John James Yepes
La era en la que vivimos es quizás la más tensionante de todas las que ha padecido la humanidad, pues nunca antes estuvo el ser humano más absorbido por su entorno. Aunque hay que entender que cada era iba imponiendo al hombre diferentes maneras de esclavitud, por ejemplo, diferentes referentes conceptuales e interpretaciones del mundo. De todas formas es esta era, la Era de la Información o la Nueva Era, la que nos tiene a todos con “estrés”, palabra novedosa que sirve para definir casi todos los síntomas cotidianos de que nos quejamos hoy.
¿Por qué nos tocó vivir esta y no otra era? Sólo Dios lo sabe, aunque esté de moda ser ateo. Pero, ¿quién dice qué está de moda y qué no? Una repuesta superficial y muy escuchada es que son los medios de comunicación quienes nos educan y educan a nuestros hijos, que son éstos quienes han hecho de la sociedad una masa estereotipada que no piensa por si misma, porque no cuenta con una realidad propia sino que mira el mundo a través de los medios masivos y más exactamente, la televisión. Una vez me preguntaba un amigo “¿si en la televisión nos muestran un mar paradisíaco, por qué creer que es real si sólo tenemos acceso a éste por medio de sólo dos de nuestros cinco sentidos?”, no había terminado yo de comprender cuando me añadió “¿cómo sé yo que existe Uribe y que existe Tirofijo, si en mi realidad inmediata no los conozco?”…
Ryszard Kapuscinski, periodista y escritor polaco, sostiene que la televisión es un medio de comunicación que se hace con afán y sin profundidad. Un medio que ha desplazado a otros medios tan importantes durante la Era Industrial como la prensa y que ha hecho de los periodistas simples reporteros de informaciones, y no investigadores de hechos noticiosos. Dice, además, que la inmediatez, entre otras cosas, provoca la falsedad o verdad a medias de la información que la tele transmite.
Si nos refiriéramos al caso colombiano veríamos, para comenzar, que solamente nuestras leyes y concepciones políticas sobre lo que es el periodismo, son el primer tropiezo para lograr una televisión y una información de calidad. El derecho a la libertad de expresión, consagrado en el artículo 20 de nuestra Constitución, fue interpretado por la Corte Constitucional en una sencilla regla de tres: “todo ciudadano es libre de expresar lo que piensa y de fundar, por ende, medios de comunicación, esta labor es propia del periodismo, ahora bien, cualquier ciudadano puede ser periodista”. -Las comillas son mías-…
De esta manera, el periodismo es visto en Colombia como un oficio y no como profesión. Entendiendo oficio como una ocupación ordinaria, definición de diccionario. Un ejemplo cercano es el oficio de albañil, y aún éste tiene su ciencia. Es por eso que los periodistas colombianos, por estos días, no salimos del estrés.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment