Interarts, la Universidad de Barcelona, y la Cátedra Unesco de Políticas Culturales de la Universidad de Girona. Después de ver esta interesante hoja de vida, es increíble encontrar este error en su columna (Han habido momentos difíciles), en una columna que habla sobre el futbol y las escenas chistosas que se han visto en partidos importantes. Pero ¿que diría Andrés Bello?
Sigo con PEDRO LLORENS, -Una de las plumas más mordaces y al mismo tiempo más ingeniosas de la opinión pública nacional. Comenzó a escribir en 1958, cuando estudiaba Arquitectura en México y enviaba entrevistas con actores y cantantes de mambo. Tiene vasta experiencia en el área del periodismo como reportero en casi todos los cargos de la redacción en medios de comunicación como Últimas Noticias, La República, El Universal y El Nacional, diario en el que confiere el toque final a los títulos de primera plana. Autor del Libro Contra Chávez, publicado por la editorial Debate en 2003-. La columna cuenta sobre una entrevista que le hicieron a Chávez en Rusia en el canal Channel One Rusia. De manera critica, habla sobre la entrevista que concedió Chávez a este canal, aunque deja ver que no está de acuerdo con las respuestas de su presidente, no habla mal de él, más bien, utiliza formas humorísticas de criticar las filosofías marxistas, leninistas y del Che, que acogen de forma explicita el socialismo pasado de moda. Es pues un crítico con buen tono y buen tema.
Que no falte el género femenino, MILAGROS SOCORRO -Oriunda de la Sierra de Perijá (1960). Periodista egresada de la Universidad del Zulia con maestría de Literatura Latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar. Periodista independiente de varios medios de comunicación social como la revista Exceso y la revista Bigott. En 1989 se lanzó a una aventura editorial que dio origen a la revista Babilonia y en 1991 fue galardonada con el premio de narrativa “Primera Bienal literaria Udón Pérez” por el libro de relatos Una atmósfera de viaje (1989). En 1997 obtuvo el premio José Antonio Ramos Sucre de Narrativa; en 1999 el Premio Nacional de Periodismo y en 2000 el Premio Municipal de Comunicación Social mención Periodismo de Opinión. Reconocida formadora de cronistas con su taller de Periodismo y Memoria en la Fundación Empresas Polar-. En su columna habla de manera burlona del General Cruz Weffer, Director de Alistamiento del Ministerio de Defensa, al que le cuestiona la forma inadecuada, por no decir, incompetente como son manejadas las fuerzas militares en Venezuela. Palabras mas, palabras menos, su dirección obedece a la ceguera que debe tener frente a las invasiones de funcionarios cubanos, el envío de soldados a trabajar en la agricultura, en vez de cumplir su misión militar. Mejor dicho, me encantó la manera como aborda el asunto de los militares y la forma como se agrupan para delinquir en un país que todo se puede. Felicitaciones Milagros Socorro, eres mi preferida.
Del periodista y otros demonios
Cësar Jaramillo
A Pascual me lo encontré un martes en el Parque del Poblado.
Cualquiera diría que esa no es jornada para salir a tomarse una “Polas” o buscar mujerzuelas extraviadas, por que el mundo nictálope es más permisivo los viernes o los sábados. Poco importó y me embriagué en serio. Giraba la cabeza mientras mis piernas comenzaron a flaquear, por la cantidad de etanol que circulaba en el interior de mis estragadas venas. Busqué asiento provisional en un muro cubierto de rocío, debido a una tenue brizna que había envuelto la ciudad en horas de la tarde.
Estaba a mi lado y ni me enteré. Luego lo reconocí. En mi memoria se comenzó a dibujar su rostro y a relacionarlo con el sujeto que me acompañaba en el poderoso recodo nocturno. Siempre me han gustado los parques, y más si se encuentran ubicados entre la inmundicia de la doble moral. Él, muy probablemente, ni siquiera se percató de mi presencia. Sin embargo, debí haberle preguntado por la familia, por el trabajo o simplemente, ofrecerle un trago de ron. Si me lo recibe, no duermo en un mes.
Lo poco que he conocido del hombre me ha gustado de sobremanera. A pesar de ser una de las figuras más representativas del periodismo juvenil, no desprecia la ciudad ni la noche. No se oculta tras una columna portentosa ni se niega a su condición de ser humano, con sus perfidias y sus aciertos. Puede que lo diga por ser admirador, pero es muy significativo el que un personaje con un concepto tan progresista, decida tocar temas que pasan desapercibidos al ojo de la audiencia, y sean palpados desde el lado más escatimado por la sociedad: el lado vivencial. Sin ser un vanílocuo, describe los lugares y los habitantes con la parsimoniosa retórica del subjetivismo agradable. Nos hace pensar que todo tiene una historia y que cada historia nos compete a todos.
