David Julian Arenas Rodas
Luego del enamoramiento que experimenté de entrada al salón donde se exponían los diarios del mundo con el ejemplar de Israel, The Jerusalem Post, al saciarme con su magistral manejo en la diagramación, diseño, colores, fotografías, empleo de los espacios publicitarios, asignación y orden de importancia de sus temas de interés y columnas, luego de pasar casi 20 minutos anhelando desesperadamente encontrarme en un grado más ilustrado con el idioma inglés, con gran empeño, me esforzaba por enlazar palabras para darle el sentido a lo que allí se encontraba escrito, justo después de experimentar esa magia, de sorprenderme tanto por una publicación que literalmente no entiendo me dije – seleccionar un diario para trabajar, va estar un poco complicado - , pensaba que lo mejor sería buscar candidatos entre los países mas grandes o mas reconocidos de habla hispana, para llegar allí, seguí depurando aquellos que no pertenecían a nuestro continente.
Los países destacados o candidatos eran México, Venezuela y Argentina. Pasé hojas, publicaciones saturadas de información, ejemplares con casi cuatro páginas dedicadas a la opinión, otros con el mero editorial, una columna de opinión y otro párrafo con una carta de un lector y publicidad en medio tabloide , pasé líneas de diarios especializados en deportes, otros con un toque mas cultural, otros un poco artísticos, algunos con rasgos de poca experiencia y sin falta, los típicos con el formato que atraen multitudes caracterizados por sus noticias violentas, sus portadas con titulares impactantes y fotografías manchadas de sangre que sólo sirven como anzuelo de compra hacia una segura información poco profunda.
Con lo anterior no he querido decir que el resto de ejemplares no son buenos, o que las características de los descritos sean malos, respeto sus creadores y su público, sencillamente estaba en busca de aquel enamoramiento inicial, pero en Español. De esta manera, en medio de todos esos grandes del periodismo, me topé con el que quizás sea el más chico de los países de nuestra América Latina, Ecuador, con un aspecto muy curioso, la mayoría de los diarios expuestos eran creados o fundados en la ciudad de Guayaquil, de inmediato, como típico Paisa orgulloso, para otros engreído, asocié directamente esa localidad con nuestra ciudad natal, en fin, no me dejé persuadir fuertemente por ese indicio gracias al impacto que generó la página principal, el nombre del diario, la forma como encajaban su texto y sus fotografías, sus colores, la sencillez y su toque misterioso pero llamativo de un periódico que reflejaba seriedad y sutileza.
El Comercio, diario Quiteño, extraño nombre para lo que puede ser una versión de El Espectador combinado con la simpleza y antiguo formato de El Mundo, con ese trasfondo de seudo imparcialidad conservadora de El Colombiano, con el nombre de lo que podría remitirnos directamente a un ejemplar de Portafolio o a una revista especializada en economía y negocios.
En este diario me encontré con la esencia del periodismo Latinoamericano, por encima de lo agradable que se hacía pasar la mirada entre las frases gracias a su tipo de letra, a la distribución de los párrafos y al tamaño de sus títulos, sorprendentemente me topé con una región chica que trabaja como muchos de los grandes con un admirable uso de nuestro vasto y acaudalado lenguaje, con la fusión requerida en sus escritos al tratar temas de su región acomodadas al contexto Latino y Global, de comentarios ajustados, de palabras poco usuales que me han regalado un nuevo concepto que antes tomaba como una simple crítica: aprendí de leer al señor Fabián Corral B. en su columna “Acerca de la legitimidad” que no sólo se escribe de temas difíciles o de casos fáciles y usar terminología confusa no simplemente por tratar de impactar al lector o demostrar al público y hasta a los mismos colegas, que se es medianamente ilustrado o pleno de un buen léxico, no, en un nivel de mentalidad educativa, formativa y de maestro como escritor, es exigir al lector para que se tome el tiempo de practicar su ejercicio, es invitar a aquellos que se sienten aun atraídos por el mundo de la imprenta a que se sienten y se motiven a descubrir plenamente qué fue lo que aquel oculto intérprete del mundo nos ha querido dibujar con su combinación de refinadas frases.
“La belleza está donde uno la quiera ver”, recordando aquel diario Israelí donde sin comprender me envolvió, fue lo que finalmente encontré al cruzarme con un par de elementos de identificación, entre ellos un escrito de nuestro país, una sorprendente muestra de solidaridad, conocimiento, reconocimiento como hermano, colmado de augurios positivos, de denuncia, protesta y reflejo de una problemática social en nuestro país con las FARC, los secuestros, el caso específico de Ingrid, los diputados del Valle, las AUC, tópicos publicados por el Editorial anónimo del día 16 de julio de 2007 pero que quien sabe bajo qué argumentos o intensiones exaltaba “La última demanda de un líder”, de Alfonso López Michelsen por la defensa de los Derechos Humanos en Colombia, América y el resto del globo. Artículos enfocados, sedientos de justicia, representados en un clamor de ayuda para tratar de mejorar los problemas que parecen reinar en la mayoría de nuestros países vecinos, son evidentes en sus títulos llamativos como “sed de cárcel” de Enrique Echeverría o “Responsabilidad de los dirigentes” por Miguel Rivadeneira.
De manera pues que cuando se trata de aprender o de ilustrarse un poco acerca de la realidad de nuestro contexto en un momento como el de la pasada exposición Internacional de diarios, se trata de identificar el tipo de información que deseamos, saber de lo que queremos saber y no descartar nunca o subestimar actores con historia de poca relevancia simplemente por conservar nuestra mirada hacia el norte o hacerlo hacia abajo sin detenernos en lo que se encuentra en un rincón entre varios grandes, los mismos que tal vez sólo produzcan cantidad, mediados por la inmediatez y tienen relevancia exclusiva gracias al tener asegurada una compra por la imponencia magna de su exagerado número de habitantes.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment