Alejandra María Correa Quijano
Aireadlos, describidlos, ridiculizadlos en la prensa,
tarde o temprano la opinión pública los barrerá”
J. Pulitzer
La cocina mix se prendió en Colombia, el menú va desde platos exóticos a los típicos, y es en los medios de comunicación, entidades estatales, y en algunas instituciones en las que se delinque y trampea de manera “abierta”. Ahora bien, el nuevo plato, muy apetecido por estos días es el que tiene que ver con la devolución de Clara y Consuelo, las dos secuestradas. Desde el momento en que se transmitieron las primeras imágenes de la liberación desde la selva colombiana, se empezaron a escuchar comentarios indignantes, desafortunados, morbosos, y crueles. Que llegaron muy bien, que parecen de vacaciones en finca, que están muy gordas, en fin; pero el que más indignación me dio, fue el que le escuché a un Abogado especializado, “Se le nota a esa Clara lo bien que está, no es para menos, es que uno sin cuidar el hijo tiene que verse muy bien”. Este tipo de comentarios sobre el regreso de las dos rehenes “es una muestra nítida de lo lejos que aún estamos de identificarnos con las víctimas y su dolor, de respetar su drama”.
A lo anterior hace también alusión Salud Hernández en el periódico El Tiempo del 20 de enero, y comparto su columna, se me hacía raro que nadie se refiriera al asunto, puesto que como lo dice Salud Hernández “Fueron indignantes las insinuaciones de que ambas mujeres volvieron demasiado estupendas del secuestro, como si guardaran un inconfesable secreto, como si en lugar de haber estado en un infierno que ninguno de nosotros alcanzamos a imaginar, se hubieran ido de paseo a un spa selvático. Que si el peluqueado de una, que si la manicura de la otra, que si el aspecto saludable o el abrazo tibio a la familia. En lugar de admirar la fortaleza y la férrea voluntad de ambas por seguir adelante, nos empeñamos en degradarlas”. Igualmente cuestiono la ética periodística frente al padre de Emanuel. Periodistas que más bien parecen invitados a Sweet o al Lavadero –programas con fundamento en el chisme-; esta de moda pues el asunto, y la moda mueve e interesa a todos.
Y si de chisme se trata, el artículo de D´artagñan en el Tiempo del domingo es vergonzoso por no decir lo menos, una bomba, como dicen en el mundo del chime malintencionado, algo que por su gusto de cocinero cae bien en este artículo. Ahora Chávez no sólo es un bocón, izquierdoso, farandulero, metido, y grosero, como lo han calificado muchos. Ahora dizque es marica.
Sorprende que un medio como El Tiempo permita artículos de opinión de estas cualidades, o como dice Manuel Velandia en su columna de Semana. Y estoy de acuerdo con Velandia y también lamento que “el discurso político haya llegado a niveles tan bajos como al que D´artagnan quiere hacerlo descender, pero más lamento que la homofobia sea un instrumento para destruir a un contrincante político”. Hasta donde han llegado los medios de comunicación, por vender una chiva, o por darle gusto al columnista. Definitivamente este tipo de periodismo desdice de la ética que tanto se insiste en las universidades, del respeto a la diferencia. Es increíble que en el momento histórico en el que promulgamos la tolerancia, el respeto a la diversidad, y a la intimidad, se sigan vulnerando los derechos fundamentales que reza La Constitución Política de Colombia. Y todavía más aún, que un medio de esa categoría, permita a un columnista utilizar semejante discurso para destruir la imagen de una persona. Me pregunto, dónde queda el argumento periodístico, y la ética, y la conciencia tranquila para comunicarles a los lectores, que una persona tiene preferencias sexuales diferentes; y peor aún, los lectores desprevenidos ya dan por hecho que Chávez resultó gay.
Un asunto tan serio y delicado como es el que viven Colombia y Venezuela, es para tocar con hilos de seda, no sea que por está imprudencia y calumnia que carece de argumentos, se alborote nuestro explosivo vecino. Esperemos pues, que no pase a mayores, y ojala Chávez se tomara la molestia de acusar por injuria y calumnia, a ver si dejamos tanto chisme. Acaso no será que nuestro “cocinero de farándula” no aprendió con lo que le pasó a la negra candela.
Sigamos con el presidente vecino; es de talla internacional por sus comentarios indiscretos y muchas veces salidos de tono, y con sus acciones que más bien dan muestra de protagonismo desmedido, que de solidaridades humanitarias. Ahora Antonio Caballero se refiere al calificativo de terroristas a las Farc, y la propuesta de Chávez para que se le cambie ese denominador. Algo de cierto tiene el presidente venezolano cuando afirma que en Colombia están obsesionados con la guerra y no hay voluntad de paz. Tampoco es un secreto la permanente relación entre gobierno y AUC., muestra de ello, es el reciente nombramiento del gobernador de Córdova que resulto bien amigo de Mancuso; claro que toda la atención está desviada hacia la liberación y el posible acuerdo humanitario; es por ello, que los asesinatos que están cometiendo el grupo Aguilas Negras es asunto para preocupar, puesto que se reconocen como masacres y asesinatos aislados en lo que va corrido del 2008. Tampoco se ha vuelto a saber de las versiones de los jefes para; al gobierno le conviene la distracción…
De lado y lado se agreden con insultos, uno por guerrillero y el otro por paraco, esperemos a ver donde llega toda esta obra de teatro, en la que los dos actores principales sufren ataques de neurosis aguda.
Es obligación de todos ayudar a las víctimas –familiares, desaparecidos y secuestrados- y hago un llamado a periodistas, medios de comunicación, entidades estatales y gubernamentales, y hasta la propia religión que ahora interviene, a que cumplan la Constitución en sus artículos 11, 12, y 13, entre otros, para que tengan presente que: “Es una obligación y un derecho que tiene el ser humano a que se le brinde y proteja porque: El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte, nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados.
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Ejercicio bien hecho. Quizás hubiera bastado, por extensión, con la primera parte, mucho incisiva y directa y crítica que la segunda. Pero vale. Tenga en cuenta que una columna debe tener una extensión promedio de 500 a 600 palabras, que debe en lo posible tratar un solo tema, que debe ser directa y a la mandíbula sin ofender a nadie y que debe resultar atractiva para los lectores.
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