Hijo de esta vereda, nace en el año de 1972. Estudió la mayor parte de su vida en el colegio Los Benedictinos y terminó su secundaria en el Instituto Jorge Robledo. Posteriormente parte para Bogotá, donde obtiene el título de abogado en la Universidad de los Andes. En 1997 se presentó con otros autores en el libro “Lecturas y lectores del Quijote” del Fondo Editorial de la Biblioteca Pública Piloto. En 1999 la Editorial Universidad de Antioquia publicó “Pacientes Caligrafías”, Colección de poesía con la que obtuvo el Premio Departamental de Poesía de Antioquia y en 2002 la Editorial rabodeají publicó “Medias Tintas”, con cuentos y narraciones de varios autores jóvenes antioqueños.
Ha sido colaborador del periódico El Mundo. Columnista de los periódicos Vivir en El Poblado y El Colombiano. Desde 1999 es colaborador permanente de la revista de la Universidad de Antioquia y colaborador esporádico de diversas publicaciones como las revistas El Malpensante, Cromos, Soho y el periódico El Espectador. Desde el 2003 es columnista de la revista Cambio.
Su experiencia habla por él. Acerca la poesía a la condición de opinión, y eso es tan pragmático como positivo. En estilo agradable cuenta vidas, calles, rumbas y situaciones, apegándose al poder literario de la narración concisa. Como diría Flaubert: “La palabra humana es como un caldero cascado en el que tocamos melodías para hacer bailar a los osos, cuando quisiéramos conmover a las estrellas.”
Con su música han cantado las bestias y han estallado las estrellas.
Hace poco me enteré que, a petición de Luís Pérez, se le prohibió ser moderador en un debate político, debido a sus comentarios directos y argumentados sobre los diferentes candidatos a la alcaldía de Medellín. Envidia de la buena la que se me despertó. Ojalá más periodistas fueran retirados de sitios públicos, de encuentros políticos, incluso de los parques, por no copiar de nada, por enviar la oquedad democrática a comer pura y física mierda. Deberían ser vetados en todo medio Derechista o Izquierdista, por razonar y pensar sin caer en la objetividad hipócrita. Los deberían crucificar por cantarle la tabla a tanto sofista que sólo camufla el interés de los propietarios, para dejar una sensación de conformismo entre los anestesiados televidentes.
Ese sería el periodismo y esos sus representantes que nos harían sentir orgullosos de ser lo que somos: los que portan una antorcha que se está apagando lentamente, sin que haya quien se atreva a sacar una tea ardiendo de la fogata, corriendo el riesgo de quemar sus manos.
“Cuando un rostro llega a ocupar la cara de un billete,
es necesario que su figura haya sido manoseada en exceso
por eso que llaman La Historia”.
Rabodeají 5
A Pascual me lo encontré un martes en el Parque del Poblado.
Cualquiera diría que esa no es jornada para salir a tomarse una “Polas” o buscar mujerzuelas extraviadas, por que el mundo nictálope es más permisivo los viernes o los sábados. Poco importó y me embriagué en serio. Giraba la cabeza mientras mis piernas comenzaron a flaquear, por la cantidad de etanol que circulaba en el interior de mis estragadas venas. Busqué asiento provisional en un muro cubierto de rocío, debido a una tenue brizna que había envuelto la ciudad en horas de la tarde.
Estaba a mi lado y ni me enteré. Luego lo reconocí. En mi memoria se comenzó a dibujar su rostro y a relacionarlo con el sujeto que me acompañaba en el poderoso recodo nocturno. Siempre me han gustado los parques, y más si se encuentran ubicados entre la inmundicia de la doble moral. Él, muy probablemente, ni siquiera se percató de mi presencia. Sin embargo, debí haberle preguntado por la familia, por el trabajo o simplemente, ofrecerle un trago de ron. Si me lo recibe, no duermo en un mes.
