Monday, November 19, 2007

La información como negocio en el mundo contemporáneo

John Jairo Gómez Hoyos

Sin duda el periodismo al que se refiere Ryszard Kapuscinski en el texto Nuevas censuras, sutiles manipulaciones, es el de una época en la que esta profesión apenas era practicada por pocos, de hecho no era considerada como tal. Si bien no podemos pretender que la información actual sea tratada como 40 ò 50 años atrás, pues las épocas y los medios para comunicarla cambian, tampoco podemos permitir que desaparezca su esencia fundamental y la rigurosidad que elaborar una noticia requiere.
No en vano estamos en una sociedad que tiene por uno de sus mayores patrimonios la información, esto gracias al desarrollo de nuevas tecnologías que inundan las oficinas de prensa, los canales de televisión, las empresas y hasta nuestros hogares. Si bien estas herramientas permiten masificar la información y abrir nuevos espacios de debate como los blog o la opinión de lectores en los diarios, también han permitido, gracias a la mediocridad, mala utilización y manipulación de muchos medios de comunicación, un retroceso en el objetivo único que, para mí, debe tener la noticia: informar contextualmente, con claridad y ajustado a la realidad. A tal punto se ha llegado que en muchas ocasiones el medio finalmente llega a entenderse como el mensaje.

Como afirma Kapuscinski “la gran revolución de las nuevas tecnologías es un fenómeno reciente. Su primera consecuencia importante ha sido un cambio radical en el universo del periodismo.” Cambios obvios y hasta necesarios en una profesión que, como muchas, encuentra nuevas herramientas para trabajar, pero que están afectando visceralmente el producto final. Diría yo, analógicamente, que mientras con una cámara antigua, de los años 60, es necesario acercarse demasiado al objetivo para conseguir una excelente toma, en la actualidad sólo basta con utilizar una cámara digital con un potente zoom para conseguir la toma deseada, y si no es suficiente con ello puede editarse en un computador hasta que satisfaga las necesidades. Y ese es el comodísimo que algunas nuevas tecnologías de la información han permitido que los hechos sean vistos por el periodista desde un “palco” para luego difundirla irresponsablemente.

Las difíciles condiciones pasadas que Kapuscinski menciona en su texto a la hora de investigar para realizar la noticia y el tiempo que todo ello tomaba, contrastan radicalmente con las facilidades que nuevas tecnologías ofrecen en la actualidad para desarrollar una pieza informativa en tiempo record. “La mayor parte de ellos (la nueva generación de periodistas) pisaban por primera vez el continente africano y habían desembarcado directamente en el aeropuerto de Kigali, en aviones fletados por la ONU, sabiendo apenas dónde se encontraban” afirma el escritor.

Esto, sin duda alguna ha llevado a que la información sea entregada sin contexto y con datos que poco aporta a la ilustración del lector.
Para conocer es necesario tener muchos datos y experiencias; realizar acercamientos humanos con las fuentes. Y son estas prácticas acumuladas y sistematizadas las que generan el conocimiento y por ende una realidad casi exacta. Allí lo importante es el sujeto, con todo y sus particularidades. El ambiente en el que crece, el clima, la cultura, la política y hasta la economía, hacen que el estudio de éste no pueda hacerse basándose en postulados generales. No se puede partir de marcos teóricos para mirar la realidad de un pueblo. Basta con visitarlo, escucharlo y aprender de él. Los hechos que viven los directamente afectados hablan por sí solos. La labor de un periodista debe ser la de hacer una inserción en el campo de trabajo.

Debemos entender lo importante e imprescindible de una investigación metódica para determinar cuales son los alcances y características desconocidos de la información que se difunde en los medios, pues existen muchos elementos como el manejo que se le da a la información y la forma como se redacta una noticia. Afirma Kapuscinski que esos periodistas “esos dulces soñadores en búsqueda de la verdad que antes dirigían los periódicos, han sido reemplazados, a menudo, a la cabeza de las empresas, por hombres de negocios.”

Es aquí donde el autor plantea otra dificultad por muchos conocida, y es que los medios de comunicación se han ido consolidándose en torno al poder económico y político, y por lo tanto cerrando la posibilidad de que el periodista cumpla con una labor ideal. El trabajo del periodista entra a hacer parte de los intereses económicos y políticos de los medios. Esta situación impide que se haga efectivo un derecho y es a recibir información de los poderes públicos, dado que muchos de los medios están siendo comandados por instituciones financieras, grupos industriales. El periodismo, como años atrás, debe plantearse como herramienta mediante la cual la sociedad permanece informada sobre todo lo que le afecta, sobre las decisiones que se toman en los círculos de poder, tanto del poder económico como del poder político, y de las problemáticas que ese grupo social está padeciendo en un momento determinado. Todo eso sucede actualmente, lastimosamente bajo una figura de manipulación que surgió desde que la información fue entendida como producto mercantil y de intereses individuales; en palabras de Ryszard Kapuscinski “el descubrimiento de que la información es una mercancía cuya venta y difusión pueden proporcionar importantes beneficios.” Es decir, en la actualidad los medios no entienden la información como debe ser: como un derecho, como una democracia.

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