Tuesday, October 2, 2007

Tentativa del escritor a seguir

Antonio Caballero.
Ahora bien, el escritor que siempre me ha llamado la atención y me ha generado sensaciones motivadoras para emprender una labor de opinión escrita, ha sido Antonio Caballero.

Vivió su niñez y juventud entre España, Colombia y Francia, en donde realizo estudios de ciencias políticas. Ha sido columnista y caricaturista de numerosos diarios y revistas colombianos y extranjeros. Aficionado y conocedor de la tauromaquia, escribió el ensayo Toros, toreros y público (1992). Ganó el Premio Nacional de Periodismo Planeta (1999) con No es por aguar la fiesta, libro que recoge sus principales notas políticas publicadas en la década de los noventa.
Actualmente vive en Madrid y es columnista de la revista Semana.

Una de las múltiples razones por las que me siento atraído hacia él, es por su personalidad y por los temas que trata en sus escritos de tono irreverente. Además, los siguientes aspectos que encontré en una de las páginas que se ofrecen como alternativa al escribir su nombre en el famoso buscador de google, donde abarca muy buena parte de sus características, por ende, la razón de ser de mi elección.

Antonio Caballero es uno de los columnistas más leídos de Colombia en los últimos años. Sus principales críticas y ataques retóricos son contra la política de Estados Unidos y, en especial, sus presidentes. Para él, Colombia practica una política de sometimiento propuesta por los norteamericanos sin importar qué intereses estén primero. Desde su trinchera, una vieja y descontinuada máquina de escribir Olivetti, cada semana prepara sus textos, los mismos que lo convierten en héroe para algunos y para otros en un desagradable burgués que escribe desde el más pesimista punto de vista.

"Mi molestia no es contra del pueblo de los Estados Unidos, es en contra de su política de Estado y es, en parte, porque son el actual imperio. Todos los imperios son malos porque someten a muchos por el favorecimiento de unos pocos ¡qué tal que el imperio fuera Colombia!, ¿se imaginan a Uribe, Castaño y al Mono Jojoy manejando los destinos del mundo? Sería lo peor", dice Caballero, resaltando que nunca un imperio había estado en tan malas manos como las de George W. Bush.

Para él, los chinos constituyen la peor amenaza para que los norteamericanos continúen con su hegemonía. La capacidad de producción de ese pueblo y su próspera economía evidencian que el gigante amarillo no está lejos de desbancarlos. "Le tengo mucho más miedo a los chinos porque son peores. Son astutos", asevera Caballero.Su relación con Colombia es agridulce.

Dice que es colombiano pero no de banderita ni de reloj en la muñeca porque le parece absurdo y vacío. Lo es como alguien que escribe lo que quiere y que aprovecha esa condición para denunciar lo que cree que está mal. Argumenta que lo lleva haciendo más de 30 años y a veces siente que no sirve para nada, pero reincide.

Uno de los temas que lo pone en el ojo del huracán es la legalización de la droga. "Todos los problemas de Colombia en este campo se deben a que los gringos no pueden controlar a sus jóvenes adictos y eso, obviamente, incrementa la demanda y su costo. Ese dinero que se paga por la droga llega en muy poca proporción a nuestro país, sólo para que unos narcos hagan inodoros de oro y edificios".

Su propuesta es legalizar la producción, circulación y comercialización de la droga. Todo como respuesta a un fenómeno mundial que no se puede controlar oprimiendo y exigiendo a las pequeñas naciones productoras. Caballero le atribuye esa responsabilidad a la doble moral de los norteamericanos, sobretodo frente a Latinoamérica. El columnista explica que Estados Unidos obliga a Colombia a pedirles dinero prestado, camuflado en cosas como el Plan Colombia, con el propósito de combatir a quiénes supuestamente originan el problema: los productores que, en la mayoría de casos, son los colombianos pobres que no tienen más opciones que sembrar lo que les obliga la guerrilla, los paramilitares o los narcotraficantes, y lo que les permite no morir de hambre.

"Estados Unidos exige unos resultados a los países como Colombia a cambio de unos supuestos beneficios que no dejan de ser préstamos que se deben pagar con intereses. ¿Qué tipo de ayuda es esa?".

Pero el problema más grave para este periodista es que este país nunca ha atacado la causa de la enfermedad, sólo se combaten los síntomas. "El problema de la violencia en Colombia siempre ha sido por la desigualdad, la distribución de tierras y la concentración del poder en los mismos. La guerrilla es producto de ello y el Gobierno pretende acabarla comprando tanques españoles que necesitan autopistas para avanzar. Las cosas se resuelven al derecho y no al revés, como están ahora".

La prueba para Caballero de este desbarajuste es la elección presidencial. Para él, las Farc están poniendo los presidentes: Pastrana ganó porque se tomó una foto con Tirofijo y Uribe ganó porque no se la tomó. Dependiendo de como le vaya a Uribe se definirá su suerte, dice el columnista.

Por lo pronto se siente orgulloso del nacimiento de una alternativa política como lo es el Polo Democrático. Mientras, seguirá “poniendo las banderillas a Uribe, al poder y a todos aquellos que mienten”.
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David Julian Arenas Rodas
Comunicación Social – Periodismo.

1 comment:

caruri said...

Buen texto, escrito con lucidez, que explica de modo suficiente por qué escogió el columnista que escogió. Un duro, como dicen, de columnista, así nos alborote la impaciencia a veces.