Lo poco que he conocido del hombre me ha gustado de sobremanera. A pesar de ser una de las figuras más representativas del periodismo juvenil, no desprecia la ciudad ni la noche. No se oculta tras una columna portentosa ni se niega a su condición de ser humano, con sus perfidias y sus aciertos. Puede que lo diga por ser admirador, pero es muy significativo el que un personaje con un concepto tan progresista, decida tocar temas que pasan desapercibidos al ojo de la audiencia, y sean palpados desde el lado más escatimado por la sociedad: el lado vivencial. Sin ser un vanílocuo, describe los lugares y los habitantes con la parsimoniosa retórica del subjetivismo agradable. Nos hace pensar que todo tiene una historia y que cada historia nos compete a todos.
Hijo de esta vereda, nace en el año de 1972. Estudió la mayor parte de su vida en el colegio Los Benedictinos y terminó su secundaria en el Instituto Jorge Robledo. Posteriormente parte para Bogotá, donde obtiene el título de abogado en la Universidad de los Andes. En 1997 se presentó con otros autores en el libro “Lecturas y lectores del Quijote” del Fondo Editorial de la Biblioteca Pública Piloto. En 1999 la Editorial Universidad de Antioquia publicó “Pacientes Caligrafías”, Colección de poesía con la que obtuvo el Premio Departamental de Poesía de Antioquia y en 2002 la Editorial rabodeají publicó “Medias Tintas”, con cuentos y narraciones de varios autores jóvenes antioqueños.
Ha sido colaborador del periódico El Mundo. Columnista de los periódicos Vivir en El Poblado y El Colombiano. Desde 1999 es colaborador permanente de la revista de la Universidad de Antioquia y colaborador esporádico de diversas publicaciones como las revistas El Malpensante, Cromos, Soho y el periódico El Espectador. Desde el 2003 es columnista de la revista Cambio.
Su experiencia habla por él. Acerca la poesía a la condición de opinión, y eso es tan pragmático como positivo. En estilo agradable cuenta vidas, calles, rumbas y situaciones, apegándose al poder literario de la narración concisa. Como diría Flaubert: “La palabra humana es como un caldero cascado en el que tocamos melodías para hacer bailar a los osos, cuando quisiéramos conmover a las estrellas.”
Con su música han cantado las bestias y han estallado las estrellas.
Hace poco me enteré que, a petición de Luís Pérez, se le prohibió ser moderador en un debate político, debido a sus comentarios directos y argumentados sobre los diferentes candidatos a la alcaldía de Medellín. Envidia de la buena la que se me despertó. Ojalá más periodistas fueran retirados de sitios públicos, de encuentros políticos, incluso de los parques, por no copiar de nada, por enviar la oquedad democrática a comer pura y física mierda. Deberían ser vetados en todo medio Derechista o Izquierdista, por razonar y pensar sin caer en la objetividad hipócrita. Los deberían crucificar por cantarle la tabla a tanto sofista que sólo camufla el interés de los propietarios, para dejar una sensación de conformismo entre los anestesiados televidentes.
Ese sería el periodismo y esos sus representantes que nos harían sentir orgullosos de ser lo que somos: los que portan una antorcha que se está apagando lentamente, sin que haya quien se atreva a sacar una tea ardiendo de la fogata, corriendo el riesgo de quemar sus manos.
“Cuando un rostro llega a ocupar la cara de un billete,
es necesario que su figura haya sido manoseada en exceso
por eso que llaman La Historia”.
Rabodeají 5
Yo opino que...
César Jaramillo
Definiciones de opinión, en el sentido estricto del lenguaje, pueden ser halladas sin mayor esfuerzo a través de portales de la red, diversos documentos, y apreciaciones personales. Todas las anteriores, se caracterizan por concordar en puntos bastante precisos, que permiten perfilar el campo de estudio, para dar inicio a una disquisición adecuada y productiva.
Después de todo, de eso se trata. Sacar provecho de la razón y el debate, para presenciar los cambios que tan esquivos se han vuelto por estos lúgubres tiempos.
Dicho esto, puedo destacar que la interpretación de opinión que he logrado concretar, no es la holgada deducción que se presenta en diccionarios o libros de periodismo. Es más un resultado de todo lo que se me ha ofrecido en la academia, y de lo que ha sido guardado para la posteridad por gusto o curiosidad del portador.
Opinión es, de manera pragmática, una afirmación o postulado, con un fundamento argumental que le da peso. Se refiere a la pluralidad de la experiencia personal, y la perspectiva que se posea respecto a convergencias o divergencias del inusitado devenir. Por ende, no es sólo una premisa que se considera dogma sobre cualquier discusión, sino que por el contrario, es un punto de vista defendido por un sustento teórico alejado de eufemismos que sólo transformen el mensaje inicial. Como pude leer en algún Blog, una afirmación extraordinaria requiere explicaciones extraordinarias. Su influencia en los procesos sociales a largo o corto plazo, se evidencia en la importancia que posee para generar discusión y relación de ideas entre públicos indeterminados, pero presentes en el engranaje del acuerdo o la discrepancia.
Claro está, no sólo de esquemas vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca del Señor (Va por esa, chucho), y es preciso adherirme a la petición del curso. Si se recurre a un buscador, de esos que tanto se ponderan en la red, pues el hecho de localizar una descripción ecuánime que se adapte al proceso periodístico que se nos ha inculcado desde embrión, se convierte en labor enmarcada por lo estocástico de la misión.
Es posible encontrar puntos de vista respetables, expuestos nítidamente por Pensadores o escritores que centran su definición en términos tan precisos como acertados. Sin embargo, por ser un espacio tan libre y permisivo, da igualmente cabida a los que intentan desmembrar el término y defender sus ideas menospreciando la de los demás. Basta darse un breve recorrido para presenciar lo jocoso de la situación.
Recalco que no deseo remitirme a diccionarios que sólo proveen una terminología básica, no por lo elemental, sino por lo repetitivo. Supongo que ya algunos de mis compañeros han usado este recurso, y no es conveniente dar vueltas en lo mismo. Más bien, tomo un fragmento de un artículo publicado por la revista MAD, de la Universidad de Chile, Departamento de Antropología, donde Jorge Peña hace referencia al concepto de Opinión Pública analizado por Lemert. Cito:
“es una percepción impuesta por el perceptor sobre la información, respecto a actitudes ciudadanas hacia un tema, una personalidad, un candidato, una actividad o resultados que se debaten públicamente.
(..) es entonces un fenómeno subjetivo donde el perceptor o individuo hace uso de sus procesos perceptivos y atribucionales para tratar de formar una imagen del estado actual de la opinión pública o para procurar anticipar una reacción pública a una medida que se tenga en mente poner en práctica.”
Ahora bien, desde la apreciación sistemática de la política y el movimiento social, es probable que el papel de la opinión se encuentre en medio de un intrincado cambio de concepto y posición periodística. El imaginario colectivo que se recrea luego de un conflicto, hace parte de una trasformación concisa y de encuentros entre lenguaje y pensamiento. No es fortuito el ascenso de cierto individuo al poder, o el asesinato de periodistas que se pronuncian con denuncias o percepciones que incomodan a grupos de poder. Que los medios propician el que se degrade la razón, es indiscutible. Como diría El homenajeado y ya difunto Ryszard: “La verdad va de la mano con la impertinencia”.
La responsabilidad sobre lo que se opina va ligada a la censura que se experimenta en el ambiente comunicacional. Y es que el problema no radica en el que opina. Incluso su opinión, fuera de desligarse de su autor, debe ser vista como una actitud asumida, no como una marca de trascendencia o una perspectiva sentada. Si pienso, si discrepo o concuerdo, es por que recibo mi condición de animal que digiere sus experiencias y las transcribo al plano de la decisión. Si discuto es por que he aprendido a respetar y a apreciar la imagen que los demás tienen acerca de algo que comúnmente hemos descrito. De lo contrario, que mi silencio me represente, y no mi insensatez. De nuevo deseo citar al gran Kapuscinski: “Un periodista debe ser un hombre abierto a otros hombres, a otras razones y a otras culturas, tolerante y humanitario. No debería haber sitio en los medios para las personas que los utilizan para sembrar el odio y la hostilidad y para hacer propaganda”
Tiempos oscuros los que vive la opinión. Los que toman partido, se corrompen. Los que no lo hacen, son juzgados de Anacoretas. Trabajar en un medio es legalizar la sentencia y desligar la labor periodística de la democracia es semejante a servir bandeja sin fríjoles (Imposible ser más directo). No queda más camino que vender los ideales al mejor postor, y aunque éste sea un panorama bastante apocalíptico, es tan real como el control que nos apabulla. El cambio, si no se gesta desde ahora, desde el presente que nos ha correspondido, llegará por sus propios medios con magnitudes mastodónticas. Si la prensa, la radio, la televisión, incluso los medios tecnocráticos, no replantean su presencia en la cotidianidad y no dan coherencia a sus actos, nos enfrentaremos a la censura cuando reposemos en un cajón de ébano tallado, con incrustaciones y discurso incluido.
Un país, una nación, debe ser juzgada por el impacto social que maneja y por el tratamiento que da a los procesos de incursión y participación, la integración entre el hombre y su comunidad. La autora Alemana Noelle-Neumann, luego de auscultar en la teoría ético política de Habermas y en la “Miopía” democrática de Sartori, concluye que es indispensable identificar cómo se forma la opinión pública en el marco de una sociedad que castiga a los individuos que no piensan como la mayoría. El supuesto de fondo es que las personas suelen reaccionar ante el conjunto del que forman parte, lo cual indica que es probable que teniendo que decidir dónde ubicarse respecto a un problema de importancia pública, muchas personas no se basen en su propia opinión sino en sus propias lealtades sociales para decidir.
Lo más importante, sin lugar a dudas, es ser conciente de lo que se afirma. Sin argumentos, es imposible debatir, y si no se debate, sólo se puede esperar en silencio una dictadura que componga el paseo. Cuando las bases son sólidas, el edificio que representa nuestro emplazamiento puede ser el baluarte de otros que sigan postulando su criterio, sin dar cabida al capital que amansa o al arma que silencia. No se es libre si esa libertad no se usa, pero esta trae consigo una responsabilidad tan enorme como la oportunidad que concede. Sólo el tiempo nos puede acrisolar. Sin embargo, no podemos permitir que él decida el modo de hacerlo.
“El sol relucía en la arena y las olas del mar rompían caprichosamente. Un niño estaba sentado en la playa jugando con las conchas. Levantó la cabeza y, como si me conociera, me dijo: "Puedo comprarte con nada." Desde que hice este trato, jugando, soy libre.”
RABINDRANATH TAGORE
Definiciones de opinión, en el sentido estricto del lenguaje, pueden ser halladas sin mayor esfuerzo a través de portales de la red, diversos documentos, y apreciaciones personales. Todas las anteriores, se caracterizan por concordar en puntos bastante precisos, que permiten perfilar el campo de estudio, para dar inicio a una disquisición adecuada y productiva.
Después de todo, de eso se trata. Sacar provecho de la razón y el debate, para presenciar los cambios que tan esquivos se han vuelto por estos lúgubres tiempos.
Dicho esto, puedo destacar que la interpretación de opinión que he logrado concretar, no es la holgada deducción que se presenta en diccionarios o libros de periodismo. Es más un resultado de todo lo que se me ha ofrecido en la academia, y de lo que ha sido guardado para la posteridad por gusto o curiosidad del portador.
Opinión es, de manera pragmática, una afirmación o postulado, con un fundamento argumental que le da peso. Se refiere a la pluralidad de la experiencia personal, y la perspectiva que se posea respecto a convergencias o divergencias del inusitado devenir. Por ende, no es sólo una premisa que se considera dogma sobre cualquier discusión, sino que por el contrario, es un punto de vista defendido por un sustento teórico alejado de eufemismos que sólo transformen el mensaje inicial. Como pude leer en algún Blog, una afirmación extraordinaria requiere explicaciones extraordinarias. Su influencia en los procesos sociales a largo o corto plazo, se evidencia en la importancia que posee para generar discusión y relación de ideas entre públicos indeterminados, pero presentes en el engranaje del acuerdo o la discrepancia.
Claro está, no sólo de esquemas vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca del Señor (Va por esa, chucho), y es preciso adherirme a la petición del curso. Si se recurre a un buscador, de esos que tanto se ponderan en la red, pues el hecho de localizar una descripción ecuánime que se adapte al proceso periodístico que se nos ha inculcado desde embrión, se convierte en labor enmarcada por lo estocástico de la misión.
Es posible encontrar puntos de vista respetables, expuestos nítidamente por Pensadores o escritores que centran su definición en términos tan precisos como acertados. Sin embargo, por ser un espacio tan libre y permisivo, da igualmente cabida a los que intentan desmembrar el término y defender sus ideas menospreciando la de los demás. Basta darse un breve recorrido para presenciar lo jocoso de la situación.
Recalco que no deseo remitirme a diccionarios que sólo proveen una terminología básica, no por lo elemental, sino por lo repetitivo. Supongo que ya algunos de mis compañeros han usado este recurso, y no es conveniente dar vueltas en lo mismo. Más bien, tomo un fragmento de un artículo publicado por la revista MAD, de la Universidad de Chile, Departamento de Antropología, donde Jorge Peña hace referencia al concepto de Opinión Pública analizado por Lemert. Cito:
“es una percepción impuesta por el perceptor sobre la información, respecto a actitudes ciudadanas hacia un tema, una personalidad, un candidato, una actividad o resultados que se debaten públicamente.
(..) es entonces un fenómeno subjetivo donde el perceptor o individuo hace uso de sus procesos perceptivos y atribucionales para tratar de formar una imagen del estado actual de la opinión pública o para procurar anticipar una reacción pública a una medida que se tenga en mente poner en práctica.”
Ahora bien, desde la apreciación sistemática de la política y el movimiento social, es probable que el papel de la opinión se encuentre en medio de un intrincado cambio de concepto y posición periodística. El imaginario colectivo que se recrea luego de un conflicto, hace parte de una trasformación concisa y de encuentros entre lenguaje y pensamiento. No es fortuito el ascenso de cierto individuo al poder, o el asesinato de periodistas que se pronuncian con denuncias o percepciones que incomodan a grupos de poder. Que los medios propician el que se degrade la razón, es indiscutible. Como diría El homenajeado y ya difunto Ryszard: “La verdad va de la mano con la impertinencia”.
La responsabilidad sobre lo que se opina va ligada a la censura que se experimenta en el ambiente comunicacional. Y es que el problema no radica en el que opina. Incluso su opinión, fuera de desligarse de su autor, debe ser vista como una actitud asumida, no como una marca de trascendencia o una perspectiva sentada. Si pienso, si discrepo o concuerdo, es por que recibo mi condición de animal que digiere sus experiencias y las transcribo al plano de la decisión. Si discuto es por que he aprendido a respetar y a apreciar la imagen que los demás tienen acerca de algo que comúnmente hemos descrito. De lo contrario, que mi silencio me represente, y no mi insensatez. De nuevo deseo citar al gran Kapuscinski: “Un periodista debe ser un hombre abierto a otros hombres, a otras razones y a otras culturas, tolerante y humanitario. No debería haber sitio en los medios para las personas que los utilizan para sembrar el odio y la hostilidad y para hacer propaganda”
Tiempos oscuros los que vive la opinión. Los que toman partido, se corrompen. Los que no lo hacen, son juzgados de Anacoretas. Trabajar en un medio es legalizar la sentencia y desligar la labor periodística de la democracia es semejante a servir bandeja sin fríjoles (Imposible ser más directo). No queda más camino que vender los ideales al mejor postor, y aunque éste sea un panorama bastante apocalíptico, es tan real como el control que nos apabulla. El cambio, si no se gesta desde ahora, desde el presente que nos ha correspondido, llegará por sus propios medios con magnitudes mastodónticas. Si la prensa, la radio, la televisión, incluso los medios tecnocráticos, no replantean su presencia en la cotidianidad y no dan coherencia a sus actos, nos enfrentaremos a la censura cuando reposemos en un cajón de ébano tallado, con incrustaciones y discurso incluido.
Un país, una nación, debe ser juzgada por el impacto social que maneja y por el tratamiento que da a los procesos de incursión y participación, la integración entre el hombre y su comunidad. La autora Alemana Noelle-Neumann, luego de auscultar en la teoría ético política de Habermas y en la “Miopía” democrática de Sartori, concluye que es indispensable identificar cómo se forma la opinión pública en el marco de una sociedad que castiga a los individuos que no piensan como la mayoría. El supuesto de fondo es que las personas suelen reaccionar ante el conjunto del que forman parte, lo cual indica que es probable que teniendo que decidir dónde ubicarse respecto a un problema de importancia pública, muchas personas no se basen en su propia opinión sino en sus propias lealtades sociales para decidir.
Lo más importante, sin lugar a dudas, es ser conciente de lo que se afirma. Sin argumentos, es imposible debatir, y si no se debate, sólo se puede esperar en silencio una dictadura que componga el paseo. Cuando las bases son sólidas, el edificio que representa nuestro emplazamiento puede ser el baluarte de otros que sigan postulando su criterio, sin dar cabida al capital que amansa o al arma que silencia. No se es libre si esa libertad no se usa, pero esta trae consigo una responsabilidad tan enorme como la oportunidad que concede. Sólo el tiempo nos puede acrisolar. Sin embargo, no podemos permitir que él decida el modo de hacerlo.
“El sol relucía en la arena y las olas del mar rompían caprichosamente. Un niño estaba sentado en la playa jugando con las conchas. Levantó la cabeza y, como si me conociera, me dijo: "Puedo comprarte con nada." Desde que hice este trato, jugando, soy libre.”
RABINDRANATH TAGORE
Subscribe to:
Posts (Atom)